Viñedos en Entre Ríos: desarrollo vitivinícola en Victoria

Productores de la zona tienen el apoyo técnico del INTA para volver a pensar en viñedos en la que fue una gran provincia vitivinícola, con variedades de uvas y vinos que puedan convertirse en la preferencia de los consumidores.

Viñedos en Entre Ríos
La ingeniera agrónoma Vanina Ezpeleta de la Agencia de Extensión Rural INTA Victoria, se refirió a los aspectos técnicos a tener en cuenta para el manejo de los viñedos en la zona.

La historia de los viñedos en la provincia de Entre Ríos comenzó con la llegada de inmigrantes a fines del siglo XIX, que vinieron al país a producir el “fruto de su tierra”.

Hoy varios emprendimientos que imitan a aquellos que vinieron desde Europa, son testigos del progreso y apuntan a crear una nueva región vitivinícola, en una provincia mesopotámica que en tiempos coloniales supo ser referente nacional en la producción de uva, incluso llegando a cultivar más cepas que Mendoza y San Juan.

En ese sentido, el departamento Victoria es uno de los referentes en producción de viñedos en Entre Ríos y a nivel vitivinícola provincial.

Apoyo técnico del INTA

Los nuevos productores conocen la historia y tienen el apoyo técnico del INTA para renovar la ilusión y, por qué no, volver a pensar en una gran provincia vitivinícola, donde algunas variedades de uvas y vinos puedan convertirse en la preferencia de los consumidores.

La producción viñatera debe tener en cuenta varias cuestiones indispensables para poder concretarse: elección del lugar, suelos, plantas -variedades y portainjertos-, sistemas de conducción y manejos culturales.

Por eso desde el INTA Concordia y su par de Victoria acompañan y asesoran en el manejo de los viñedos en Entre Ríos a los productores descendientes de inmigrantes vitivinicultores, muchos de ellos oriundos de diferentes zonas del país, que toman a esa ciudad como su nuevo sitio de vida y de viñedos, creando emprendimientos de pequeña escala, semejantes a los establecidos en la época colonial.

Viñedos en Entre Ríos
A diferencia de la región de Cuyo, donde el clima se caracteriza por su aridez, en el departamento Victoria, situado en una zona húmeda, el sistema de producción de la vid tiene sus particularidades.

Destacado perfil agroturístico

“Los viñedos en Entre Ríos tienen un gran potencial y los productores un largo camino por recorrer en la producción vitivinícola”, destacó la ingeniera agrónoma Vanina Ezpeleta, agente Cambio Rural de la Agencia de Extensión Rural INTA Victoria, en diálogo con El ABC Rural.

“Con este objetivo los técnicos trabajamos en base al material conservado en el Banco de Germoplasma, para recuperar aquellas variedades ancestrales e identificar algunas nuevas que sean más adaptables a las características ambientales de la zona”, explicó.

La vitivinicultura es una actividad productiva arraigada en la memoria y el imaginario de muchos entrerrianos, ya que después de tantos años de prohibición  de producción vitivinícola fuera de la región de Cuyo, por parte de diferentes gobiernos, ese saber heredado abre la posibilidad de consolidar una actividad productiva de alto valor agregado, de la mano del turismo, una de las fuertes actividades de la provincia mesopotámica.

La zona del Tannat y el Marcelane

Así como Mendoza cuenta con la variedad Malbec y La Rioja tiene el Torrontés,  en el departamento Victoria se recomienda el Tannat y el Marcelane.

Se trata de variedades francesas muy productivas y con gran adaptabilidad a la zona que presentan los caracteres de aroma, sabor y color demandados por el mercado nacional y del gusto del consumidor europeo.

Esta proyección comercial genera gran expectativa entre los vitivinicultores, ya que en la actualidad la producción está destinada a autoconsumo y al consumidor local ligado al turismo rural.

Manejos óptimos para más producción

La vid es un cultivo perenne, de elevado costo de inversión, que requiere un manejo especializado en recursos humanos.

