Proyecto de viñedo familiar en el corazón de la Pampa Húmeda

Se trata de un emprendimiento productivo desarrollado en Pergamino por la familia Serfilipi, que por el momento no tiene un fin comercial. La idea del viñedo no deja de ser novedosa e interesante, con un concepto familiar muy arraigado.

Juan Serfilippi es el mentor del viñedo en Pergamino, aprovechando una pequeña quinta de la familia de 1,5 hectáreas y 100 años de historia, donde existía una huerta y se criaban animales de granja.

Desde hace unos años, en una pequeña quinta muy cercana a la ciudad bonaerense de Pergamino, en pleno corazón de la Pampa Húmeda, se viene desarrollando un proyecto familiar para lograr un viñedo, en una zona fuera de lo común para la producción de vid.

Se trata del emprendimiento productivo de la familia Serfilippi, que si bien por el momento no tiene un fin comercial, la idea no deja de ser muy novedosa e interesante, con un concepto familiar muy arraigado.

Hoy el objetivo del viñedo es satisfacer el placer de trabajar en el campo en familia, revalorizar costumbres de otras épocas, e inculcarles diferentes valores a los niños, que quizás hoy se están perdiendo de la mano de la modernidad y el cambio de hábitos de la vida cotidiana.

A futuro, el resultado del desarrollo del viñedo seguramente atraerá por inercia la faz comercial, pero por el momento, su mentor, Juan Serfilippi, en diálogo con El ABC Rural, se refirió a las características de este interesante y novedoso proyecto productivo para la zona.

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Hoy el objetivo del viñedo es satisfacer el placer de trabajar en el campo en familia, revalorizar costumbres de otras épocas, e inculcarles diferentes valores a los niños, que quizás hoy se están perdiendo de la mano de la modernidad y el cambio de hábitos de la vida cotidiana.

Realizar un cultivo diferente para la zona

“Buscando hacer algo diferente a nivel de cultivo en la zona, en 2016 leí un artículo en este mismo medio sobre los famosos viñedos de la costa, en el partido bonaerense de Berisso”, indicó Serfilippi.

“Me entero que se realiza un festival anual y que hay varias quintas de alrededor de tres hectáreas, con viñedos conformados por plantas de la variedad Isabella, con la que elaboran vinos tintos, rosados y blancos”, apuntó.

Lo cierto es que la información que Serfilippi encontró en la nota, despertó su curiosidad y comenzó a informarse sobre el tema de los viñedos, ya que pensaba que solo podían ser viables en las zonas características del cultivo como San Juan, Mendoza, La Rioja o Salta.

“La zona donde se encuentran los viñedos en Berisso es de ambiente húmedo, incluso con inundaciones periódicas que dejan las plantas bajo agua por algunos días, pero que al fin sobreviven y dan muy buenas uvas para elaborar vinos que se venden en diferentes lugares”, destacó el entrevistado.

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La vid se adaptó muy bien mezclando arena y cenizas en cada hoyo, para luego multiplicar las plantas más vigorosas, con la idea de llegar a tener 200 ejemplares.

Variedades de Berisso para un ambiente húmedo

¿Ambiente húmedo y buena tierra? Justo el “combo” que distingue a Pergamino comno prestigioso distrito agrícola-ganadero. Así lo pensó el emprendedor, que cuenta con una pequeña quinta familiar de 1,5 hectáreas y 100 años de historia, donde existía una huerta y se criaban animales de granja.

“Enseguida me puse en contacto con quién era el presidente de la cooperativa que agrupa a los vitivinicultores de Berisso, y logré conseguir que me enviara estacas de la variedad Isabella”, contó Serfilippi aunque lamentó que “de 75 estacas que planté, solo logré que me prendieran cinco”.

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Las plantas están colocadas a un metro de distancia entre sí, y a 1,50 metros entre líneas, para permitir el manejo y fácil acceso con tractor, y el crecimiento está pensado para que se desarrollen en emparrado por espaldera.

