Papa: Fauba y Conicet obtuvieron plantas que toleran escasez de agua

El cultivo de papa requiere mucha agua, por lo que se lo produce bajo riego, aunque está investigación podría contribuir a elevar los rindes y el área cultivada.

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La nueva genética permitiría mejorar los rindes en zonas tradicionales de producción y habilitar el cultivo en nuevos ambientes.

La papa es uno de los cultivos más importantes a nivel mundial. En la Argentina se producen anualmente 2,8 millones de toneladas que se destinan sobre todo a la demanda interna, ya sea para consumir fresca, para abastecer a la industria o para producir papa semilla.

Es un alimento muy versátil, ya que la papa se puede preparar frita, al horno o hervida. Sin embargo, su producción es más exigente, ya que demanda gran cantidad de agua, por lo que el cultivo se realiza bajo riego, y en relativamente pocas regiones de Argentina.

Pero según informaron desde la Fauba, a través de la biotecnología, un grupo de investigadores de la Facultad y del Conicet obtuvieron plantas de papa que además de producir más tubérculos, también toleran más la falta de agua.

La nueva genética permitiría mejorar los rindes en zonas tradicionales de producción y habilitar el cultivo en nuevos ambientes. Los investigadores resaltaron la importancia del hallazgo en un contexto de sequías más intensas y frecuentes, producto del cambio climático.

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Las predicciones climáticas indican que el siglo XXI va a ser más árido, con sequías más severas y prolongadas. En este contexto, se busca una forma de generar plantas de papa que toleren mejor el estrés hídrico.

Cultivo muy sensible al déficit hídrico

Actualmente cerca del 50% de la papa argentina se produce en la zona de la localidad bonaerense de Balcarce, y otra parte en las provincias de Mendoza y Córdoba.

“El cultivo es muy sensible al déficit hídrico, que reduce su rendimiento tanto en la cantidad como en el peso de los tubérculos, y por eso es que requiere un riego frecuente”, explicó al portal Sobre La Tierra, Gabriel Gómez Ocampo, docente de la cátedra de Fisiología Vegetal de la FAUBA e investigador del Conicet.

“Además, las predicciones climáticas indican que el siglo XXI va a ser más árido, con sequías más severas y prolongadas. En este contexto, buscamos una forma de generar plantas de papa que toleren mejor el estrés hídrico”, destacó.

Tecnología moderna para un cultivo ancestral                           

Por medio de la biotecnología, el grupo de investigación que integra Gómez Ocampo, liderado por Javier Botto, docente de la Fauba e investigador del Conicet, generó una nueva genética de papas de la variedad Spunta, la que más se produce y consume en la Argentina.

“Cuando las comparamos con las plantas ‘normales’, vimos diferencias marcadas en su fisiología, bioquímica y morfología. Ya sabíamos que rinden un 15% más en condiciones óptimas, entre otras características”, informó el especialista.

Los resultados del reciente trabajo del grupo, publicado en la revista científica The Plant Journal, sugieren que esta nueva genética también es más tolerante a una eventual restricción hídrica. Bajo condiciones de sequía moderada, las líneas transgénicas produjeron tubérculos un 11% más pesados que los de las plantas ‘normales’.

Gómez Ocampo destacó que esta papa con nueva genética podría tener diversos beneficios, entre los que remarcó la posibilidad de aumentar los rendimientos en las actuales zonas de producción y de realizar el cultivo sin ayuda de riego. Esto permitiría ampliar el abanico de ambientes y condiciones en los que se lleva a cabo.

El ABC Rural

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Periodista especializado en Agro de EL ABC RURAL