Breve repaso histórico de la Chacra Experimental Pergamino a 109 años de su creación

En 2021 se cumplieron 109 años de la creación de la Estación Agronómica Central Pergamino, conocida habitualmente como la Chacra Experimental de Pergamino. Lo que sigue es un breve repaso de sus orígenes, el marco social en el que fuera creada y los principales hitos en su trayectoria hasta que, hace 65 años, pasara a formar parte de la red de unidades del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, creado el 4 de diciembre de 1956.

Chacra Experimental Pergamino

El 4 de diciembre es considerado como el Día del INTA, rememorando su creación en el año 1957. Ese día (o un día antes como ocurrió este año), en todas las unidades del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria se recuerda la fecha, tal como ocurrió también en la Estación Experimental Agropecuaria de Pergamino.

Pero en el caso de esta Experimental, la fecha sirvió también para evocar su larga trayectoria. Creada en el año 1912 como unidad destinada a investigar sobre diversos cultivos, con preferencia los de trigo, lino y maíz, propios de la región central del país por esos tiempos, esa Estación, conocida habitualmente como la “Chacra Experimental”, marcó un hito en los trabajos de investigación en el país hasta que, a partir de 1957, se potenciara con la creación del INTA, cuando pasó a integrar su red de unidades distribuidas por todo el territorio nacional.

Los inicios de la experimentación agrícola

En la búsqueda de los orígenes de la experimentación agrícola en la Argentina, tal vez haya que remontarse al año 1894, cuando el doctor Emilio Frers, ministro de Obras Públicas de la provincia de Buenos Aires, suscribió un proyecto de ley que poco después llevó a la práctica, creando dos estaciones experimentales, una en Chivilcoy y otra en Baradero, las que duraron mientras Frers ocupó su cartera. Luego, esos campos, fueron despareciendo en el olvido.

Pero fue bajo la gestión del propio Frers –a la postre el primer ministro de Agricultura de la Nación, durante la presidencia de Julio Argentino Roca- que el Estado estableció las normas generales que debían regir la actividad de las “Estaciones Agrícolas Experimentales”.

Emilio Frers (izq.) fue ministro de Obras Públicas de la provincia de Buenos Aires y el primer ministro de Agricultura de la Nación, durante la presidencia de Julio Argentino Roca. A la dercha, Eleodoro Lobos, jurista y político, fue ministro de Hacienda y de Agricultura.

De tal modo, entre 1907 y 1910 la experimentación agrícola recibió la especial atención de los estadistas que ocuparon la cartera de Agricultura. Fueron los doctores Ramos Mejía, Eleodoro Lobos y el ingeniero Ezcurra, quienes robustecieron la labor experimental, pero siempre con dependencia de los organismos de enseñanza del Ministerio.

A modo de anécdota, puede señalarse que, en 1911, Lobos presentó un programa agrario al Congreso de la Nación, proyectando la creación de un Banco Agrícola, la reglamentación del régimen de cooperativas y la institución de la prenda y el warrant agrícolas. Sin embargo, el proyecto no obtuvo eco en las cámaras y, tras las pérdidas de cosechas y baja de precios de 1910-11, se produjo el levantamiento de los colonos arrendatarios.

El Grito de Alcorta

La economía agrocerealera era la que ocupaba mayor cantidad de mano de obra en la campaña cuando el siglo XX comenzaba, formada tanto por colonos arrendatarios y sus familias, como por asalariados rurales permanentes y temporarios. Estos sectores de la población rural fueron los más afectados por la inestabilidad agraria y definieron el conflicto rural conocido como “Grito de Alcorta” que estalló el 25 de junio de 1912.

Chacareros movilizados en la gesta de 1912, conocida como Grito de Alcorta.

El episodio tuvo su epicentro en la zona maicera de la provincia de Santa Fe y con adhesiones en el resto de la región cerealera, de la que Pergamino no estuvo ausente.  El reclamo se centraba en la reducción del precio de los arrendamientos, contratos por períodos más largos -4 años- que aseguraran la estabilidad en la tierra trabajada y una mayor participación del colono en el ingreso agrícola.

