David Roggero: “El Congreso Aapresid demostró la necesidad humana del contacto persona a persona”

El titular de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa, dejó sus reflexiones sobre los alcances del Congreso recientemente realizado. También opinó sobre temas relacionados con los objetivos de la entidad, como el laboreo de suelos, las malezas resistentes a determinados herbicidas, las Agtech, el rol de los jóvenes y la realidad actual del sector productivo.

David Roggero
David Roggero, presidente de Aapresid.

Pasó un mes desde que el 30º Congreso de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) cerrara sus puertas, luego de tres días de febril actividad, donde más de 5000 personas participaron de las numerosas propuestas de capacitación y debate, programadas a través de ocho salas, donde destacados especialistas, del país y del exterior, brindaron sus conocimientos y puntos de vista sobre temas de absoluta actualidad.

Estos 30 días, seguramente fueron suficientes para que David Roggero, presidente de la entidad, pudiera ver el evento en perspectiva y evaluar sus resultados. “La verdad es que en el momento en que se realiza, no se alcanza a dimensionar el impacto que tiene -dice al respecto a El ABC Rural– pero después se van recogiendo comentarios y sugerencias de las personas que lo vivieron, que en general fueron muy positivos y que saliera todo bien, reconforta”.

En la charla, Roggero resalta que este tipo de encuentros, requieren de una ajustada logística pensada con mucha anticipación. “Comenzamos a planificarlo un año atrás, cuando aún no sabíamos si podríamos llevarla a cabo”, dijo. “Pensemos que estábamos entonces bajo los efectos finales de la pandemia, donde existían todavía protocolos específicos para realizar eventos, lo que nos imponía ciertos límites asociados al espacio físico al momento de programarla.

“Así fue que en lugar de habilitar 14 salas distintas como lo hicimos en 2019, en este caso pensamos el Congreso para solo seis salas -aunque terminaron siendo ocho- en las cuales durante los tres días hubo actividad y donde, a cada hora, fue cambiando la temática.

“Ese ritmo demanda tener todo muy ajustado, desde los disertantes hasta la parte técnica, para que no colapse y sea un fracaso. Hay mucho trabajo de organización y de recoger y de aplicar lo aprendido a lo largo de estos 30 años de realizar congresos. Además, este año agregamos a la actividad habitual la posibilidad de que otras organizaciones y empresas participaran de nuestro espacio, para la celebración de convenios o el lanzamiento de nuevos productos”.

-¿Cómo lo viviste personalmente y qué sensación te queda de lo realizado?

-Como presidente, me tocó estar más en la organización que viviendo la temática misma del congreso. Pero lo más importante que rescato es haber podido dimensionar que el ser humano sigue teniendo la necesidad de relacionarse, de verse cara a cara; que el hombre necesita tener el contacto persona a persona, algo que por lo visto lo vamos a seguir necesitando como seres vivos.

Eso se vio reflejado en los más de 5000 inscriptos que sintieron justamente esa necesidad de intercambio, influenciada tal vez por el hecho de que estuviéramos dos años sin poder realizar el encuentro de modo presencial.

David Roggero
David Roggero (Gentileza Aapresid)

El laboreo de suelos, motivo de preocupación

La charla con Roggero derivó hacia otros andariveles, más allá del congreso en sí. Le preguntamos sobre el retorno de las labranzas, sus causas y consecuencias; el avance de las malezas resistentes, la agrotecnología y su visión sobre la realidad productiva, desde la perspectiva de un productor.

-¿Cómo analizan desde Aapresid el incipiente retorno del laboreo de los suelos?

-Es una realidad que surge del informe que nos brinda la Bolsa de Cereales de Buenos Aires en su Relevamiento de Tecnología Agrícola Aplicada (ReTAA), que viene reflejando bajas mínimas porcentuales en la aplicación de la tecnología de Siembra Directa en los últimos dos o tres años. También es cierto que quienes viajamos mucho, desde la ruta uno ve -aunque sin tener la medida exacta- que hay lotes que han sido laboreados.

