La Argentina, líder en producción de semillas de pasturas calidad

Luciano Venini
redaccion@nuevobcrural.com.ar

La producción de semillas forrajeras de calidad representa un eslabón clave en la cadena de producción de carne y leche, y la Argentina tiene mucho potencial para producirlas.
Gracias a la diversidad climática, el país tiene la ventaja de producir en contra estación, en comparación con el hemisferio norte. Esta característica brinda la posibilidad, no solo de producir semillas de forrajeras templadas, sino también de avanzar en la generación de simientes de variedades subtropicales, siendo pioneros en el desarrollo y fortalecimiento de esta cadena de valor.
Debido a que los campos argentinos con mayor potencial productivo normalmente están ocupados por la agricultura, la ganadería enfrenta el desafío de desarrollarse generalmente en suelos de menor calidad. Como la base de la producción bovina es el pasto, para contar con una buena oferta forrajera es necesario tener una semilla de calidad, siendo muy importante tener este aspecto en cuenta, porque muchas veces se ve a la producción de semillas forrajeras como una actividad secundaria.
Gran desarrollo del mercado local
“En los últimos años el mercado interno se desarrolló mucho, ya que se inscribieron numerosas variedades de diferentes especies, en el caso de alfalfa, de grupos sin latencia, mientras que el nivel de productividad de materia seca creció entre un 15 y 20% por hectárea”, afirmó el ingeniero agrónomo Horacio Gallarino, director técnico y comercial de la firma Palo Verde, dedicada a la producción y comercialización de especies forrajeras.
“Además también se desarrollaron muchos cultivares con características específicas, como tolerancia a salinidad y sequía, adaptándose a zonas con suelos de menor calidad, posibilitando extender la frontera productiva”, recordó.
En cuanto a cifras de ventas, Gallarino, informó que “en la Argentina hoy se están comercializando unos 7.000.000 de kilos de alfalfa por año, mientras que del resto de las especies se comercializan 1.500.000 kilos, por lo que el mercado de semillas forrajeras argentinas está constituido en un 80% por alfalfa”.

Sinergia con precios de producción de carne y leche
Por su parte el ingeniero agrónomo Sebastián Vigeriego, gerente comercial de la firma GAAP, también dedicada a la producción y comercialización de especies forrajeras, agregó que la gran evolución que tuvo ese mercado siempre estuvo atada a los precios de la producción de carne y leche. “Cuando el productor se encuentra con buenos resultados económicos, decide aprovechar e invertir en más y mejor tecnología en materia de insumos, obligando a los semilleros a lograr variedades de mayor calidad y producción para poder competir con la agricultura”, señaló.
Vigeriego también, destacó que “hoy podemos ofrecer numerosas variedades para diferentes ambientes, tanto de alta producción, como en otros más marginales, siendo una gran opción para el productor que obligadamente, por las características de suelo de su zona, tiene que dejar de lado la agricultura”.

De importador a exportador
Pero en los últimos años, en la Argentina no solo se expandió la producción de simientes, pasando de ser un país que importaba semillas forrajeras, a ser exportador. El 50% de las exportaciones fueron a países de la Comunidad Europea, lo que demuestra que se trata de ventas con gran valor, debido a que ese destino posee sistemas para la certificación de semillas.
El rye grass anual es la especie forrajera que mayor volumen de exportación tuvo en los últimos cinco años. En segundo lugar se ubica el rye grass perenne e híbridos, el trébol blanco, cebadilla criolla, agropiro alargado, festuca alta y lotus.
En la última campaña, las exportaciones argentinas de semillas forrajeras para clima templado alcanzaron las 10.000 toneladas, cifra que ronda los 20.000.000 de dólares. Este dato, ubica a nuestro país entre los que poseen grandes perspectivas de crecimiento debido al desarrollo de tecnología y materiales con alta pureza física y genética.

Primer encuentro del IHSG en Argentina y Sudamérica
El avance en mejoramiento genético y el desarrollo de tecnologías, impulsó al Grupo Internacional de Semilla Forrajeras y Céspedes (IHSG, por sus siglas en inglés), conformado por profesionales de diversas partes del mundo, a realizar por primera vez en Sudamérica su clásico encuentro internacional de la cadena de producción de semillas forrajeras. En los últimos años, con el espíritu de convocar a todos los actores involucrados en la producción de semilla forrajera a escala mundial, las reuniones del IHSG se trasladaron a países en desarrollo.
En esa línea de trabajo, a fines del año pasado se realizó en la sede Pergamino de la Universidad Nacional del Noroeste de Buenos Aires (Unnoba), el 9° Congreso del IHSG. Este encuentro, también fue organizado por el INTA, la Cámara de Semilleristas de la Bolsa de Cereales (CSBC), el Inase y la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.
No solo fue la primera vez que la Argentina fue sede del encuentro internacional, sino que nunca se había realizado en Sudamérica.
Más de 135 especialistas de 17 países, presentaron avances en materia de semillas y trabajos. Disertaron especialistas de reconocida trayectoria provenientes de Estados Unidos, Nueva Zelanda, Dinamarca y del Cono Sur. Además de la actividad académica también hubo recorridas por el INTA Pergamino, criaderos, sitios experimentales, lotes de producción e industrias semilleras.

“Somos importantes y competitivos”
El conocimiento y las experiencias que se compartieron en el ámbito del congreso fueron de máxima utilidad para la industria semillera local, y representaron una oportunidad para el desarrollo de las zonas menos exploradas, el intercambio y el forjado de vínculos de trabajo con otros países del mundo.
Asimismo, las presentaciones realizadas en el Congreso Internacional, pusieron en evidencia el potencial argentino, su importante rol en la exportación y el avance de las investigaciones, entre otras cuestiones. “Somos importantes y competitivos para producir varias especies forrajeras, ya que la industria argentina con su capacidad de procesamiento, almacenaje, tratamiento y comercialización sigue siendo referente a nivel internacional”, expresó Omar Scheneiter, director del INTA Pergamino y reconocido especialista en producción de pasturas, en relación al contexto actual de la producción argentina de semillas forrajeras.

Atraso en especies transgénicas
De todas maneras, Gallarino destacó que hay un atraso importante en especies forrajeras transgénicas, ya que directamente está prohibida su comercialización. “Esto se debe a que la Argentina básicamente exporta forrajes deshidratados, ya sea en forma de pelets o balanceados, a Europa y Japón, países que no permiten el ingreso de materiales transgénicos”.

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