Así nació la Chacra Pergamino

Mientras ese movimiento ocurría, el ministro Lobos creaba las primeras cinco estaciones experimentales agronómicas –cuando apenas habían transcurrido dos años desde que se inaugurara la Estación Experimental de Beltsville, dependiente del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos-.

Esas unidades fueron la Estación Agronómica Central de Pergamino (zona central) –cuya misión era investigar sobre diversos cultivos, con preferencia los de trigo, lino y maíz-; la Estación Agronómica Subtropical de Güemes, Salta (zona subtropical); la Estación Agronómica Andina en Angaco Sud, San Juan (zona andina); la Estación Agronómica Pampeana de Guatraché, La Pampa (zona de La Pampa) y la Estación Agronómica del Valle del Río Negro, en Cinco Saltos (zona de los valles irrigables del sur).

La Estación de Pergamino, fue la única que subsistió a través del tiempo. Nadie podría haber imaginado entonces la significación que esa unidad de experimentación y extensión tendría a través de más de una centuria, para el desarrollo agropecuario argentino.

El Estado nacional y la provincia de Buenos Aires invirtieron entonces 163.000 pesos cada uno para adquirir las 143 hectáreas que pertenecían a Gregorio Correa. En ese predio se instalaría la Estación Agronómica Central de Pergamino, una chacra modelo para cultivo económico y científico de las plantas de la región; un campo de experiencias para las investigaciones científicas y un vivero de árboles frutales y forestales, jardines de propagación, quinta y huerta.

Además, contaba desde 1910 con actividad en agroclimatología, al haberse iniciado, en la entonces conocida “Chacra Experimental”, mediciones climáticas de lluvia y temperatura.

Chacra Experimental Pergamino
Así se veía el boulevar de eucaliptus en el acceso al predio donde comenzó a funcionar la Chacra Experimental Pergamino.

Su zona de influencia fue establecida entre los paralelos 32º y 36º S y entre los meridianos 58º y 62º O, es decir desde la localidad de Gálvez en el Sur de Santa Fe, hasta Bellocq, partido de Carlos Casares, Buenos Aires y desde la costa del Río de la Plata hasta el Oeste del partido de Pehuajó. Es decir que el área de influencia de la Estación cubría en origen un tercio de la superficie agrícola del país.

Antecedentes de las tierras

Las 143 hectáreas adquiridas a Gregorio Correa, ubicadas a 7 km. del centro urbano de Pergamino, habían pertenecido a Miguel Kinsella, quien era heredero de Pio Cueto. Antiguamente esas tierras pertenecían al Estado y en enero de 1835, según consta en escritura efectuada ante el escribano Miguel de Llanes, fueron adquiridas por Don Juan Pío Cueto, quien las compró luego de poseerlas en enfiteusis. El mismo era, a su vez, dueño de otras extensiones de campo vecinas, que obtuvo en mérito a su actuación pública y que el entonces Gobernador general Juan Manuel de Rosas, le otorgara en 1839. Su patrimonio lo constituían 36.500 hectáreas entre las que contaba la antigua Estancia San Juan, de la cual en 1958 el INTA adquirió una fracción, con el fin de ampliar el campo experimental.

Reducto Rural Fortificado. Edificación que data de 1843 y que formó parte del núcleo de población de la antigua Estancia “San Juan” propiedad de Juan Pío Cueto, Fue declarado Monumento Histórico Nacional por Decreto 6975/1967 y Monumento Histórico Provincial por Ley 11242/1992.

Existe aún hoy en ese lugar una antigua construcción, que fue restaurada con el propósito de instalar en ese lugar el “Museo de la Agricultura Pampeana” en el año 1963, según Resolución 702 del INTA.