A diferencia de la región de Cuyo, donde el clima se caracteriza por su aridez, en el departamento Victoria, situado en una zona húmeda, el sistema de producción de la vid tiene sus particularidades.

“En esta zona debemos cultivar una planta con portainjerto, debido a una plaga que existió a finales del siglo XIX, la filoxera (Dactylosphaera vitifoliae), siendo este sistema el único modo de evitarla”, recomendó la ingeniera Ezpeleta.

“Debido a la cercanía con el río, las crecidas frecuentes y las colinas que posee nuestra localidad, los viñedos siempre se implantan en las partes más altas del terreno, y su estructura se realiza generalmente en espaldera, utilizándose tres o cuatro hilos de alambre con la producción en plano vertical”, explicó.

En Victoria se recomienda el Tannat y el Marcelane, variedades francesas muy productivas y con gran adaptabilidad a la zona que presentan los caracteres de aroma, sabor y color demandados por el mercado nacional y del gusto del consumidor europeo.

Control de plagas y enfermedades

Los viñedos también son muy demandantes en el tratamiento para el control de plagas y enfermedades.

“Se requirieren aplicaciones cada 15 días, aunque la gran mayoría de los productores son agroecológicos y utilizan diferentes recetas naturales que aplican desde hace muchos años, manteniendo las tradiciones de sus antepasados con controles naturales, económicos y efectivos”, afirmó la entrevistada.

“Es muy común aplicar un caldo que consiste en una mezcla de cal e hidróxido de cobre”, ejemplificó.

“Comenzar con análisis de suelo”                                                 

La viña es un cultivo de secano y cuando la presencia de arcilla en los suelos es importante, como sucede en buena parte de Entre Ríos, “hay que hacer un buen laboreo previo a la plantación para tratar de desestructurarlos”, explicó la técnica del INTA.

“Además, es fundamental hacer un análisis de suelo y agua” a la hora de plantear el sistema, ya que se trata de un cultivo intensivo”, apuntó.

Asimismo, Ezpeleta señaló que “las plantas deben adquirirse en la provincia de Mendoza en viveros certificados, para poder tener el reconocimiento del Instituto Nacional de Vitivinicultura, y la fecha de implantación es entre septiembre y octubre”.

A la hora de plantear el sistema de producción del viñedo, es fundamental hacer un análisis de suelo y agua, ya que se trata de un cultivo intensivo.

Fertilización, malezas y enfermedades 

Ajustar la nutrición según el objetivo productivo fue otra de las sugerencias de la especialista para los vitivinicultores y viñedos en Entre Ríos.

“Si aplicamos demasiada fertilización, el viñedo tendrá un crecimiento vegetativo importante y eso va en detrimento de la calidad de la uva que es nuestro objetivo principal. Hay que buscar un equilibrio”, explicó.

Por otra parte, indicó que controlar malezas y enfermedades, es importante, por lo que recomendó adecuar el programa fitosanitario a las condiciones climáticas de cada año.

“Cinco son las enfermedades principales en nuestra zona: peronospora (la más extendida en la zona), excoriosis, antracnosis, oídio y botrytis”, precisó.

Poda para ajustar calidad y cantidad de uva 

Una práctica importante de manejo que se lleva a cabo en el período de reposo de la vid, es la poda. Se realiza para establecer y mantener la planta en una determinada forma y tamaño y, además, facilitar las operaciones del cultivo con el objetivo de ajustar la calidad y cantidad de uva a producir.

“La poda se realiza en junio y julio; se eligen las mejores plantas para obtener material genético a través de estacas, realizando un estaquero.

“Al segundo año, las estacas se trasplantan a campo para conformar el viñedo, que será productivo a los cuatro o cinco años, eligiéndose siempre las partes más altas del terreno”, manifestó la entrevistada.

En tanto, mencionó que “la cosecha comienza a gestarse masivamente en el mes de marzo, aunque según el clima, existe la posibilidad de que la maduración de la uva se adelante”.

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