Tambo “La Cadena” en Pergamino, Producir leche bajo arrendamiento

Desde hace varios años la lechería argentina viene de mal en peor, atravesando una larga crisis económica muy difícil de sostener, que viene provocando el cierre sistemático de tambos en todo nuestro país.

Buenas expectativas estaban puestas en un cambio de rumbo de la mano del Gobierno Nacional, pero el sector continúa muy complicado y las perspectivas en el corto y mediano plazo por el momento no son muy alentadoras.

El Observatorio de la Cadena Láctea Argentina informó que entre 2016 y 2017 desaparecieron alrededor del 10% de los tambos.

La realidad demuestra que los tamberos de pequeña escala están en extinción, constituyendo el eslabón más débil de la cadena.

Mientras las grandes industrias pagan a largo plazo y a valores contenidos, el sector primario enfrenta al clima y a la falta de infraestructura, sin contar con una espalda financiera acorde.

En ese contexto, especialistas afirman que el camino trazado es tambos más grandes y/o tecnificados, gerenciados por grupos económicos o empresas; aunque lógicamente otros defienden el rol social clave que genera el pequeño tambero en sus comunidades.

Pergamino perdió tambos pero mantuvo producción

El partido de Pergamino, en el norte de Buenos Aires, históricamente fue una zona tambera inserta en plena región agrícola núcleo.

Lógicamente no escapa a la realidad que vino atravesando el sector y dejó de ser un fuerte bastión lechero, al igual que en muchas otras zonas, para convertirse en netamente agrícola, y más aún con el boom del cultivo de soja.

Según el último registro del Senasa, en Pergamino actualmente funcionan 11 tambos y se registran 2.500 vacas adultas (80% en ordeñe y 20% secas), por lo que el promedio es de 250 vacas por tambo, con establecimientos más chicos que tienen entre 50 y 60 vacas en ordeñe y los más grandes entre 400 y 450 vacas.

Si bien el número de animales se mantiene a través del tiempo, al igual que en el resto del país, se viene observando esa concentración de la producción, ya que cuando un tambo cierra o se achica, debido a diferentes razones que gran parte de la sociedad ya conoce, lo absorbe otro más grande.

Por eso, por más que en Pergamino haya disminuido la cantidad de productores lecheros, se mantuvo un equilibrio del número de vacas en ordeñe y de litros de leche producidos.

Gran demanda de leche por numerosas Pymes lácteas

Asimismo, desde hace algunos años viene produciéndose en el distrito la apertura de varias Pymes lácteas, demandantes de leche para elaboración de subproductos como quesos, masa para fabricación de mozzarella y dulce de leche.

Pero como los tambos cada vez son menos, estas empresas se ven obligadas a abastecer la demanda de materia prima en otras zonas.

Ese desfasaje entre oferta y demanda de materia prima, provocó que con el tiempo se fuera generando una sinergia importante entre los tambos y las Pymes locales en diferentes aspectos, tanto productivos como económicos, que permite sostener la lechería en el distrito sin demasiados sobresaltos, evitando al menos el cierre de más tambos.

La Cadena: precursor del esfuerzo por producir

Un ejemplo de establecimientos lecheros pergaminenses que habían decidido cerrar, pero que pudieron reactivarse y hoy se mantienen en actividad a partir de la adquisición de nuevos inversores locales que conocen muy bien el negocio, aprovechando esa buena relación que existe en el distrito entre tambo e industria, es el que actualmente maneja el Centro Consultor Ganadero Pergamino.

Esta empresa brinda servicio de asesoramiento y posee dos emprendimientos tamberos propios en el partido bajo sistema de arrendamiento, tanto del campo como de las vacas.
Para conocer en profundidad el trabajo que se realiza en ellos, Nuevo ABC Rural visitó el tambo La Cadena, ubicado a pocos metros del casco urbano de la ciudad.

Campo y vacas alquiladas a valor soja y leche

“Tambo La Cadena, es una sociedad del Centro Consultor Ganadero Pergamino que iniciamos hace tres años, en un campo de 146 hectáreas, que hoy cuenta con 270 vacas Holando en ordeñe y una producción de 7.800 litros diarios”, expresó el médico veterinario Raúl Rossi, uno de los integrantes técnicos de ese Centro, y reconocido especialista en lechería de la zona.