Repercusión en los medios nacionales

En el diario La Razón del 29 de diciembre de 1912 se lee: “… parte mañana para la Ciudad de Pergamino el Director de Agricultura y Defensa Agrícola, Dr. López Mañas. Va con el fin de inspeccionar el terreno recientemente adquirido por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aries y donado al Gobierno de la Nación para instalar una Chacra Experimental. E. Dr. López Mañas tomará las medidas necesarias a fin de iniciar enseguida los trabajos de instalaciones del citado establecimiento…”

Tal vez antes que a nivel nacional, ya la noticia está fechada el 19 de diciembre del mencionado año, en el diario La Época, de Pergamino, donde se lee: “..Hace algún tiempo dieron la noticia que el Gobierno Nacional se había decidido al fin por la compra de las tierras para una Chacra Experimental en este Partido. Podemos afirmar ahora que dicha noticia se confirma, por cuanto el 19 del corriente sale para los EE.UU. el señor Walter Prust, comisionado por el Ministerio de Agricultura, con el fin de adquirir reproductores de 40 razas de gallinas y 4 razas diferentes de cerdos. La Dirección General de Agricultura y Defensa Agrícola trata de formar un plantel en la Estación Experimental de Pergamino, compuesta de 150 hectáreas, que en breve será creada…”

Caracterización de la zona

En aquellos tiempos, los principales cultivos eran maíz (50%), lino (32%) y trigo (10%) y en pasturas, alfalfa (2%), avena (1,5%) y cebada (1%). Los bajos rendimientos y la baja calidad industrial del trigo eran una constante, pero igualmente los rindes promedios de maíz superaban a los promedios de los Estados Unidos.

En los primeros años de su labor la Chacra Experimental –como se la conocería por décadas- funcionó bajo el signo que inspiró su creación. Estuvo suficientemente dotada de personal y organizó su tarea con métodos modernos. Los planes de trabajo se clasificaron en proyectos. El programa de la Estación Agronómica era integral. Estaba principalmente al servicio del tipo de explotación regional.

No solo comprendía el estudio de los problemas de los principales cultivos del lugar y la prueba de algunos nuevos con vistas a su introducción, sino que también se habían incluido aspectos que integraban la economía de la “chacra”.

Edificio donde funcionaba la Dirección de la Experimental, hoy Centro Documental del INTA Pergamino.
Camino de tierra por el que se accedía a la Chacra desde la ciudad de Pergamino, hoy Ruta Provincial 32 que une a esa ciudad con Salto.

Del mismo modo que había ocurrido cuando la implantación de la enseñanza agrícola superior, se recurrió a la cooperación de técnicos extranjeros con experiencia para asegurar una mayor eficiencia en los pasos iniciales de la investigación agrícola. Pero faltó continuidad. Entre 1916 y 1917 los presupuestos de las estaciones experimentales sufrieron una drástica reducción. Casi todos los proyectos debieron ser abandonados.

En 1922 y 1923 la Estación Agronómica Central (EAC) de Pergamino tenía un presupuesto mensual de 800 pesos para atender sus gastos generales y de mano de obra, además de dos o tres funcionarios que componían el personal directivo y administrativo.

Pero ya en 1925 se trabajaba con 14 obreros y en cooperación con la división de Genética Vegetal del Ministerio de Agricultura, creada en 1922 ó 1923 para el mejoramiento de los grandes cultivos. Esta misma división había contratado en el exterior especialistas en los principales cultivos, entre ellos a Thomas Bregger quien con técnicos argentinos reunió aquí los trabajos sobre maíz y la EAC, en la misma época, comenzó a desarrollar un plan de trabajos fitotécnicos relacionados con otros cultivos extensivos. Desde 1923 la labor se desarrolló con continuidad, si bien con recursos limitados y cambios de personal que afectaron la eficiencia esperada.

Trabajos en trigo

Creada la EAC de Pergamino, fue designado como primer director el doctor Walter Fischer. En sus primeros años, diversos factores trabaron su desenvolvimiento normal, pese a lo cual deben apuntarse en su haber, los trabajos sobre mejoramiento de trigo, debidos al agrónomo y genetista inglés, doctor William Backhouse, cultor de una ciencia nueva, como lo era entonces la genética, disciplina que jugaría un papel decisivo en la producción de más alimentos para la humanidad. Casi en simultáneo, en el Uruguay fueron contratados los profesionales alemanes doctor Alberto Boerger e ingeniero agrónomo Enrique Klein. Los tres trabajaban en la misma línea y rápidamente la colaboración tecnológica entre ambos países fue intensa.

