Ganaderos, a los cruzamientos ya

La cadena de la carne es un sistema donde los diferentes componentes interactúan según sus objetivos, que pueden ser coincidentes y complementarios o no.

El criador, como primer eslabón de la cadena, debe conocer tales objetivos y procurar incorporarlos en las características productivas de su rodeo con beneficios económicos para su empresa.

Décadas atrás, el mercado y el consumidor se adaptaban a aceptar lo que el productor ofrecía. Pero eso cambió en los últimos años, pasando a ser el consumidor el que impone las reglas, tanto en el mercado interno como en el externo.

El criador debe recuperar índices reproductivos
La superficie ganadera en Argentina disminuyó en los últimos quince años a un ritmo de 800.000 Ha/año, pero el stock subió en casi 3M.

Las exportaciones de carne argentina, muy lejos de otros años, llegaron a un mínimo en 2015 (125.000 toneladas), recobrándose desde 2016 y en 2018 es probable que se exporten cerca de 250.000 toneladas, con perspectivas de mejora a futuro cercano.

La eficiencia reproductiva estable se encuentra en un 62% desde 1952, es muy baja en relación con Estados Unidos 87%, Australia 78% y Uruguay 68%.

En este escenario, la recuperación de los índices reproductivos es responsabilidad del primer eslabón de la cadena de la carne: “el criador”.

Además, tiene el desafío de adaptar el producto a los objetivos de los otros componentes de la cadena, en especial a las exigencias de los consumidores que imponen las reglas en el mercado interno y más en el externo.

Elección de la raza para criar

¿Qué raza habría que elegir para criar? La respuesta es muy difícil ya que depende del ambiente en sentido amplio (suelo, clima, relieve del terreno, etcétera), de los recursos de capital y de la diversidad de tecnologías de proceso y de insumo a adoptar, la elección del biotipo y su eficiencia bioeconómica.

Los tres grandes grupos de razas son: Británicas, Europeas o Continentales y Cebuínas. Al seleccionar razas e individuos dentro de ellas, debe tenerse en cuenta la interacción genético-ambiental.

El comportamiento será igual o mejor en similares condiciones a la locación de origen.
El genotipo mejor adaptado a un ambiente determinado será el más rentable. En las razas, el progreso es por Selección Genética (efecto aditivo de los genes).

En este proceso debe buscarse equilibrio entre las tasas de crecimiento, peso al nacer y requerimientos nutricionales.

En ese sentido, el mejoramiento de las razas a través de los años pasó de ser subjetiva (exposiciones) a ser objetiva (Programas de Evaluación Genética), con la meta de mejorar la productividad del rodeo.

Cruzamientos para incorporar mayor mérito genético


Para el doctor Alfredo Witt, médico veterinario, fundador de un Centro de Inseminación Artificial en Saladillo, asesor y consultor privado con más de 60 años de experiencia, el criador comercial debería elegir la opción de los cruzamientos como estrategia para incorporar a su rodeo un mayor mérito genético, otorgado “gratuitamente” por el Vigor Híbrido o Heterosis (efecto no aditivo de los genes).

Doctor Alfredo Witt, médico veterinario, fundador de un Centro de Inseminación Artificial en Saladillo, asesor y consultor privado con más de 60 años de experiencia.

En diálogo con Nuevo ABC Rural, el especialista se refirió a cómo aprovechar las ventajas de las madres y los novillos “careta”, una cruza simple de costo cero, con recomendaciones basadas en muchos años de experiencia, que permite lograr terneros con 15-16 kilos de regalo por generación de destete.

Mayor producción, manejo y potencial del rodeo nacional


“La evolución del stock y de otros índices ganaderos en el país, desde hace muchos años muestran un estancamiento frustrante, y en un contexto donde las exportaciones de carne prometen duplicar las del 2015, con apertura de nuevos mercados como China por adecuación de protocolos sanitarios y un dólar alto que hace competitiva a la industria frigorífica, carecemos de los novillos suficientes para la demanda por venir”, lamentó Witt.

“Por eso –destacó- los ganaderos deberán aumentar el potencial del rodeo nacional con mayor producción y manejo del pasto, mejorando la sanidad y los índices reproductivos, el peso de los destetes y potenciando el crecimiento y eficiencia de conversión en los novillos”.

El entrevistado aseguró que, para lograrlo, “una gran opción es incorporar masivamente los cruzamientos en rodeos comerciales y adoptar más tecnología para encontrar mayor rentabilidad en la empresa agropecuaria, lo cual lógicamente implica todo un desafío”.

