Predicen cómo serán los duraznos al nacer

Un test genético puede anticipar qué tipo de duraznos nacerá. El trabajo está a cargo del área de Biotecnología de INTA San Pedro y es otro aporte al trabajo en mejoramiento que realiza la unidad de investigación.

El equipo obtuvo una mención especial en la categoría Biotecnología Vegetal en uno de los tres trabajos presentados en el X Encuentro Latinoamericano y del Caribe de Biotecnología Agropecuaria y XII Simposio REDBIO Argentina que se realizó en Montevideo, Uruguay.

Un test genético puede anticipar qué tipo de duraznos nacerán. El trabajo está a cargo del área de Biotecnología de INTA San Pedro y es otro aporte al trabajo en mejoramiento que realiza la unidad de investigación.

Un reciente desarrollo biotecnológico de INTA San Pedro, tiene dos aplicaciones. Por un lado, permite saber qué cultivares de duraznos de la colección de frutales de carozo de esa Experimental se pueden utilizar como parentales para obtener nectarinas.

Por otra parte, pude predecir qué porcentaje serán duraznos y qué otro serán nectarinas, es decir, qué frutos tendrán “pelos” y cuáles contarán con una superficie lisa más parecida a la manzana.

Se trata de una prueba genética que determina en una planta las posibles variantes del gen que controla estos caracteres.

Beneficiosas posibilidades

“El test nos permite conocer si una planta tiene dos genes normales (duraznos), un gen normal y uno mutado (durazno) o dos genes mutados (nectarina). También, diseñar cruzamientos de acuerdo a los objetivos de mejoramiento”, indicó Gerardo Sánchez, experto del área de Biotecnología de INTA San Pedro.

Además, el doctor en biotecnologia sostuvo que esta práctica posibilita utilizar algunos duraznos para obtener nectarinas en la descendencia, ampliando la posibilidad de incorporar otras características.

duraznos
Esta nueva herramienta producto de la biotecnología, podría ser utilizada por cualquier organismo público o privado. En la imagen Gerardo Sánchez junto a Florencia Soria y Maximiliano Aballay, en INTA San Pedro.

Sánchez, realiza el trabajo con la incorporación de dos becarios doctorales de INTA-Conicet, Maximiliano Aballay y Florencia Soria.

La segunda aplicación permite hacer selección temprana de los individuos obtenidos a partir de las cruzas, acortando el proceso de mejoramiento.

De esta forma, solo se llevan a campo los individuos seleccionados, sin invertir recursos en las que darán fruto de un tipo no deseado.

Nectarina, el gen mutante

Una de las características comerciales más utilizadas para clasificar el fruto del duraznero es la presencia o ausencia de tricomas (lo que vemos como “pelos”) en su piel.

Cuando no hay tricomas, hablamos de una nectarina, pelón o Prunus persica variedad nusipersica según su denominación científica.

Es originaria de los países asiáticos y se diferencia del durazno principalmente por su piel, siendo más brillosa y no presentar vellosidad. Dado que su sabor se destaca por su dulzor y aroma, ambas características lo posicionan mejor que el durazno en el mercado.

En muchas circunstancias, esta fruta puede llegar a crecer en el mismo árbol del durazno aunque esto no ocurre siempre, sucediendo como un brote mutado.

“En todos los organismos hay genes móviles que se llaman transposones, que bajo ciertas condiciones saltan de un punto del cromosoma a otro causando mutaciones”, describe Sánchez, siendo esta la principal hipótesis del caso de la nectarina que especifica que un transposón “saltó” y cayó dentro del gen que emite la señal para que se formen pelos en los frutos, mutándolo.

Es decir, que al romper o apagar el gen, dio origen a un nuevo tipo de fruto que son las nectarinas. Este fenómeno que ocurrió pocas veces y fue seleccionado por agricultores e investigadores, es el responsable de que actualmente todas las nectarinas deriven de estos pocos eventos de mutaciones seleccionados.

Biotecnología en el INTA

El objetivo del equipo es aportar metodologías de la biotecnología al mejoramiento en frutales. Por un lado se usan tecnologías de secuenciación de ADN para identificar marcadores moleculares que puedan utilizarse para predecir las características que tendrá una planta a partir de sus genes.

“Se diseñan los cruzamientos que más chances tienen de dar progenies con ciertas características -a partir de datos genómicos y agronómicos- con la idea de seleccionar los individuos de esas cruzas que expresarán las características deseadas”, detalla profesional.

En esta línea, está trabajando desde 2017 el Licenciado en Biología Molecular Maximiliano Aballay, egresado de la Universidad de San Luis, y ya se han identificado marcadores asociados a algunos caracteres como color de pulpa, tiempo de cosecha y tiempo de floración.

Otras de las líneas de trabajo es realizar mejoramiento introduciendo genes artificiales. En este caso, se suma al equipo la Licenciada en Genética Florencia Soria, egresada de la Universidad Nacional de Misiones, quien está trabajando en el desarrollo de un nuevo método de mejoramiento que utiliza ADN artificiales para introducir características sin generar frutos transgénicos.

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