“Roya amarilla”

Entre 1924 y 1925 se produjo una grave epifitia de “roya amarilla” que de un año a otro arrasó con algunas de las variedades de trigo más difundidas en aquella época, inclusive el trigo Barleta, que era la población tradicionalmente cultivada por nuestros agricultores. El episodio fue pronto olvidado gracias la existencia de algunas variedades resistentes criadas poco tiempo antes, que evitaron una mayor incidencia sobre la economía local.

Fruto de un esforzado trabajo, Backhouse junto a Santiago Boaglio, por entonces director de la EAC Pergamino, lograron la primera variedad de trigo mejorado de Argentina: 38 MA P.04/27, conocida como 38 MA, cuya difusión se inició en 1925 alcanzando su mayor cobertura en el año 1936, en que aportó un 25% del volumen total de trigo producido en el país.

Chacra Experimental Pergamino
Trabajos de hilerado.

Ese cultivar permaneció en los Consejos Oficiales de Siembra durante 33 años, figuró además en la ascendencia de la mayoría de las variedades de trigo obtenidas y difundidas en el país en las décadas siguientes. También tuvo comportamiento muy relevante la variedad LinCalel MA, de proyección trascendental en el mejoramiento de la producción triguera argentina- llegando al “Favorito” o “Ideal 2”, denominación dada al primitivo trigo de pedigree uruguayo ”Pelon 33 c”, que produce sorpresa con sus rendimientos y con su amplia área de difusión a pesar de su deficiencia panadera y sensibilidad a las heladas

Maíces híbridos

Desde el Estado argentino, en 1914 se comenzó a fomentar la búsqueda de variedades que respondieran a los intereses y necesidades de nuestro país. Así fue como en Pergamino –con cinco proyectos de investigación- se comenzó a trabajar en maíz. Un año más tarde, la EAC de Pergamino dejaba atrás los años de intervención y quedaba a cargo del ingeniero agrónomo Horacio Castro Zinny (1915-1918).

En ese período surgió un estudio y relevamiento de los problemas que afectaban al cultivo del maíz. Esos trabajos estuvieron a cargo del entomólogo doctor Thomas Barber, experto contratado por el Ministerio de Agricultura, pero lamentablemente lo allí logrado no fue implementado cuando el contrato expiró.

Entre 1924 y 1926 se realizaron importantes trabajos en fitomejoramiento para producir híbridos argentinos de maíz. El ministro de Agricultura, Tomás Le Breton, contrató al genetista estadounidense doctor Thomas Bregger, quien llegó a Pergamino y trabajó junto a los ingenieros agrónomos Herminio Giordano y Raúl Ramella. Fueron los primeros profesionales argentinos vinculados a ese tema.

Si bien el trabajo se vio interrumpido al culminar el contrato con Bregger, de alguna manera tuvo continuidad ya que en 1930 fue contratado el ingeniero Salomón Horovich, mientras en 1935 los ingenieros agrónomos Antonio Marino y José T. Luna trabajaban en el Instituto de Investigación Ganadera Angel Gallardo, de la provincia de Santa Fe. En 1934 se reiniciaron las actividades de mejoramiento, que continuaron con Juan Etchecopar, A. Spangenberg y Martín Illia.

Chacra Experimental Pergamino
Reunión de maíz. Desde la derecha, José T. Luna, Walter F. Kugler y Martín Illia.

Fruto de esa labor, en 1944 se inscribió la primera variedad de maíz, Colorado Casilda Selección Pergamino MA (una selección del maíz duro Colorado Casilda, presentada en 1913 por la Escuela de Agricultura de Casilda que posibilitó el origen de otras, como Colorado Manfredi MA).

