Propuesta para un modelo de imputación de costos en cultivos de cobertura

La introducción de cultivos de cobertura en las rotaciones de los sistemas de producción extensivos en Argentina no para de crecer, pero los costos que se generan plantean una disyuntiva a la hora de su imputación. El ingeniero agrónomo Víctor Piñeyro y Tomás Nelson (1), proponen un modelo para los casos más frecuentes en zona Norte de Buenos Aires.

cultivos de cobertura

La implantación de cultivos de cobertura, en adelante CC, es una práctica que viene registrando consistentemente incrementos de superficie en los últimos años, habiéndose quintuplicado en las últimas campañas llegando hasta un 19% de los productores según datos de Relevamiento de Tecnología Agrícola Aplicada de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Cuadro Nro. 1 Porcentaje de productores que sembraron cultivos de cobertura por campaña. Fuente: Relevamiento de Tecnología Agrícola Aplicada ReTAA de Bolsa de cereales de Buenos Aires. Informe Nro. 42 Marzo 2021

Los objetivos de la creciente adopción de esta técnica están centrados en mantener cultivos vivos durante el período temporal entre los cultivos de renta, a los fines de controlar malezas, mejorar la estructura del suelo, intervenir en el ciclo de los nutrientes, proteger al suelo de los fenómenos erosivos y, de ese modo, impactar positivamente sobre rendimientos, conservación de los suelos y reducción de uso de fitosanitarios y fertilizantes.

A la hora de calcular los resultados económicos de los cultivos, los costos de producción de un CC generalmente son imputados al cultivo siguiente haciendo una asimilación a los gastos que se harían en un barbecho tradicional. Sin embargo, a priori parecería que los beneficios agronómicos de un CC tendrían efectos sobre un horizonte temporal distinto a un barbecho, por lo cual partimos de la base de considerar que no sería del todo justo ese criterio de imputación.

Dados los beneficios que los CC brindan en forma inmediata al cultivo siguiente pero también al suelo con efectos más permanentes, propondremos la imputación diferenciada de dichos costos de producción de los CC considerando que hay beneficios que son a corto plazo y que impactan en el cultivo siguiente y otros que impactarán en el largo plazo generando además beneficios sobre el suelo y sobre el sistema de producción en su totalidad.

A tales fines se analizaron diversos ensayos realizados en la región Norte de la Provincia de Buenos Aires para el caso de cultivos de cobertura de dos especies (Secale cereale, centeno, familia gramíneas y Vicia villosa, familia leguminosas), describiendo los beneficios específicos que cada uno aporta y clasificando a dichos beneficios como de impacto inmediato y de impacto de mediano y largo plazo como base de criterio para la imputación de los costos generados por los mismos.

En cada uno de los ensayos relevados se analizó el impacto que tienen los CC sobre el cultivo siguiente y sobre el suelo y el sistema en general, teniendo en cuenta si el beneficio generado por el CC es a corto plazo o a largo plazo. Se considera que, si es a corto plazo, impactará sobre el cultivo posterior y se propone imputar su costo al cultivo siguiente como un costo directo tradicional.

Si los beneficios son a largo plazo, posteriores al cultivo siguiente, se propone imputar como costo indirecto, ya que estos estarían afectando la estructura del suelo a largo plazo y generando beneficios para cultivos futuros y para parámetros de sustentabilidad de todo el sistema en general.

Luego de analizar los efectos favorables que generan los CC en 26 ensayos del INTA General Villegas y Pergamino y considerando la inclusión sistémica de CC como una práctica habitual en las rotaciones del sistema agrícola de producción de las empresas, se propone localizar la imputación de costos de estos de acuerdo con la especie utilizada y -en el caso de centeno- a la forma de tenencia de la tierra bajo la cual produce la empresa. (tierra propia o bajo arrendamiento/aparcería).

