Paren de asustar

La aplicación de fitosanitarios sufre ataques infundados y agresivos que solo buscar sembrar terror sobre un contexto de desconocimiento.

PAREN DE ASUSTAR

Quienes producimos en la agricultura de la Argentina o brindamos servicios de apoyo a los productores, somos conscientes que las comunidades y los consumidores urbanos nos exigen cada vez más, al demandarnos productos inocuos, de calidad, baratos y producidos con sustentabilidad ambiental y social. Eso lo tenemos muy claro y estamos orgullosos de sentirnos idóneos para poder cumplir ese pedido.

Con cierta frecuencia, como ha sucedido en los últimos días con un video etiquetado como #Bastadevenenos, personajes de la vida pública, gente querida y admirada por buena parte de la sociedad (artistas, chefs y activistas políticos) es utilizado para difundir mensajes muy negativos y agresivos sobre los procedimientos de la agricultura moderna en general y de los métodos de control de plagas en particular, lo que profesionalmente se denomina aplicación de fitosanitarios.

Aprovechando una situación de desconocimiento de la población de la que, en parte, somos responsables por haber subestimado la comunicación, se esgrimen datos falaces, extremistas e inconsistentes que potenciados por interpretaciones ideológicas, producen mensajes que solo dejan un saldo de incertidumbre y temor en la población.

Mostrando la realidad

Para alimentarnos y mantener los niveles de consumo de los 7000 millones de personas que vivimos en el planeta, es absolutamente imprescindible la utilización de control químico de las adversidades bióticas (malezas, insectos y enfermedades) ya que en promedio algunos estudios demuestran pérdidas promedio aproximadas de entre 40 y 60 % de la producción cuando no las usamos.

Los procedimientos de aplicación de fitosanitarios constituyen uno de los puntos neurálgicos, de mayor complejidad y más sensibles para la estabilidad de los procesos de producción.

Ellos atraviesan toda la agronomía: ecología de plagas y cultivos, climatología, genética y manejo de cultivos, modo de acción, química y física de los productos, marco normativo y legal, sistemas de GPS y logística.

Completa regulación de la actividad

Para tranquilidad de la población, quiero sintéticamente contarles en esta nota que las aplicaciones están totalmente reguladas por los distintos estamentos estatales en todos los puntos de sus procesos. Además, existe toda la tecnología disponible para que sean seguras y no causen daño a las personas y el ambiente.

Para empezar, cualquier molécula de fitosanitario lleva años de investigación y desarrollo antes de ser liberado al mercado comercial, para lo cual debe superar un estricto control de control estatal por parte del Servicio Nacional de Seguridad Agroalimentaria (Senasa) para poder conseguir el registro para su uso.

Una vez superada esa instancia, el producto sale al mercado con una completa hoja de seguridad que incluye la identificación de la molécula, los posibles peligros, las medidas de atención de contingencia y primeros auxilios, manipulación, almacenamiento y tratamiento de envases, protección personal, información toxicológica y ecológica, especificación de los cultivos sobre los que se puede usar, de qué modo, en que dosis y en qué condiciones ambientales usarlos.

Marcos normativos

Pero además, como mencionábamos más arriba, todo el proceso de aplicaciones se encuentra regulado por las autoridades nacionales, provinciales y municipales.

El marco normativo se encuentra en plena dinámica de debate, Nación, provincias y municipios y las comunidades, tienen todas las herramientas de participación para modificar, y/o adaptar las condiciones y requisitos para operar las aplicaciones y generar herramientas que den tranquilidad y que permitan afrontar el compromiso de ser cada vea más productivos y contar con los alimentos sanos y seguros que necesitamos.

Específicamente en la Provincia de Buenos Aires, la Ley 10699/98 establece el marco regulatorio para las aplicaciones requiriendo, donde está especificado los requisitos de   habilitación de empresas, capacitación y licencia para operadores y pilotos y existencia de intervención de profesional agrónomo y receta fitosanitaria.

A su vez la mayoría de los municipios han establecido disposiciones locales que también dan marco a las aplicaciones, incluso a veces excesivamente restrictivas.

Impulso de las Buenas Prácticas

Adicionalmente, cada vez más proactivamente las empresas e instituciones del agro impulsan la utilización del concepto de Buenas Prácticas (BP) que son el conjunto de operaciones y procedimientos que reflejan el estado consensuado de los estados, la academia y las empresas acerca de estándares que aseguren la sustentabilidad económica, social y ambiental de los procesos productivos y que han arrojado resultados positivos, demostrando su eficacia y utilidad en un contexto concreto.

Entre las BPA se promueve la responsabilidad social y ambiental en relación a los envases vacíos de agroquímicos.

Quienes trabajamos en la agronomía nos sentimos orgullosos de nuestra actividad y nos duele que nos enrostren acciones maliciosas y falaces cuando, por el contrario, contribuimos con nuestro trabajo diario a producir con la conciencia de saber que nuestros hijos deben heredar el ambiente que nos deberá seguir soportando de aquí a la eternidad.

Por Victor Piñeyro, ingeniero agrónomo, docente

y director del Observatorio de Comunicación de Agronegocios.

El ABC Rural

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Docente y director del Observatorio de Comunicación de Agronegocios. Columnista de EL ABC Rural.