En 1949 se inscribe el primer híbrido de la Experimental: Pergamino Nº 1 y en 1951 se inscriben dos líneas endocriadas y el híbrido doble Pergamino Nº 2, creado por R. Ávalos. El ingeniero Juan Carlos Rossi sucedió a Ávalos y con la colaboración de Fulvio Petri, desarrolló una labor eficaz que ubica a Pergamino en una posición de primer plano en el mejoramiento de maíz por endocría.

Esas tareas de mejoramiento de maíz, fueron proseguidas por Raúl Ramella, Juan Etchecopar, Martín Illia, Adelqui Damilano, Julio Safont Lis, con una especial mención para el ayudante J. Mainini, quien aseguró la continuidad del programa en sus comienzos. Esos logros de la Estación y los sucesivos, fueron aprovechados por criadores privados al incorporar líneas generadas en esa unidad, en la formación de sus propios híbridos.

Lino, cerdos y aves

Además de experimentar con maíces argentinos y extranjeros y de evaluar variedades de trigo de mayor calidad y rendimiento, en la Chacra Experimental se realizaban -en sus primeros años- experiencias en lino, orientadas a evaluar el mayor número posible de variedades –tanto del país como extranjeras- a fin de encontrar tipos de más alto rendimiento. Interesaba también la época más apropiada de siembra y resolver el problema de la separación de la paja de lino para la elaboración de la fibra con el uso y aplicación de compuestos químicos.

Una de las actividades más llamativas de aquellos tiempos, está vinculada al cultivo de papa. Fue en Pergamino donde se iniciaron trabajos que apuntaban a la creación de una o más buenas variedades genuinamente nacionales, con el propósito de restringir la importación de semilla del exterior, logrando con ello ahorro en divisas. Los atributos buscados eran: buena calidad (que no se degeneraran los tubérculos), mayor productividad y resistencia a las enfermedades.

Por otro lado, la producción animal tuvo su importancia en los primeros años. Así se trabajó en cerdos, con proyectos orientados a probar sistemas de alimentación en base a pastoreo de alfalfa solo o combinaciones de alfalfa con suministro variable de cantidades de grano (maíz, cebada), a fin de lograr animales requeridos por el mercado inglés pues desde allí se demandaba un cerdo de entre 80 y 90 kilos denominado “bacon type” o “bacon hog”, o sea el cerdo apropiado para obtener “tocino inglés”.

Vale destacar que en aquel momento, la producción de carne porcina no interesaba para el mercado interno por su bajo consumo, mientras que el norteamericano se autoabastecía y exportaba.

Por otro lado, ya en aquel momento mediante el empleo de la genética de razas precoces se buscaban aves de engorde rápido, de alta producción de huevos y de ambas condiciones a la vez. Esto, debido a que tras las evaluaciones de comportamiento de razas de distintas procedencias se había determinado que las razas eran buenas, pero las condiciones de los reproductores importados resultaron inferiores a los logrados en los países de origen y discutible su utilidad económica.

Primeros directores

El primer director de la Estación Agronómica Central (EAC) de Pergamino, fue el ingeniero agrónomo Walter Fischer, siguiéndole Horacio Castro Zinny (1915-1918), Luis Goupillaut (1918-1923), Miguel Sancet (1923-1927), Santiago Boaglio (1927-1933), Elías Chorny (1933-1934) y Raúl Ramella (1934-1937). Luego vendría el ingeniero Walter Kugler que marcaría un antes y un después en la Estación Experimental, donde estuvo desde 1937 hasta 1956.

Llega un director de 26 años

Por esta época, existía una gran confusión tanto en la producción como en el comercio de granos. Eso dio lugar a la sanción de la Ley Nº 12253 de Granos y Elevadores, promulgada en 1932, que contemplaba actividades específicas para las Estaciones Experimentales, que pasaron a depender de la división Producción de Granos del Ministerio de Agricultura y Ganadería.

En el centro (a la izq.) el ingeniero Sanatiago Boaglio; a su lado, el ingeniero Walter F. Kugler, a poco de asumir la dirección, visitando ensayos en la Chacra.