Segundo intento con variedades de San Juan

De todas maneras, lejos de amedrentarse con este primer y fallido intento, en 2018 al emprendedor se le ocurre ir más allá y probar con variedades de la provincia de San Juan.

“Logré contactarme con el dueño de un viñedo sanjuanino y me envió 150 plantas, entre las cuales traje de las variedades Tannat, Malbec, Cabernet, Bonarda y Torrontés”, señaló.

La falta de experiencia en el manejo de un viñedo, hizo que nuevamente se le secaron 75 plantas, perdiendo casualmente el mismo número de plantas que aquellas primeras estacas de Isabella.

“Los motivos fueron diversos: la falta de un equipo de riego por goteo, el haberlas plantado tarde en diciembre y no en agosto, una gran presencia de hormigas negras e insectos que tuve que controlar, y algunos hongos que sumaron al fracaso de ese segundo intento”, describió el entrevistado.

“Los plantines medían alrededor de 40 centímetros y con ese tamaño no hay mucho margen de error, ya que las hojas y reservas de la planta son muy pocas, así que cualquier daño mínimo era letal”, aclaró.

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La clásica y reconocida variedad Malbec, se desarrolla satisfactoriamente en el emprendimiento.

Emparrado por espaldera para llegar a 200 plantas

Como en todo nuevo emprendimiento productivo, la prueba y error, y el paso del tiempo, fueron forjando la experiencia necesaria en la familia Serfilippi, para que el proyecto por fin comenzara a avanzar positivamente, haciendo que el sueño del viñedo en Pergamino esté más cerca de concretarse.

“Si bien el suelo de la zona es bastante ‘pesado’ para las vides, logré que se adaptaran muy bien mezclando arena y cenizas en cada hoyo, para luego multiplicar las plantas más vigorosas, con la idea de llegar a tener 200 ejemplares”, subrayó el emprendedor.

“Ahora las plantas están colocadas a un metro de distancia entre sí, y a 1,50 metros entre líneas, para permitir el manejo y fácil acceso con tractor, y el crecimiento está pensado para que se desarrollen en emparrado por espaldera”, agregó.

Asimismo, el entrevistado, remarcó que “este año instalamos un sistema de riego por goteo, controlamos las hormigas negras cortadoras, colocamos lana de vidrio en los tallos de las parras como barrera física (el ponchito para los sanjuaninos) y aplicamos fungicida a base de sulfato de cobre”.

-¿Realizaron análisis de suelo y agua?

-No. Quiero observar cómo responden diferentes variedades al suelo, clima y agua, tal cual ofrece el ambiente de la Pampa Húmeda, solo se interviene si es muy necesario, la idea es hacerlo ecológico en el futuro inmediato.

El emprendedor junto a sus hijos Jeremías y Ernestina, a los cuales considera como pilares fundamentales de la familia en el proyecto.

La familia, un concepto muy arraigado al emprendimiento

En definitiva, Serfilippi dijo que las labores para el futuro viñedo actualmente son de riego, control de malezas, insectos y enfermedades, y solo se aplica agroquímicos si es muy necesario.

“Mis hijos Ernestina (7) y Jeremías (10) se ocupan del riego, ellos lo encienden y apagan, y también controlan que los picos no se tapen; mi papá Héctor revisa todos los días las plantas y a veces corta el pasto, siendo además un fanático de los vinos, y mí mujer Nadia me acompaña y ceba unos ricos mates (risas)”, destacó.

-¿Cuál es el objetivo del emprendimiento?

-Por ahora no tenemos un fin comercial, solo el de satisfacer el placer de trabajar con plantas al aire libre y en familia, revalorizar las costumbres de nuestros abuelos, e inculcarles a mis hijos el amor por la Naturaleza, el trabajo y el emprendedurismo, y sobre todo inculcarles el poderoso ‘bichito’ de la curiosidad.

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