15 a 16 kilos más de carne cada 100 vacas entoradas
En ese sentido, Witt, explicó que “el novillo “careta” producto del cruzamiento Angus-Hereford, y luego empleando un adecuado programa de cruzamiento, debido a todas sus características maternas, carniceras y comerciales, utilizando una madre “careta” se puede obtener sin costo de inversión, el beneficio de unos 15 a 16 kilos más de carne cada 100 vacas entoradas, unos 32 dólares por ternero, o sea 3.200 dólares adicionales por cada 100 vacas”.

Además, informó que “se puede realizar en cualquier región de la Argentina, utilizando siempre dos razas que estén adaptadas al ambiente de producción, ya que no hay resultados sin adaptación, algo que ya se dio en el norte con resultados extraordinarios”.

La mayoría de los ganaderos argentinos no lo consideraron
Sin embargo, desde 1982 cuando se publicaron las extensas investigaciones realizadas en Estados Unidos hasta hoy, hace casi cuarenta años, con las ventajas de las madres y los novillos “careta”, la mayoría de los ganaderos argentinos no las consideraron, según dijo el especialista. “Lamentablemente perdieron la oportunidad de recibir los beneficios de una cruza simple de costo cero”, remarcó.

  • ¿Por qué el productor argentino no la aprovechó?
  • Porque no comprendió que una cosa es la cabaña y otra son los criadores comerciales, pero nuestro criador comercial creyó ser un falso cabañero, buscando que todas sus vacas sean negras, coloradas o pampa, y no utilizó el regalo gratuito que ofrece el vigor híbrido.Experiencia en campo agrícola-ganadero de ciclo completo
    Como ejemplo, Witt se refirió a su experiencia en un establecimiento agrícola-ganadero de ciclo completo del sudoeste de la provincia de Buenos Aires, que inició Cruzamiento Rotacional Continuo de dos razas (Hereford-Angus colorado) en 1985.

“Teníamos un Hereford mejor y un Angus un poco inferior, y empezamos el “Criss- Cross” entre ambas razas, en una ambiente con sierras de 800 metros de altura”, señaló.

“El asesoramiento profesional se inició en julio, y en la primavera de ese año se implementó la inseminación artificial en vaquillonas de primer servicio (2 años) y en los planteles iniciales Hereford y Angus Colorado”, apuntó.

En tanto, el especialista, indicó que en mayo o junio las vacas van a parir a las sierras, crían a sus terneros y luego las bajamos para el destete, siendo un sistema netamente pastoril. “En estos más de 30 años se continuó realizando el “Criss- Cross”, se estabilizó, porque uno no logra el 100% del ideal de 23 kilos del vigor híbrido, si no retener un 67-70%”, explicó.

Novillos más precoces y cotizados en feedlots
Como resultado, “ahora nuestros novillos son más precoces, una vez recriados van al feedlots, y por su tasa de crecimiento y calidad obtienen cotizaciones superiores en promedio a muchos animales de razas definidas”, dijo Witt.

Además, destacó que “al ser tan plásticos los novillos “Criss-Cross”, en la época que no había exportaciones los pudimos vender con pesos de 410 a 440 kilos al mercado interno, y ahora con 480 a 520 kilos a los 16 meses de edad con 58% de rendimiento”.

En cambio, aseguró que “si uno se aferra a una raza, al reglamentarse que el peso de faena no puede ser inferior a los 300 kilos, se está pidiendo que momentáneamente se postergue esa reglamentación, porque los animales en feedlots no están llegando a ese peso y se los está sobre engrasando, característica que luego se penaliza, porque no tienen capacidad de crecimiento, algo que sí aportamos con el vigor híbrido”.

Productor comercial, no cabañero

Hoy el especialista, insistió que “hay faltante de novillos para exportar, y con un dólar alto la exportación está en un momento de mucha oportunidad para expandirse, calculándose que en 2018 se exportarán entre 300.000 y 400.000 toneladas, que es lo que necesita Argentina, un país que tiene 10.000 millones de dólares de desbalance entre lo que importa y exporta, y para colmo este año se perdieron 20 millones de toneladas de soja, por lo que el futuro es la exportación”.

Por lo tanto, recomendó que a partir de la venidera primavera en el servicio, los productores realicen el cruzamiento, obteniendo los resultados de novillos gordos en 2020 a 2021.

“El productor tiene que cambiar su paradigma de producción, tiene que decir yo soy productor comercial, no cabañero, y antes que uniformidad en el color del rodeo, debe preferir animales con 15-16 kilos de regalo por generación de destete”, enfatizó Witt.

Luciano Venini
redaccion@nuevobcrural.com.ar

 

Periodista especializado en Agro de EL ABC RURAL