El ingeniero Boaglio había asumido esa Dirección y en junio de 1937 convocó a un ex alumno suyo del Instituto Fitotécnico de Santa Catalina –recibido de ingeniero agrónomo hacía solo tres años y que se desempeñaba como técnico en la Experimental de Pergamino en mejoramiento de lino- para ofrecerle nada menos que la Dirección de la Estación, ya por entonces considerada una de las más importantes del país.

Ese ingeniero, que tenía por entonces sólo 26 años de edad, se llamaba Walter Federico Kugler y permanecería en ese cargo nada menos que durante 26 años consecutivos, dándole a la Chacra un impulso y una trascendencia que nadie vinculado a la actividad agropecuaria, puede desconocer.

Comienza la labor de Walter Kugler

Al momento de asumir Kugler la Dirección, la Experimental tenía una superficie de 149 hectáreas y contaba con una buena residencia construida a principios de siglo donde funcionaban dirección, administración y biblioteca. Tenía además cuatro galpones muy amplios, algunos de precario estado, un invernadero fuera de uso y siete casas habitación para el director, técnicos y personal auxiliar, construidas por el Ministerio de Agricultura en sus comienzos.

La dotación de personal era muy reducida. Además del administrador, Rodolfo Delgrasso, tenía un observador meteorológico y bibliotecario (Isidro Blasco), dos peritos agrónomos (Adolfo Yaglián y Roberto Guilera), un mecánico (Héctor Conta), que además atendía la usina eléctrica y una dotación permanente de alrededor de 10 obreros y personal a destajo.

Coche Ford T que junto a un viejo camión Chevrolet, fueron las unidades de las que disponía la Chacra cuando asumió Walter Kugler como director.

¿Cómo se trabajaba? El horario era de nueve horas, incluso los sábados, como era habitual en los establecimientos de campo. El personal se trasladaba por sus propios medios y algunos, incluso, lo hacían a pie desde el pueblo.

“Para la movilidad disponíamos de un Ford T y un viejo camión Chevrolet. Después, con el apoyo del ingeniero Boaglio, las limitantes se fueron superando, principalmente en cuanto a la designación de personal. En ese sentido las visitas de ministros y subsecretarios eran excepcionales, pero siempre dejaban algo. Recuerdo al ministro Miguel Ángel Cárcano, quien designó a los primeros ingenieros agrónomos, Remussi, Etchecopar y Foucault”, evocaría años más tarde Walter Kugler.

Vínculos destacados

A partir de junio de 1937, como se dijo antes, se produce una estrecha vinculación con los colegas Antonio Marino y José Tomás Luna, del Institutito de Investigaciones Agrícolas de Santa Fe, dedicados al mejoramiento del maíz.

Ingeniero Walter F. Kugler.

Como resultado, líneas endocriadas en Pergamino y Santa Fe, combinadas entre sí, brindaron híbridos comerciales de comportamiento muy destacado. Aquella conjunción de esfuerzos, motivó la difusión de los híbridos comerciales “Pergamino 2” y “Santa Fe 3” que habrían de resultar trascendentes, a nivel nacional.

También se produjo la vinculación con John Lonnquist, de la Universidad de Nebraska, Estados Unidos, quien colaboraría con el grupo maicero de Pergamino, vinculación que posteriormente habría de ser fortalecida mediante el apoyo del Cimmyt con sede en México.

Asimismo, la vinculación del ingeniero Kugler con el doctor Norman Borlaug, en 1948, en la Universidad de Minnesota, motivaría, años más tarde, su visita a Pergamino, visita que se prolongó anualmente durante los siguientes 20 años.

Chacra Experimental Pergamino
El doctor Norman Borlaug, en una de sus primeras visitas a la Experimental Pergamino para colaborar en las investigaciones sobre nuevas variedades de trigo. En 1970 sería galardonado con el Premio Nobel de la Paz.

