Trigo: ¿la fertilidad de la espiga puede incrementar la producción?

Un estudio pone el foco en la fisiología y la genética de la fertilidad de la espiga, una característica importante para mejorar hasta un 5% el rendimiento de los cultivares sembrados en la Argentina. La investigación es desarrollada por especialistas del INTA, del Conicet y la Unnoba.

fertilidad de la espiga
"Estudiamos cómo los materiales que estaban adaptados a esa área generaban altos rendimientos y cuáles eran las variables, desde el punto de vista ecofisiológico, más importantes en su determinación”, explicó la investigadora del INTA, Fernanda González.

Un trabajo reciente, coordinado por Fernanda González –docente e investigadora del INTA y del Conicet– puso el énfasis en la fertilidad de la espiga de trigo y su importancia para la mejora del rendimiento potencial del cultivo. El estudio es conformado por un grupo interdisciplinario de especialistas del INTA, del Conicet y la Unnoba.

El trigo es uno de los principales cereales que integra la demanda mundial de alimentos. En él se destaca su aporte de un 20 % a las calorías que componen la dieta humana. La mejora genética en el rendimiento potencial de sus granos es una alternativa sostenible para aumentar su producción. Esto es así ya que los cultivares con mayor potencial rinden más que otros en una amplia gama de ambientes productivos.

“La fertilidad de la espiga o eficiencia de fructificación fue propuesta como un rasgo prometedor para mejorar el potencial de rendimiento del trigo. Esto basado en su relación funcional con la determinación del número de granos y la evidencia de variabilidad del rasgo en el germoplasma de élite adaptado a las condiciones productivas de Argentina”, explicó González.

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Doctora Fernanda González, docente e investigadora del INTA y del Conicet.

Los grandes avances

La investigadora del INTA Pergamino añadió: “Durante los últimos años, hemos sido testigos de grandes avances en la comprensión de la base fisiológica y genética de este rasgo”.

Por un lado, las ganancias genéticas obtenidas al utilizar un estimador de la fertilidad de la espiga en la madurez como criterio de selección, realizado por las investigadoras Ana Pontaroli y María Pía Alonso, de la Estación Experimental Balcarce. Esto permitió concluir que este rasgo posee moderados valores de heredabilidad realizada, lo cual es muy alentador.

Luego, la investigación desarrollada en Pergamino, junto con Ignacio Terrile y Nicole Pretini, con la asistencia de Leonardo Vanzetti, del Laboratorio de Biología Molecular del INTA Marcos Juárez, permitió identificar y validar los segmentos genómicos que determinan la fertilidad de la espiga. Lo que permite pensar en una selección por fertilidad asistida por marcadores moleculares en etapas tempranas de mejoramiento.

Las regiones que fueron identificadas y validadas mejoran entre un 5 y un 3 % el rendimiento de la espiga”, señaló González. Además recordó que esa línea de trabajo se inició en 2007, en la zona norte de la provincia de Buenos Aires.

Un aporte a la producción

“El siguiente paso sería evaluar la respuesta en rendimiento de generaciones avanzadas de un programa de cría después de la selección por alta fertilidad de espiga en las primeras generaciones”, anticipó la especialista a cargo de la investigación.

Las regiones identificadas y validadas en este trabajo interdisciplinario resultan novedosas a nivel internacional. Los marcadores desarrollados aportan herramientas para asistir molecularmente la selección de esta característica, lo cual sería inviable de realizar dada su compleja medición.

“Los principales usuarios de esta tecnología serán los programas de mejoramiento al contar con nuevas herramientas para seleccionar un carácter muy complejo. Este es el caso de la fertilidad de la espiga de trigo”, concluyó González.

El ABC Rural