Una “Niña de baja intensidad” condicionará la próxima cosecha gruesa

Un informe del doctor José Luis Aiello, publicado por la BCR en su sitio indica que, analizado el estado del Pacífico, se observa que es neutral en estos momentos y que los modelos muestran la instalación de una Niña de baja intensidad hasta febrero y marzo del 2021.

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El sector ya “compró” una Niña y aparecieron las alarmas, pero además de La Niña, hay otros forzantes que determinan las lluvias en cada una de las regiones de la Argentina. 

En momentos de plena planificación y compras para el ciclo de granos gruesos 2020/21 y ante tantas confusiones frente al gran indicador de largo plazo que es el fenómeno ENSO —Oscilación del Sur El Niño— es interesante volver sobre algunos conceptos y aclarar algunas dudas.

Eso indica el último informe del doctor en Ciencias Meteorológicas José Luis Aiello, asesor de GEA (Guía Estratégica para el Agro, BCR).

¿De qué se trata el fenómeno y por qué es tan importante?

El fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENSO) es un fenómeno natural caracterizado por la fluctuación de las temperaturas del océano en la parte central y oriental del Pacífico Ecuatorial, asociado a cambios en la atmósfera.

Así lo define la OMM que es la Organización Meteorológica Mundial. Este fenómeno tiene una gran influencia en las condiciones climáticas de diversas partes del mundo y se dispone de modelizaciones que permiten predecir su comportamiento con 1 a 9 meses de antelación.

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Doctor José Luis Aiello, asesor de GEA (Guía Estratégica para el Agro, BCR).

Los episodios intensos y moderados de El Niño producen un calentamiento de las temperaturas medias globales en superficie.

Su opuesto es el fenómeno de La Niña y se trata de un enfriamiento a gran escala de las temperaturas de la superficie del océano en la misma región del Pacífico ecuatorial.

¿Cómo actúa en la Argentina? 

Hay zonas donde es muy importante su acción y otras en las que no. Pero es imposible negar la influencia de gran escala que estos eventos tienen sobre el clima de nuestro paísDe todas maneras, los comportamientos no son tan lineales y no siempre las lluvias siguen estrictamente el patrón “si hay Niño llueve más y si hay Niña llueve menos”.

Analizando la pluviometría de los últimos 30 años, en el 90% de los años Niños llueve más, pero solo en el 60% de los años Niña llueve menos, explica Alfredo Elorriaga, consultor de GEA.

¿Cuál es la situación actual y que cabe esperar del Pacífico?

Al presente, el estado del Pacífico es neutralLos modelos nos muestran una tendencia hacia la instalación de una Niña de baja intensidad que estaría presente hacia septiembre próximo.

Esa Niña seguiría instalada hasta febrero y marzo del 2021, a partir de donde comenzaría a amortiguarse el enfriamiento del Pacífico. O sea que vamos a transitar la cosecha gruesa bajo condiciones de Niña de baja intensidad.

¿Cuán determinante es este indicador para el país?

Si bien la presencia de una Niña significa que el gran moderador climático no va a jugar a favor de la Argentina, la real oferta de agua dependerá de los fenómenos regionales, los cuales no tienen que ver con el Pacífico.

La lectura que hay que hacer es la siguiente: La Niña se asocia o puede impactar en forma negativa para los cultivos de la gruesa en Argentina, no para la fina. Pero, las anomalías o lo que se denomina tiempo extremo (fenómenos regionales) determinará la real oferta de agua durante la gruesa.

El sector “compró” ya una Niña y aparecieron las alarmas, pero, además de La Niña hay otros forzantes que determinan las lluvias en cada una de las regiones de Argentina”.

Por eso, cada productor o empresa dedicada a la producción agrícola debe definir su diseño y tipo de siembra, identificar los periodos críticos y desde el punto de vista climático generar los indicadores de riesgo.

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