Siembra de alfalfa ¿cómo lograr que sea eficiente?

Es fundamental que la siembra de alfalfa sea eficiente para poder alcanzar el éxito productivo y lograr el máximo potencial de rendimiento.

siembra de alfalfa
Juan Lus de la firma PGG Wrightson Seeds, en el marco de JONAlfa 2019, se refirió a los parámetros esenciales a tener en cuenta a la hora de realizar una siembra de alfalfa eficiente.

Como en todo cultivo extensivo, y particularmente en la siembra de alfalfa, “la reina de las forrajeras”, la eficiencia es fundamental para poder alcanzar el éxito productivo y lograr el máximo potencial de rendimiento.

¿Pero cómo lograr que una siembra de alfalfa sea eficiente?

En el marco de las Jornadas Nacionales de Alfalfa (JONAlfa 2019), que se llevaron a cabo a mediados de noviembre pasado en el campus de la Universidad Nacional de Villa María, Córdoba, la respuesta la develó Juan Lus, técnico de la firma PGG Wrightson Seeds.

El ABC Rural aprovechó su presencia en la jornada para dialogar con el especialista, quien se refirió a los parámetros esenciales a tener en cuenta a la hora de realizar una siembra de alfalfa eficiente.

Lograr producción deseable a través de estructuras productivas

“En la siembra de alfalfa tenemos que pensar en el resultado y objetivo final, tratar de lograr estructuras productivas para poder alcanzar los niveles de producción deseables”, enfatizó Lus.

“Eso está representado por la cantidad de tallos por metro cuadrado, que es la manifestación especifica de la producción del lote. Deberíamos tener entre 450 y 500 tallos por m2, para mantener a partir de eso la producción estable”, explicó.

Por lo tanto, para lograr una implantación apropiada, el especialista dijo que hay que tener en cuenta lograr parámetros adecuados en densidad de siembra, diseño de siembra, genética y logro esperado.

“En argentina producimos alfalfa en ambientes húmedos con mucha presión de enfermedades, por lo que es fundamental utilizar materiales tolerantes”, remarcó.

Aumentar la densidad de siembra para compensar pérdidas

Respecto a la densidad de siembra, el entrevistado, recomendó que “hay que comenzar con entre 500 y 600 plantas a los 90 días, para luego poder tener entre 280 y 350 plantas durante el año”.

siembra de alfalfa
En la siembra de alfalfa hay que pensar en el resultado y objetivo final, tratando de lograr estructuras productivas que permitan alcanzar los niveles deseables.

Por eso, destacó que “si bien generalmente se utilizan unas 450 semillas por m2 que representan unos 13 kilos por hectárea, la sugerencia técnica serían 20 kilos por hectárea”.

En ese sentido, Lus, explicó que “hay que sembrar más semillas de lo que se necesita, porque muchas plantas van a ir muriendo con el desarrollo del cultivo, y si bien la alfalfa compensa esa mortandad, no es infinita”.

Por lo tanto, insistió que “cuando más plantas mueren, más se va a ir perdiendo la capacidad de compensación del cultivo, algo que puede pasar el primer año con altas presiones de humedad, por lo que hay que aumentar la densidad de siembra”.

-¿El peso de mil semillas es determinante de la densidad de siembra?

Sí, porque siempre se dice que es entre 2 y 2,2 gramos, pero en realidad es mucho más el rango de diferencia, de 1.6 a 3 gramos, haciendo que la densidad adecuada se modifique mucho, teniendo en cuenta el peleteo de la semilla.

Siembra cruzada y doble pasada a poca velocidad y profundidad

Sobre el diseño de siembra adecuado, Lus dijo que se utiliza mucho en forma cruzada y en doble pasada, ya que tiene muchas ventajas.

“Pero hay que tener en cuenta que es doble tiempo y que los lotes pueden ser irregulares, y muchas veces la aceleración en la velocidad de siembra por apuro, provoca menos nacimientos”, advirtió.

“Por eso hay que utilizar el equipo adecuado y bajar la velocidad de siembra, y no hacer el trabajo a las apuradas, porque puede salir muy caro, impactando en todo el desarrollo del cultivo de alfalfa”, subrayó.

Otro aspecto importante que destacó el entrevistado, es que la profundidad de siembra no debe ser mayor al centímetro y con bajo volumen de rastrojo.

“Hay que tener en cuenta los cultivos antecesores, siendo los mejores los de menor volumen de rastrojo. Cuando hay malezas también es un problema y el antecesor alfalfa tampoco es bueno”, consideró.

“Por eso se debe realizar un control de malezas e insectos en forma temprana para lograr una mejor implantación inicial y nacimientos, a través del producto adecuado con la dosis correcta”, explicó.

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