“Asimismo, en agosto de 2016 iniciamos un segundo tambo-fábrica cerca de la localidad de El Socorro, en un campo de 125 hectáreas, con 150 vacas en ordeñe, cruza Holando con Jersey, que producen 3.500 litros de leche por día con destino a la elaboración de masa de mozzarella, a través de una pequeña sala de elaboración, dándole así valor agregado en origen a una materia prima que posee mayor contenido de sólidos, y que se comercializa en pequeñas industrias locales”, destacó.

En tanto, Rossi destacó que ambos establecimientos son pastoriles y cuentan con la particularidad de trabajar todo sobre campos alquilados a valor soja, y también con vacas alquiladas. “Pagamos a inversores que vienen de otra actividad o a gente que por diferentes motivos tuvieron que cerrar su tambo, una renta fija por mes según el valor del litro de leche, explicó.

Sistema de trabajo poco común y con menor inversión inicial


Según afirmó el entrevistado, se trata de un sistema de trabajo poco común, “no solo en la zona, sino en el país, aunque es una buena forma de poder entrar en el negocio de la lechería con baja inversión inicial, ya que nuestro fuerte es la parte técnica y la debilidad es la económica, haciéndonos cargo de esta manera de los riesgos del negocio”.

Además son dos tambos que se habían cerrado y volvieron a producir gracias a la adquisición del Centro Consultor Ganadero Pergamino.

“Tenemos el orgullo de decir que no solo salvamos dos tambos con su producción, sino también varias puestos laborales que se hubieran perdido, ya que de manera directa en ambos establecimientos trabaja más gente de la que lo haría en un campo agrícola, a los que se les suman otras tantas de manera indirecta”, remarcó el profesional.

Gran relación con las industrias locales


Para Rossi un aspecto muy importante para poder mantener sus tambos en funcionamiento, es el buen vínculo que existe con las industrias de Pergamino.

“Hay un entendimiento y una conversación constante cara a cara entre los tamberos y la industria, ya que al ser todas Pymes de capitales pergaminenses, y que incluso muchas también tienen tambo propio y saben muy bien cómo se produce, es una gran ventaja para poder plantear cualquier inquietud o problema que se puede generar con la producción”, destacó.

“Hay mucho consenso para acordar los precios, reconociéndose siempre la calidad de la materia prima a través de bonificaciones que benefician a ambas partes, más allá que las industrias locales no son formadoras de precio”, apuntó el entrevistado.

Además, agregó que “se paga un plus extra que es muy similar al costo del flete que implicaría a las industrias locales traer leche de entre 150 y 200 kilómetros de distancia”. En ese sentido, el especialista informó que dependiendo de la calidad de la leche entregada, el precio que se le paga al productor varía entre 5,70 a 6,70 por litro más IVA (fines del año pasado).

Lechería tan rentable en la zona como agricultura

En definitiva, Rossi aseguró que “estamos convencidos que la lechería es una actividad tan rentable en la zona de Pergamino como la agricultura, aunque demande mucho más trabajo, pero genera gran entusiasmo en lograr eficiencia productiva para incrementar el margen positivo”.

Asimismo, recordó que “bajo monocultivo la agricultura no es sostenible en el tiempo”; y afirmó que “si bien muchos agricultores vendieron sus vacas, los que tienen capacidad de compra están volviendo a adquirir hacienda, ya que incluso el tambo y la agricultura se pueden complementar muy bien, lográndose potenciar mutuamente, bajando costos, gastos de comercialización y transformando materia prima en leche, a través de un importante valor agregado”.

Por eso para el profesional la alternativa de tambo en Pergamino es tan buena como en otras zonas; aunque reconoció que “el problema más grande es la alta inversión necesaria, ya que hoy en la zona se necesitan 200 vacas en ordeñe para alcanzar la rentabilidad agrícola, con toda la infraestructura que ese número conlleva”.

 

 

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