¿Mercados divorciados de la realidad?

Por
Alejandro Ramírez (*)

Cuando vemos que avanza el tiempo hacia la cosecha gruesa de Argentina, y nos encontramos que día a día que pasa las estimaciones de producción son cada vez más bajas, nos da a pensar que los mercados se han divorciado de la realidad de los hechos. Pero en principio esto no es así. Lamentablemente, estas situaciones se reiteran año tras año y, curiosamente, precisamente en esta época de cada año que es cuando comienza a jugar en el mundo el mercado climático. Y no tan solo por lo que ocurre en Sudamérica, sino también por lo que comienza a ocurrir con las siembras de los diferentes cultivos en los EE.UU.
Pero en este caso particular, parecería que lo que nos está ocurriendo a los argentinos poco importa o nada influye en la formación de los valores internacionales de los comodities agropecuarios. Y esto no es correcto. Lo que sí ocurre, es que existe un avieso y ominoso “manejo” de los números de las estimaciones por parte del USDA norteamericano.
Tan sólo tomemos como muestra la soja. En su anteúltimo informe -del mes de febrero- el organismo decía que la Argentina produciría 54 millones de toneladas de la oleaginosa. Cifra que muchos analistas nacionales compartieron en ese momento. Pero luego de pasar las semanas y de ver los estragos que hizo y está haciendo la intensa e implacable sequía que azotó a la Pampa Húmeda, los guarismos de producción cayeron a números inauditos. Y a pesar de todo esto, el USDA en su último informe, ajustó hacia abajo la cifra de producción de nuestro país a 47 millones de toneladas, cuando ya muchas instituciones y analistas nacionales hablaban de 44 a 42 millones de toneladas. Entonces, ¿por qué los mercados no subieron y hasta, al contrario, bajaron?
Porque el USDA habitualmente intenta compensar las cifras de sus informes, para evitar en principio, que impacte fuerte en los valores de los granos. Y esto no es la primera vez que ocurre. Esta vez, aumentó la posible cosecha de soja de Brasil y “jugó” con los números del comercio, molienda y exportaciones norteamericanas. Así es como no impactó en subas importantes, que deberían haber ocurrido.
Lógicamente, el organismo americano, en sus próximos informes, blanqueará la situación, acercándose a la realidad de los hechos. Y llegado ese momento, nos encontraremos que los compradores iniciarán un raid de compras con menor oferta que hará que los precios tomen un rumbo de sostenimiento o firmeza.
Ya en nuestro país, estamos viendo cómo los exportadores e industriales están comprando un 35% más de soja que lo que habían adquirido a la misma fecha del año pasado.
Atención: nosotros estimamos una producción argentina de alrededor de 38 millones de toneladas de soja. Esto representa una merma del 30% sobre los 54 millones de toneladas estimadas a la finalización de la siembra de la oleaginosa. Esta importantísima reducción de producción representa una disminución de ingresos por divisas de alrededor de 5.600 millones de dólares y 1600 millones de dólares menos que ingresarían al fisco nacional en concepto de retenciones a las exportaciones.
Prestemos especial atención a los mercados. A no apurarse, porque quizás el que pueda retener un poco su cosecha, se podrá ver beneficiado. Una pequeña y saludable recomendación.

(*) Analista Agropecuario.

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