Presentaron manuales para gestionar el balance de carbono

Manual de Cálculo de Balance de Carbono y Manual de Buenas Prácticas Ambientales, son dos herramientas para avanzar en buenas prácticas que ayuden a mitigar el impacto ambiental durante todo el ciclo de vida de un producto.

balance de carbono
Fueron desarrollados por el INTA junto con el Programa Argentino de Carbono Neutro. Permitirán certificar los alimentos y bebidas que se producen en la Argentina.

La huella de carbono de un producto es la metodología que cuantifica las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a lo largo del ciclo de vida de un producto o servicio, y abarca todas las actividades.

Desde la adquisición de las materias primas hasta su gestión como residuo, esta información permite a los consumidores decidir qué alimentos comprar en función del impacto ambiental. El accionar sobre su balance permite que una organización logre su neutralidad ya sea mediante acciones de mitigación o su compensación.

En este sentido, el INTA junto con otras organizaciones presentó el Manual de Cálculo de Balance de Carbono y el Manual de Buenas Prácticas Ambientales, dos herramientas que son las piezas clave para avanzar en buenas prácticas que ayuden a mitigar el impacto ambiental durante todo el ciclo de vida de un producto.

Un trabajo conjunto

Fueron realizados en el marco de la Mesa de Maíz y Sorgo conformada por empresas ligadas a la producción e industrialización de ambos cultivos, junto con proveedores de insumos claves para la producción.

Durante la presentación, Jorge Hilbert –investigador del Instituto de Ingeniería Rural del INTA– afirmó que “se trata de un trabajo muy intenso que hemos desarrollado en conjunto”.

Además, agregó que “se estima un horizonte de posibles mejoras alcanzables en la reducción de pérdidas, en la eficiencia de procesos y en el incremento de rendimiento. Lo cual tiene un impacto muy fuerte en la reducción de emisiones”.

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Entre los productos evaluados bajo diferentes normas internacionales se encuentran los granos de maíz y sorgo utilizados en la siembra, harina de maíz convencional en presentación de 1 Kg, aceite de maíz sin refinar a granel, almidón de maíz a granel, burlanda y bioetanol de maíz.

“Estrategias de gestión”

El Manual de Cálculo se desarrolló sobre la norma ISO 14067:2018 para el grano y semilla de sorgo, el grano, la semilla, la harina, el aceite y el almidón de maíz. Mientras que para el bioetanol y la burlanda en seco se realizó sobre la norma ISCC.

Por su parte, el Manual de Buenas Prácticas Ambientales identifica prácticas que conllevan a la mitigación de las emisiones por eslabón en el mismo proceso productivo. A partir de la publicación de estas herramientas todos los actores productivos de la cadena podrán realizar y gestionar el cálculo del balance de carbono por producto desde la cuna hasta el puerto de salida en Argentina.

Hugo Grassi, vicepresidente de la Bolsa de Comercio de Rosario, afirmó: “El comercio internacional de alimentos, bebidas y bioenergía ha hecho mediciones que fueron incorporándose en los requerimientos por parte de las cadenas globales de comercialización de supermercados convirtiéndose en una condición de acceso a góndola”.

De acuerdo con Grassi, “la implementación de estrategias de gestión del carbono por parte de las cadenas de valor, compromete la competitividad de productos del mercado internacional”.

“Nuevos desafíos de la cadena”

Por su parte, Alberto Morelli, presidente de Maizar (Asociación Maíz y Sorgo Argentino) fue contundente al respecto. “La producción agroindustrial enfrenta nuevos desafíos para atender una demanda de alimentos y energía creciente. En un contexto de cambio climático, que exige producir de manera sostenible y amigable con el medio ambiente”, dijo.

En ese sentido, “las exigencias en materia sanitaria y de sostenibilidad ambiental siguen creciendo y cada vez hay más estándares públicos y privados requeridos y los consumidores son cada vez más exigentes con los productos que consumen”. Para lograr insertarse en los mercados internacionales “hay que incorporar el cumplimiento de estos estándares”, afirmó.

La Argentina inició su proceso de transformación hace tres décadas con la siembra directa, la biotecnología y la agricultura de precisión que condujeron a que hoy sea uno de los sistemas más sustentables. “Esto constituye una ventaja comparativa contra nuestros competidores”, destacó Morelli.

El ABC Rural