
Las últimas lluvias de abril ocurridas entre el jueves 8 y el sábado 10, dejaron en general acumulados en la región agrícola central de entre 70 y 150 mm, con un promedio de unos 100 mm.
Asimismo, en algunas zonas puntuales se registraron más de 200 mm, que incluso generaron inundaciones en los cascos urbanos, como por ejemplo en las ciudades de Marcos Juárez, en el sudeste de la provincia de Córdoba, donde llovieron 250 mm, y Las Rosas-Las Parejas, en el centro-sur de Santa Fe, donde llovieron más de 300 mm.
Con “La Niña” en retirada, los especialistas en climatología informaron que ahora comienza la neutralidad, la cual se alcanzaría en junio próximo.
Por lo tanto, se pronostican patrones casi normales de lluvias para la venidera campaña triguera 2021, como para pensar en un diseño de siembra según el calendario normal de cada zona de la región agrícola.

Impacto negativo para la soja de primera
De todas maneras, ¿cómo impactan estas últimas grandes lluvias de abril en la producción agrícola del área central?
“Dificultan la cosecha y provocan pérdida de peso de grano en soja, aunque generan reservas invernales”, resumió el ingeniero agrónomo Gustavo Ferraris del INTA Pergamino, Buenos Aires, en diálogo con El ABC Rural.
“Estas lluvias de abril llegaron tarde, justo cuando promediaba un 50% de la cosecha de soja de primera en gran parte del área agrícola central”, explicó. Por lo tanto, el entrevistado, lamentó que “el barro genera dificultades por desmejoramiento del suelo para el normal traslado de los equipos de cosecha y logística”.
En tanto, apuntó que “a los cultivos de soja de primera que todavía están en pie a la espera de la cosecha, le genera pérdida de peso de granos”.
De todas maneras, consideró que “el daño no será grave si no se producen más precipitaciones importantes para lo que queda de abril, ya que los suelos estaban muy secos y el agua drena rápidamente, sin comprometer lo que resta de la cosecha de soja de primera”.

“Crédito” a favor para las siembras de invierno
Pero por otro lado, Ferraris, destacó que “estas lluvias de abril son un ‘crédito’ a favor para la siembra de los próximos cultivos de invierno como trigo y cebada”. En ese sentido, explicó que “el consumo de humedad de los cultivos de verano prácticamente ya terminó, sobre todo en soja de primera, el clásico antecesor de trigo y cebada”.
“Toda esta agua se almacenará en el perfil del suelo, algo muy importante como reserva para las siembras de cultivos de invierno”, graficó el especialista.

Muy positivo para pasturas y verdeos invernales
-¿Puede tener algún efecto positivo en los cultivos de soja y maíz de segunda o tardíos?
-No, porque los rendimientos ya estaban definidos, y no se modificarán.
-¿Y para las pasturas y verdeos invernales?
-Sí, ahí el efecto es muy positivo para mejorar la productividad de esos cultivos destinados a la alimentación animal para la producción de carne y leche.
El ABC Rural