Eso para la institución es un desafío adicional en el sentido de que se venía pensando que la producción argentina ya iba a estar por siempre con tierras bajo NO labranza. Por eso, como organización, estamos tratando de identificar cuáles son los motivos que pueden haber hecho que un productor decida labrar su tierra.

Advertimos que, en muchos casos, esa decisión está asociada a lo económico y a la situación coyuntural del país. En lo económico, cuando el productor compara los costos de aplicar un insumo fitosanitario frente a “clavar” un implemento atrás del tractor, donde solo tiene en cuenta el combustible que se consume. Esa mirada corta puede ser uno de los elementos.

David Roggero

La otra realidad está asociada a las circunstancias que vive la Argentina y a la pandemia. Hoy día, la posibilidad de adquirir los insumos necesarios para producir no es normal; tenemos problemas de acceso a los fitosanitarios y a los fertilizantes, en algunos casos por costos y en otros por problemas de importación.

Otro motivo podría ser -y este es el que nos interesa para poder brindarle adecuadas herramientas a los productores- que empiezan a evidenciarse problemas de compactación de suelos, que se asocian a la SD, pero que en realidad consideramos que están asociados a sembrar directamente.

-Explicanos eso…

-Desde Aapresid, lo vemos así: el sistema de SD es 1º) no labranza 2º) rotación de cultivos 3º) nutrición balanceada de nutrientes y 4º) la utilización correcta y criteriosa de fitosanitarios.

Para que el sistema de SD sea exitoso, hay que aplicar los cuatro conceptos de la manera adecuada a las características del lugar donde se aplique, su clima, su suelo.

No se debe pensar que solo por dejar de labrar el suelo, se tendrá un sistema exitoso en el tiempo, porque ahí es donde empezarán los problemas, por ejemplo los de compactación. Tenemos ese gran desafío de ir transmitiendo todos estos conceptos para que ese productor vuelva a la no labranza.

-¿El cambio generacional puede tener alguna influencia sobre esa decisión?

-No creo que esa sea la razón de ese retorno a la labranza. Creo que es una mezcla de cosas, donde se unen algo de desconocimiento, ayudado por la coyuntura que nos toca vivir en el país.

Es probable que los jóvenes que no vivieron la realidad de los años ’90 -cuando comenzó a difundirse la siembra directa ante los serios problemas de erosión hídrica y eólica, dependiendo de cada zona- crean que el retorno a la labranza sea una buena decisión. Pero insisto en que no me parece que el cambio generacional sea la razón de ello.

Malezas resistentes, otro dolor de cabeza

Al ser consultado sobre el preocupante tema de la resistencia de algunas malezas a la acción de determinados herbicidas, Roggero dice que desde Aapresid hace más de diez años que vienen trabajando ese tema y explica que el problema de las malezas resistentes está asociado en gran medida a una cuestión de selección.

“Es una cuestión de estadística y asociada a los seres vivos. Los seres vivos nos adaptamos a la realidad que nos toca vivir y si esa realidad es hostil, hace que sobrevivamos solo los más fuertes y con el caso de malezas resistentes ha ocurrido esa situación.

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Foto REM Aapresid.

“Creyendo que con una tecnología como es el uso del glifosato teníamos la solución para siempre, en realidad lo único que hicimos por varios años fue seleccionar y dejar a esos organismos más fuertes que simplemente necesitaron de tiempo para poder multiplicarse año tras año, hasta que un día los resistentes dejaron de responder al producto que los controlaba.

“No se trata de que estemos yendo por el camino de las mutaciones y de hacerle mal a la Naturaleza -más allá de algún caso excepcional de mutación específica-. Simplemente es una cuestión de estadística biológica, en general. Ahora viene la etapa del aprendizaje que es lo que tratamos de transmitir desde Aapresid desde hace un tiempo.

“Debemos utilizar distintas herramientas para evitar que sigan apareciendo malezas resistentes, haciendo rotaciones de cultivos para que no solo tengamos vegetales distintos, sino que esos vegetales nos permitan utilizar fitosanitarios diferentes, para “engañar” a los seres fuertes que aparecen en cada cultivo.

