Congreso Aapresid: cuidando la salud física de los suelos agrícolas

La doctora en Ciencias Agrarias, Carina Álvarez, especialista de la Cátedra de Fertilidad y Fertilizantes de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba), disertó en el XXVIII Congreso Aapresid y dejó conceptos importantes para tener en cuenta respecto al cuidado físico de los suelos.

suelos agricolas
Carina Álvarez, especialista de la Cátedra de Fertilidad y Fertilizantes de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba), explicó a nuestro medio las ventajas de contar con suelos estables.

El suelo es fundamental para la producción agrícola. Sin suelo no se podrían producir alimentos a gran escala ni alimentar al ganado. Debido a que es finito y frágil, el suelo es un recurso muy valioso que necesita cuidados especiales por parte de sus usuarios.

Por ello, en diálogo con El ABC Rural, la profesora asociada de Fertilidad y Fertilizantes de la Facultad de Agronomia UBA y Secretaria de la Asociación Argentina de la Ciencia del Suelo, Carina Álvarez, destacó la importancia de la Siembra Directa como técnica, pero hizo una salvedad respecto a su uso.

“Lo que hace ña SD es no mover el suelo, y evita la erosión. Pero para que la Directa sea como corresponde, es necesario que esté acompañada por residuos, rastrojos que queden protegiendo el suelo. Ahí es importante una rotación”, indicó.

Álvarez reconoce que los suelos agrícolas fueron sumamente descuidados durante el proceso de intensificación de la agricultura argentina de los últimos veinte años, en especial debido a una falta de rotación de los cultivos.

“Argentina, se basó en los últimos años en el monocultivo de soja y esto no ayuda al sistema”, aseveró. La especialista disertó sobre la salud del suelo en el XXVIII Congreso Aapresid.

“Ser cuidadosos de la calidad física”

Los suelos agrícolas reciben el impacto del tránsito pesado sobre su base. A su vez cuentan con mecanismos para poder regenerar ese daño estructural que le genera el paso de grandes máquinas por encima.

“Es muy importante monitorear la calidad física de nuestro suelo en agricultura bajo siembra directa y aplicar todas las medidas que podamos para evitar la compactación de los mismos”, recomendó. Asimismo, dijo que es “fundamental” contar con herramientas que permitan mejorar su salud física.

En especial, puso de manifiesto varias acciones para proteger los suelos de la compactación. “Es mucho mejor prevenir que después tener que reparar un daño”, explicó la docente de la UBA.

Según marcó, hay dos grandes estrategias para prevenir daños en los suelos. Primero regular el estrés que se aplica con las maquinarias, y segundo contar con muy buenos contenidos de materia orgánica, con raíces vivas la mayor parte del tiempo.

“Muchas veces el lote se transita mucho más de lo debido, como puede suceder en una operación de cosecha desordenada”, ejemplificó. Manifestó además que “hay que respetar la capacidad portante que tiene el suelo, utilizar neumáticos más anchos y adoptar cultivos de cobertura para mantener viva las raíces”, agregó.

“Siempre vivo, siempre verde”

La especialista, tomó como suyo el lema del congreso para señalar la importancia de contar con raíces vivas por mucho tiempo en los suelos agrícolas. “Siempre es mejor que esas raíces no correspondan a cultivos de cosecha. Es fundamental utilizar cultivos de servicio entre rotaciones para prevenir alto tránsito y fortalecer la estructura del suelo con materia organiza rica”, aconsejó.

La doctora Carina Álvarez disertó sobre la salud física de los suelos agrícolas.

Por su parte, añadió que “cuando uno tiene un suelo tiene que tener la conciencia necesaria para conservar su calidad, y a veces el Estado puede dar indicaciones”. Y señaló: “No hay una obligación real, depende del privado que lo haga; hay muchos productores conscientes de eso y otros que son más de paso y no tienen esa cuestión de cuidado. Este es un país donde gana el corto plazo”, se lamentó.

La siembra directa y el suelo

Álvarez coincide en que la Siembra Directa provoca un endurecimiento del suelo en los primeros centímetros. No obstante, reconoce que adoptando las medidas de precaución, con admisión de cultivos de servicio, rotaciones con gramíneas, y un correcto uso de las maquinarias, el sistema es muy beneficioso.

“Antes -dijo- cuando había laboreos mecánicos el aflojamiento era rápido en los primeros centímetros. Sin embargo la Naturaleza no ara, la Naturaleza siembra y resiembra, porque el suelo es quien debe generar vida”.

En ese sentido, dijo que el suelo tiene un mecanismo de recuperación biótico que es natural, mediante las arcillas. “Las arcillas, al secarse, se contraen y al humedecerse se expanden. Por ello, los suelos que tienen un buen contenido de arcillas, por arriba del 15%, tienen esa capacidad de recuperación”, manifestó.

Este mecanismo, acompañado por las raíces, ayuda muchísimo a la estructura de los suelos. “Además depende mucho la rotación, por la cantidad de carbono que ingresa al suelo y la materia orgánica que genera un maíz por ejemplo”, aclaró.

Ciencia del suelo

Carina Álvarez es secretaria de la Asociación Argentina de Ciencia del Suelo, entidad que este año, de manera virtual, organizará el XXVII Congreso Argentino de Suelo, donde en el mes de octubre (del 13 al 16), donde se presentarán numerosos avances sobre trabajos científicos realizados en el país.

“Este año cumplimos 60 años de historia institucional”, dijo la ingeniera. Se trata de una institución conformada por científicos, técnicos y productores, preocupados por conservar el recurso suelo.

“Nuestra misión es fomentar el cuidado de los suelos, con reuniones científicas que se desarrolla cada dos años”, indicó.

La necesaria vinculación de los especialistas entre sí y la aspiración de los investigadores de dar a conocer los resultados de sus actividades, someterlos a la discusión científica con sus colegas y también darlos a la publicidad, indujeron a pensar en la creación de un medio idóneo para llegar a ello.

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