Ponen límites para nuevas plantaciones de yerba mate

Por primera vez en 20 años, el Instituto Nacional de la Yerba Mate limita la incorporación de nuevas plantaciones. Procura poner freno a una expansión de la mano de capitales ajenos al sector, que pone en riesgo el futuro de los productores locales.

yerba mate

Tratando de frenar la expansión descontrolada de nuevas plantaciones de yerba mate producida en los últimos dos años, debido principalmente a los precios récord que se paga por la materia prima, el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) tomó una histórica decisión: estableció un mecanismo para garantizar la distribución equitativa de nuevas plantaciones de manera que cada productor inscripto en el Registro de Operadores, podrá incorporar un máximo de cinco hectáreas por año.

La inédita medida -tomada justamente cuando el Instituto cumple 20 años de su creación- tiene como objetivo evitar una futura crisis de sobreoferta cuando esos yerbales entren en producción, teniendo en cuenta que demoran alrededor de cuatro años desde su plantación.

Es así que el Directorio del INYM, “con el objetivo de afianzar la sustentabilidad de la actividad yerbatera” aprobó este jueves “un mecanismo para garantizar la distribución y el equilibrio en las futuras plantaciones de yerba mate”, estableciendo el límite máximo señalado de cinco hectáreas de nuevas plantaciones por año por cada productor inscripto.

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El presidente del INYM, Juan José Szychowski (primero desde la izq.) haciendo el anuncio de la medida tomada para frenar un descontrolado avance de la producción en perjuicio de los pequeños y medianos productores.

También determinó que se podrá implantar anualmente hasta el 2% de las superficies de yerbales ya existentes y declarados ante el INYM y se permitirá la reposición de plantas secas o muertas dentro de un lote ya declarado, sin alterar la densidad original de la plantación.

Una medida con finalidad social

“Pretendemos que nadie quede afuera y que el incremento en el potencial productivo se distribuya entre todos los productores. Cada uno de ellos va a poder plantar cinco hectáreas por año; tanto un pequeño productor como uno más grande”, subrayó el presidente del INYM, Juan José Szychowski.

“La medida adoptada –agregó- persigue una finalidad altamente social y responde a un pedido explícitamente formulado por las entidades de la producción”.

En dicho pedido los productores habían manifestado su preocupación por la aparición de nuevos operadores que, con fuerte respaldo de capital, comenzaron a incursionar en la producción yerbatera.

Hay 9983 productores yerbateros registrados. Apenas 94 de ellos tienen más de 100 hectáreas de yerbales. Y 674 pueden ser considerados “medianos productores” con una superficie de entre 25 y 100 hectáreas

“Grandes grupos económicos, muchos sin ninguna relación con la actividad, han comprado y plantado grandes extensiones de yerba mate, desvirtuando el sentido social que ha tenido nuestra actividad madre desde siempre”, aseguraron las entidades firmantes de la nota enviada al INYM.

Garantizar la provisión del consumo y el arraigo territorial

Desde el INYM aseguran que la medida adoptada no afectará los volúmenes de la yerba mate elaborada, sino que, por el contrario, garantizará la provisión del consumo tanto en el mercado nacional como en las exportaciones.

En sus considerandos, la resolución oficial recuerda que la organización productiva de la yerba mate se encuentra fuertemente vinculada al arraigo territorial de miles de pequeños productores, funcionando como “cultivo poblador” de esta parte del país.

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“Los antecedentes históricos demuestran que hubo una mayor convergencia económica, social y ecológica, cuando en la regulación se defendió la cultura agraria de los pequeños productores”, dicen desde el INYM.

Tal es así que el plan de colonización agrícola promovido por el Estado Nacional a partir de 1926 ponía como condición “plantar yerba mate” para el otorgamiento de tierras y créditos destinados a la producción.

Los registros reflejan que, sobre 9.983 productores, 6.471 entregan hasta 60.000 kilos de hoja verde por año; es decir son pequeños productores. “Lo que buscamos es consolidar el arraigo de estos agricultores en sus chacras y una distribución equitativa de la riqueza que se genera en la actividad yerbatera”, explicó Szychowski.

Controles y penalizaciones

Para llevar adelante la distribución de las nuevas plantaciones, el INYM dispuso un esquema de control en terreno y penalizaciones con el cual garantizará el cumplimiento de la norma.

Pero más allá de los aspectos operativos, el espíritu de la resolución tomada por el Directorio puede resumirse en uno de los párrafos de sus considerandos, donde recuerda que “los antecedentes históricos demuestran que hubo una mayor convergencia económica, social y ecológica, cuando en la regulación se defendió la cultura agraria de los pequeños productores, atendiendo a variables esenciales como la esperanza de vida, la educación o el ingreso per cápita”.

Cuestionamientos a la medida oficial

Conocida la decisión oficial, de inmediato se hicieron oír voces que cuestionan la norma, argumentando que se trata de una medida que no ayudará al mercado cada vez más demandante y que, basada en principios sociales, solo redundará en menor producción y finalmente en mayores precios al consumidor.

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“El Gobierno Nacional insiste con recetas equivocadas que fracasaron una y mil veces. Ahora creen que interviniendo en el sector yerbatero conseguirán bajar los precios. Muy probablemente generen los resultados contrarios a los buscados”, se lee en redes sociales.

El ABC Rural

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