“También nos hemos dado cuenta en este último tiempo que como el sistema de SD intenta copiar a la Naturaleza, ésta en ningún momento detiene su vida en el lugar que esté. Si una especie de verano termina, enseguida viene otra de invierno y así sucesivamente. Nosotros lo que estamos haciendo es ajustar esa técnica para poder llegar a lo que llamamos la “agricultura siempre verde” que es tratar de mantener a lo largo de todo el año en lo posible, los suelos cubiertos con cultivos y raíces vivas.

-¿Es así de simple?

-Reconozco que es sencillo decirlo, pero no es tan sencillo llevarlo a la práctica. Debemos ser conscientes que es necesario producir alimentos, fibra y energía no solo porque lo demanda la Humanidad, sino porque es necesario para la rentabilidad y la subsistencia del productor.

En el medio hay que ver y ajustar cuál puede ser la mejor rotación o qué cultivos se pueden utilizar. Habrá lugares que quizás puedan hacer cultivos de verano y de invierno de renta y otros donde se pueda hacer un cultivo de renta de verano y en el espacio entre uno de verano y otro, hacer los cultivos de servicios.

-¿Por qué le llaman cultivos de servicios?

Porque en realidad lo que les pedimos son servicios ecosistémicos y no necesariamente que produzcan granos. Es en todo ese nuevo conocimiento que estamos inmersos como institución y tratando de compartirlo, no solo pensando en las malezas resistentes sino también en el cambio climático. El futuro es desafiante, pero lo bueno es que se van encontrando herramientas para hacerle frente.

Agtech y los jóvenes 

Consultado sobre el creciente desarrollo de las Agtech, Roggero asegura que vienen creciendo de manera exponencial, como todos los avances tecnológicos que cada vez necesitan menos tiempo para dar un nuevo salto.

David Roggero
Foto: Infopymes

“Lo que sabemos hoy nos ayuda a encontrar una nueva herramienta en cada vez menos tiempo y esto nos está permitiendo hacer estos ajustes mucho más precisos, lo que denominamos Agricultura de Precisión.

“De acuerdo a este conocimiento y esas posibilidades de tecnología no solo podemos diagnosticar lo que ocurre en cada lugar específico, sino también hacer ajustes beneficiosos en ese lugar específico. Esto gracias a las posibilidades de las Agtech.

-¿Qué rol les asignás a los jóvenes en todo este proceso?

-Los jóvenes son los que vienen con una cabeza más abierta que quienes tenemos ya algunos años. Ellos, a los que les tocará tomar la posta, van a aplicar más rápidamente estas agtech o sea que se produce un círculo virtuoso entre la tecnología y la juventud.

Sobre esto, en Aapresid tenemos dos miradas. Por un lado, la posibilidad de la globalización que permite a aquellos que deseen formarse, contar con mayores posibilidades que quienes arrancamos años atrás. Pero también es cierto que nos preocupa el terreno que ha perdido la educación en general en el país respecto de otros años.

Esperamos que como Nación podamos corregir algunas cosas para que podamos cambiar esta realidad de tener más del 40% de la población pobre, en un lugar donde no debería ocurrir eso. Como lugar en el mundo quizás somos los más beneficiados y como República nos debemos varias cosas.

La realidad del sector

-¿Cuál es tu visión, como productor, del momento que afronta el sector productivo con inestabilidad económica, problemas de moneda, provisión de insumos, y mucha intervención estatal?

-Podríamos resumirlo en un concepto: en que nos cambian las reglas de juego mucho más seguido de lo indicado, con reglas que vienen modificándose cada vez con más rapidez en los últimos 15 ó 20 años.

Por ejemplo, aquellos agricultores que producen grano, históricamente se han venido rigiendo por un valor internacional pero cuando el Estado empieza a intervenir en esos valores, nos desacopla del mundo.

“Nos cambian las reglas de juego mucho más seguido de lo indicado”, dice Roggero en su carácter de productor.

