Aapresid alerta sobre enfermedades e insectos en maíz tardío

¿Qué enfermedades esperar en la campaña 21/22? Claves de monitoreo y daño potencial para enfermedades foliares, podredumbres, carbón de la panoja, virus y cogollero en la zona núcleo.

aAPRESID
Daño por cogollero en maíz.

La semana última, la Agenda Aapresid -el espacio organizado por la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa- fue dedicada a los cultivos de maíz y sorgo, en aspectos que hacen a los principales insectos y enfermedades que los atacan.

María de la Paz Giménez Pecci, investigadora del Instituto de Patología Vegetal del INTA-Córdoba (Ipave), hizo un repaso de las principales enfermedades que se pueden esperar en maíces tardíos para la zona central del país.

Según informó la Agenda Aapresid que tiene como lema “Conocimiento y experiencia a la hora de decidir”, la profesional destacó que, en cuanto a enfermedades foliares, “hay que focalizarse en tizón y roya”.

Con respecto a la roya, advirtió que dada su biología de “crecer y alimentarse de tejido vivo y de los nutrientes de la planta que irían para grano”, unas pocas pústulas por hoja se pueden traducir en grandes daños en rendimiento.

En la otra vereda, el tizón genera lesiones o manchas “cuyo tamaño va a tener una correlación directa con la disminución del rendimiento por disminución del área fotosintética”, precisó.

La especialista sugirió monitoreos frecuentes, especialmente cuando se den condiciones predisponentes con humedad relativa alta por encima del 80%. A partir de la detección de la sintomatología, el monitoreo debe continuarse para hacer un seguimiento de la evolución de las enfermedades, conocer el daño potencial que puede generar cada una y evaluar la necesidad de control químico.

Otros daños

Por otra parte, la especialista destaca el daño de las podredumbres de pie, provocadas por hongos como Fusarium, Aspergillus o Penicillium que provocan vuelco y quebrado, sobre todo en maíces de alto rendimiento cuya genética no tiene tolerancia a este tipo de enfermedades. También citó a las podredumbres de la espiga, que además de daños directos sobre los granos generan micotoxinas, que disminuyen el valor del cereal como alimento e impactan negativamente sobre la comercialización.

Otra enfermedad grave para el cultivo a la cual hay que prestar atención es el carbón de la panoja o la espiga (Sporisorium reilianum), enfermedad sistémica que produce agallas efímeras que se “comen la espiga” por completo y son rápidamente reemplazadas por teliosporas que al momento de la cosecha se distribuyen en todo el lote “como una nube negra”.

aapresid
Carbon de la panoja del maiz  (Sporisorium reilianum) Fotos Engormix.

Luego, están las amenazas invisibles: los virus, algunas más popularmente conocidos y otras novedosas que avanzan en silencio. Dentro de ellos se encuentran los Potyvirus, transmitidos por pulgones de sorgo y maíz, el Mal de Río Cuarto y el “rallado fino”, ambos transmitidos por chicharritas, y el “wheat streak”, un virus del mosaico transmitido por ácaros provenientes de lotes de trigo. “En general no es fácil detectar sus síntomas, aunque golpean fuertemente en el rendimiento”, aclaró.

Gusano cogollero y manejo de refugios

Debido al fenómeno de la Niña, que persistirá durante toda la campaña provocando condiciones de sequía, “el verano se espera movidito para el manejo de plagas”, adelantó Fabiana Malacarne, divulgadora del agro y especialista de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA).

aapresid
Gusano cogollero en maíz (Foto AllTec).

Una vez más, el gusano cogollero del maíz (Spodoptera frugiperda) seguirá siendo la plaga estrella en maíz tardío, comentó. Como su explosión poblacional es muy rápida, recomendó el monitoreo durante todo el ciclo del cultivo y realizar aplicaciones “si se encuentran un 20% de plantas con daño grado 3 en la escala Davis”.

Una de las principales herramientas utilizadas para el manejo de este lepidóptero, que se está volviendo de difícil control, es el uso de maíz Bt que incluye la proteína comercial Vip3A. No obstante, la tecnología debe acompañarse con la siembra de refugios sin maíz Bt como fuente de individuos susceptibles para retrasar posibles eventos de resistencia.

Esta práctica implica sembrar un bloque (con maíz no Bt) correspondiente al 10% de la superficie total del lote, cuidando de no hacer más de dos aplicaciones con productos no persistentes para que el refugio pueda cumplir su función, subrayó la especialista. Según cálculos que hicieron con sus colegas, “son sólo 6 dólares por hectárea invertidos para el bien de tener la tecnología por más tiempo”, aseguró.

El ABC Rural

NOTA RELACIONADA – Cómo enfrentar a virus y bacterias en maíces tardíos del Norte argentino