Borlaug, padre de la denominada “Revolución Verde” obtendría años más tarde (1970) el premio Nobel de la Paz por su preocupación constante de alimentar un mundo, potencial y positivamente hambriento. Cabe señalar que la preocupación de Borlaug, se tradujo en un incremento extraordinario de la producción triguera, en todos los continentes.

La visita de Borlaug aceleró los programas de mejoramiento en los ámbitos oficiales y privados. En la Argentina fueron difundidas 51 nuevas variedades de trigo, durante el período 1975-1985. La descendencia del cruzamiento Sonora con Klein Rendidor, posibilitó en 17 países la generación de 128 nuevas variedades.

A la Estación Experimental Agropecuaria Pergamino, le cupo un rol protagónico en el sustancial incremento de la productividad del maíz y del trigo, sin olvidar que contó para ello con el aporte de las estaciones experimentales que integraban el Centro Regional Pampeano de investigaciones Agropecuarias y que dependían de la misma dirección a cargo de Walter F. Kugler.

Walter F. Kugler: Nervio y motor

En este breve repaso de la historia de la Estación Experimental de Pergamino, es indispensable ofrecer un lugar destacado a quien permaneciera durante veintiséis años ininterrumpidos al frente de lo que fuera el principal centro de investigación agronómica del país: el ingeniero agrónomo Walter Federico Kugler.

Fue de gran trascendencia su labor, por todos reconocida a nivel nacional e internacional, lo que muy bien definió en 1962 el entonces secretario de Agricultura y Ganadería de la Nación, Gabriel Perren, en ocasión de conmemorarse los 50 años de vida de la Chacra, al decir de Kugler:

“…luchando contra los factores adversos, haciendo caso omiso a otras situaciones halagadoras a las que se hacía acreedor por sus valores técnicos, ha logrado ‘construir’ una estación experimental, orgullo del esfuerzo técnico de la Argentina”.

En su gestión de casi tres décadas –desde 1937 hasta 1963- todo fue trabajo y esfuerzo, dedicación y empeño. Deseos de progresas y de aunar voluntades entre sus colaboradores, como única manera de desarrollar conciencia y madurez para llevar adelante “su Experimental”.

Dejó excelentes recuerdos entre la gente que trabajó a su alrededor y la frase que para referirse a su personalidad expresara tiempo atrás un viejo colaborador suyo, su secretario durante muchos años, Marcos Justino Mansilla, bien lo resume: “Tenía la virtud de manejar a la gente, haciéndole ver que era partícipe y creador de lo que había hecho”.

Principales hitos hasta la creación del INTA

La instalación de un laboratorio para determinar la calidad y el rendimiento en aceite de los linos oleaginosos (1939); la recepción del instrumental necesario para el estudio del rendimiento y calidad de la fibra de los linos textiles (1940); la puesta en marcha de un laboratorio de Fitopatología, juntamente con la ampliación experimental de los cultivos del girasol (1941); la dotación de otro laboratorio de molinería y panificación, para el estudio de la calidad y valor industrial de nueva variedades trigueras y la iniciación de trabajos experimentales en especies forrajeras (1943) y la incorporación del programa de mejoramiento de papa y legumbres, con miras a solucionar problemas de la región papera de Rosario, además de la tarea experimental en malezas mediante la prueba de efectividad de los nuevos herbicidas selectivos (1948), son varios de los hitos que fueron jalonando la marcha de la Chacra Experimental.

Y es también en 1948 que, mediante la ley de Investigaciones Agropecuarias, la Chacra se convierte en Centro Regional Pampeano de Investigaciones Agropecuarias y otro hecho destacable: a las 143 hectáreas primigenias, se agregan 197 más. No obstante, al ritmo descripto, sucede una pésima política agraria con un período de extrema restricción presupuestaria, al punto de solo contar, en el área directiva, con seis ingenieros agrónomos.

Sería recién en 1957 con la creación del INTA, que la Experimental abriría nuevas y extraordinarias posibilidades a la experimentación agrícola del país, sobre la base de una organización descentralizada y autárquica. (Fuente: Suplemento Especial periódico NUEVO ABC RURAL – Diciembre 2012)

El ABC Rural