Centeno

En el caso del centeno, los numerosos ensayos referidos en la búsqueda bibliográfica del presente trabajo no reportan con claridad indicadores de mejoras en algún parámetro del sistema de producción sobre el cultivo sucesor. Por lo contrario, sí se encontró evidencia de impacto positivo en las condiciones físicas y estructurales del suelo cuando se las midió a mediano y largo plazo en rotaciones que mantienen la práctica vigente en el ciclo invernal.

Al mismo tiempo es muy complejo y dificultoso cuantificar y valorizar monetariamente estas mejoras y beneficios en el largo plazo.

Acorde al retorno de beneficios en el sistema a largo plazo proponemos que los costos asociados a la implantación, protección, fertilización si la hubiera y la supresión del cultivo de centeno se impute con el siguiente criterio:

a) En casos de actividades sobre tierra propia se sugieren dos alternativas:

a.1.) En las empresas con actividades mixtas que incluyan praderas en rotación con ciclos agrícolas se propone imputar los costos de las coberturas a la estructura general de la empresa como costos indirectos. El fundamento en este caso es que los beneficios de largo plazo que la práctica introduce sobre el sistema serán capitalizados tanto por los cultivos agrícolas como los cultivos forrajeros y por lo tanto generará mejoras en los resultados económicos de la ganadería y de las actividades agrícolas.

a.2.) En las situaciones en que las coberturas se incluyen en rotaciones netamente agrícolas sin inclusión de cultivos forrajeros pueden ser imputados como costo directo de la actividad agricultura en el caso que no se segmente el cálculo de resultados por cultivo.

Si la segmentación para el cálculo de resultados se hiciera a nivel de cultivo, se recomienda mantener un ítem de costos indirectos de la agricultura o directamente localizar la imputación sobre los costos indirectos totales de la empresa.

b). En los casos de planteos agrícolas sobre formatos de tenencia contratados como arrendamiento o aparcerías, se recomienda la imputación junto a los costos directos de producción del cultivo inmediato sucesor. Esto se fundamenta en la incertidumbre en la duración de los contratos que hace difícil poder asumir la capitalización del impacto de largo plazo del cultivo de centeno como cobertura.

Vicia

En el caso de vicia, los numerosos ensayos referidos en la búsqueda bibliográfica del presente trabajo permitieron encontrar evidencia de un claro y marcado beneficio inmediato sobre el cultivo sucesor, elevando el nivel de nitrógeno disponible en el suelo, permitiendo reducir la dosis de fertilización nitrogenada del cultivo sucesor, especialmente cuando este se trata de maíz.

cultivos de cobertura
Lote de vicia como cultivo de servicios, junto con maíz como cultivo de producción de granos.

Si bien a mediano/largo plazo también hay evidencia de la mejora sobre las condiciones físicas y la estructura del suelo, el aporte de nitrógeno tiene un claro impacto de corto plazo, siendo además una mejora cuantificable y valorizable monetariamente.

Por este motivo la recomendación de este trabajo es que los costos asociados a la implantación, protección y supresión del cultivo de cobertura de vicia se impute junto a los costos del cultivo sucesor inmediato ya que será este quien capitalice de manera más directa.

Finalmente hay que mencionar que la validación de un análisis similar al del presente trabajo para otras zonas, rotaciones y cultivos de cobertura, será de gran valor para disponer de criterios objetivos de imputación de costos, base para la correcta determinación de resultados económicos que apoyen la validez de los sistemas de producción en el plano la sustentabilidad económica junto a la ambiental y social.

  1. La presente nota es una síntesis del Trabajo Final de Carrera de Tomás Nelson, “Propuesta para un modelo de imputación de costos en cultivos de cobertura en el Noroeste de la Provincia de Buenos Aires”, bajo la tutoría del ingeniero agrónomo Víctor Piñeyro, Cátedra de Administración Rural, Universidad Católica Argentina. Noviembre 2021.

El ABC Rural

 

Docente y director del Observatorio de Comunicación de Agronegocios. Columnista de EL ABC Rural.