Riego de cultivos en el norte santafesino deben ser planificados

El norte de Santa Fe está atravesando un período de déficit hídrico. Desde octubre de 2019 se registran lluvias por debajo de la media histórica. Este fenómeno, aunque no es atípico, no ocurría desde hace 50 años. Prever la provisión de agua para los cultivos es una de las maneras de paliar esta situación que afecta a toda la producción agropecuaria.

riego de cultivos

“Este ciclo regional, que abarca a Paraguay, Brasil y Argentina hace 50 años que no ocurría”, comenta Mario Basan Nickisch, especialista en Recursos Hídricos de INTA Reconquista, al referirse a la necesidad de implementar riego para cultivos en zonas con déficit hídrico.

“Las causas de este fenómeno -agrega- se relacionan en parte a los propios ciclos de la naturaleza, pero también los efectos del Cambio Climático. “Nadie sabe qué porcentaje atribuirle a uno y a otro”, comenta. “Lo que es cierto es que forma en gran parte a los ciclos hidrológicos naturales”.

En este contexto, Basan Nickisch repasa algunas claves sobre calidad de agua para cultivos a tener en cuenta tanto para riego localizado, como extensivo, resultado de estudios hecho junto a Luciana Margherit del Centro Regional Santa Fe, de la EEA Reconquista del INTA.

En principio aclara que en esa región “el acceso al agua oscila entre lugares con agua subterránea de buena calidad y abundante, como por ejemplo el acuífero Puelche y otras zonas que no cuentan con ella, es decir, la parte central y el oeste de la provincia de Santa Fe.

Diferentes situaciones

“Hay cultivos que toleran más sales que otros y métodos de riego que permiten el uso de agua con mayor concentración de sales, como el riego por goteo, pero por cortos períodos, donde siempre se recomienda efectuar riegos periódicos de lavado de sales en el perfil”, ejemplifica.

Al momento de diseñar un sistema de riego se debe evaluar cuál es el cultivo, el tipo de suelo del que se dispone, la calidad química y turbiedad del agua y el sistema a utilizar. Es importante realizar análisis físico – químicos y microbiológicos periódicos, sea cual fuera la fuente de agua: subterránea, superficial o de lluvia.

“Partir de los análisis de agua y suelo permite definir cuál es el método más eficiente y sustentable para el riego de los diferentes cultivos, conjuntamente con los costos de cada uno.”

Para aportar a la definición del tipo de riego, los análisis de agua deben determinar algunos parámetros: el pH, que influye en la absorción de los nutrientes; la conductividad eléctrica, que es directamente proporcional a la cantidad de sales totales. Estos controles puede realizarlos el productor en su campo con las herramientas adecuadas.

También se evalúan el calcio, magnesio y sodio, donde este último se considera nocivo para la estructura del suelo y además inhibe la absorción del agua y minerales por parte de los cultivos. Estos análisis se realizan en laboratorio. Basán Nickisch aclara que “es posible tratar el exceso de estos minerales en el agua, pero el costo del sistema de tratamiento es alto, pero no inviable, donde siempre hay que analizar los costos versus los beneficios”.

La dureza del agua es otro aspecto a tener en cuenta para no desgastar los sistemas. Un ejemplo de esto es el sistema de riego por goteo, en el que la dureza del agua ocasiona costras (sarro) en el suelo, y tapa los goteros.

Zonas complicadas

“Una de las zonas más difíciles para implementar sistemas de riego es en el centro y oeste de la provincia”, destaca.  La razón es que en estas zonas el agua subterránea presenta altas concentraciones de sales; sin embargo, existen experiencias en muchos países que dan cuenta del uso del agua de lluvia para riego por goteo, aun en cultivos extensivos.

Como síntesis, partir de los análisis de agua y suelo permite definir cuál es el método más eficiente y sustentable para el riego de los diferentes cultivos, conjuntamente con los costos de cada uno.

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