Hoy producimos algo que en el exterior vale mucho más de lo que el Estado nos permite obtener. Entonces, ¿qué ocurre? Como la renta empieza a ser mucho menor, le quita incentivo a producir cada vez más.

Otros aspectos son el encarecimiento de los insumos, en algunos casos la falta de acceso a ellos, el desdoblamiento en el valor del dólar, en fin, todos impedimentos que obligan a aguzar el ingenio para subsistir frente a los cambios de las reglas de juego.

Productor Certificado

El establecimiento El Remanso, de Roggero, cuenta con certificación AC (Agricultura Certificada, que desde 2015 se denomina ASC – Agricultura Sustentable Certificada) y también cumple con los protocolos de RTRS que es un estándar internacional para la Producción de Soja Responsable, que se encuentra vigente en Europa y que en algún momento, un convenio especial que hubo con Aapresid, le permitió certificar ambas normas al mismo tiempo.

-¿En qué consiste la certificación ASC?

-Es una certificación que tiene en cuenta los tres grandes aspectos de la sustentabilidad: lo económico-productivo, lo social y lo ambiental. Sus estándares se encuentran dentro de los dos más exigentes del mundo.

Los pasos son estos: Aapresid determina cuáles son los parámetros a cumplir, el productor cumple y en una tercera etapa una empresa certificadora internacional –en los últimos años en mi caso lo hace IRAM-, vienen a auditar para verificar si se cumple con las normas establecidas.

-¿Qué diferencia hay entre ASC y RTRS?

-La gran diferencia es que RTRS es una certificación sobre un producto único que en mi caso es soja, mientras que ASC certifica todo el proceso productivo del establecimiento (soja, maíz, ganadería) de acuerdo a rigurosas normas y con mirada sustentable.

Inicialmente, las auditorías son anuales. En mi caso, por mantener un estado de cumplimiento de las normas exigidas a través del tiempo, ya estamos en condiciones de ser auditados cada 18 meses.

-¿En qué cambió la operatividad de tu establecimiento desde que decidiste certificar?

-Para certificar hay que dar registro de todo y eso demanda un esfuerzo adicional, pero a su vez genera un derrame favorable en la organización interna. Si bien requiere más trabajo, dan tranquilidad porque se empiezan a cumplir determinados procesos que quizás cuando no se certificaba quedaban de palabra solamente.

Poder registrar y llevar información permiten tomar mejores decisiones. Si alguien no registra nada en su establecimiento, probablemente al año siguiente cometerá los mismos errores que en este. Cuando se empieza a tener registros, todas las decisiones empiezan a tener menor margen de error.

Roggero por Roggero

David Roggero, tiene 51 años, vive en Laboulaye, en el sur cordobés y está casado con Silvia, con quien tiene dos hijos: Vicente de 15 y Elina de 10 años.

Un hobby: es muy deportista. Actualmente juega al tenis, algo que viene haciendo desde chico, compitiendo incluso, También lo ha hecho en paddle, squash y motocross. Actualmente se dedica casi exclusivamente al tenis y a la pesca.

Las tecnologías: las adopta, pero una vez que ya está bien probada. Reconoce que no está siempre con la última novedad, pero se muestra abierto a los avances que se producen una vez pasada la etapa de depuración.

Un club de fútbol: River Plate.

Música preferida: Le gusta más la nacional que la internacional, básicamente aquellos ritmos asociados al rock, al pop, propios de las décadas de 1980 a 2000: Soda Stéreo, Charly García o Miguel Mateos. También le gusta el folklore.

Trayectoria gemial: es ingeniero agrónomo graduado por la Universidad Nacional de Río Cuarto; miembro, socio fundador y ex presidente de la Regional Laboulaye de Aapresid; fue director adjunto del programa Regionales y del Programa REM de la entidad, hasta asumir la presidencia e integró la comisión directiva desde el 2009 y el Comité Ejecutivo desde 2015. Fue vicepresidente en el periodo 2017-2018.

El ABC Rural

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