Nutrición de cultivos: fertilización, análisis de suelo, azufre y expectativas de rinde

Son pilares fundamentales para una adecuada nutrición de cultivos, más producción y mejores propiedades de suelo. El 30% de la soja no se fertiliza, sólo un 14% de productores analiza el suelo y tiene problemas para decidir la dosis de nutriente según rendimiento potencial del ambiente.

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Para mostrar los resultados obtenidos en varios años de trabajo a campo, Fertilizar llevó a cabo el pasado martes 5 de noviembre, una jornada con recorrida por los ensayos realizados en el campo experimental del INTA Pergamino.

Con el objetivo de cuantificar las respuestas de la nutrición de cultivos en su producción y los cambios en las propiedades de los suelos, Fertilizar Asociación Civil viene realizando una serie de ensayos en diferentes sitios de la región agrícola central.

Para mostrar los resultados obtenidos en varios años de trabajo a campo, organizó el pasado martes 5 de noviembre, una jornada con recorrida por los ensayos realizados en el campo experimental del INTA Pergamino, Buenos Aires.

Participaron del encuentro representantes técnicos de empresas integrantes de Fertilizar AC y de diferentes medios de comunicación, entre los que se encontró El ABC Rural.

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En la etapa de balance, acompañaron a Fertilizar durante el encuentro realizado en Pergamino, representantes técnicos de empresas que forman parte de la entidad.

Ensayos a campo en INTA Pergamino

“En Fertilizar tenemos tres líneas de trabajo, una tiene que ver con la investigación, desarrollo y entendimiento del mercado de los fertilizantes; otra se refiere a la investigación técnica a campo a través de diferentes líneas y ensayos y, por último, la difusión de todo lo que hacemos, teniendo como encuentro cumbre el Simposio que organizamos cada dos años”, comentó María Fernanda San Juan, gerenta ejecutiva de Fertilizar.

Durante su presentación previa a la salida a campo, San Juan dijo: “Vinimos a ver el campo experimental del INTA Pergamino, uno de los diez sitios de nuestra red de ensayos diseminados por toda la región agrícola central, en los que estamos trabajando desde hace cuatro años, mientras que quizás para febrero estaremos visitando otros sitios”, indicó.

La ejecutiva explicó que “ahora es una etapa de balance y por eso nos acompañan representante técnicos de empresas que forman parte de Fertilizar, para observar los resultados a campo sobre la nutrición de cultivos”.

En ese sentido, Andrés Grasso del área técnica de la Asociación, se refirió a los resultados obtenidos hasta el momento mientas que, Gustavo Ferraris, especialista en fertilización del INTA Pergamino, fue el encargado de mostrar los ensayos en el campo experimental de la institución.

“En la zona de Pergamino -estimó- teniendo en cuenta la falta de precipitaciones durante gran parte del cultivo de trigo, el rendimiento promedio estaría entre los 4.000 y 4.500 kilos por hectárea”.

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Andrés Grasso del área técnica de Fertilizar, se refirió a los resultados obtenidos hasta el momento.

Análisis de suelo y dosis necesaria de nutrientes

“A mediados de los años 90, uno de los objetivos de Fertilizar era promover el uso de fertilizantes, algo que hoy el productor ya entendió y adoptó masivamente”, indicó Grasso, en diálogo con este medio.

“Actualmente, el problema es que para la nutrición de cultivos, solo un 14% de los productores realiza análisis de suelo y, por diferentes razones, tiene dificultades para definir la dosis de nutrientes, en base a las buenas prácticas de uso, con el consecuente desbalance entre lo que necesita realmente el cultivo y lo que le aplica”, informó.

En ese sentido, eexplicó que “hoy el productor aplica fósforo y nitrógeno en bajas dosis, y además sabemos que las necesidades de los cultivos en base a la disponibilidad de nutrientes de los suelos, también requieren de azufre y del principal micronutriente que es el zinc, y también podría agregarse el boro”.

Por eso, destacó, “en los ensayos tenemos los planteos promedio típicos del productor medio para la zona, y lo que hacemos es poner sobre la mesa escenarios de mejora de nutrición, ajustando a través del análisis de suelo la dosis necesaria de cada nutriente, para cada cultivo y zona”.

Expectativas medias de rendimiento para alta producción

Grasso subrayó que “también tenemos trabajos de fertilización balanceada en nutrición de cultivos para alta producción, por lo que además de realizar análisis de suelo, incorporamos expectativas medias de rendimiento”.

Para el especialista, esto es muy importante, “porque es donde dimensionamos la tasa de rendimiento a la que tenemos que llegar en función del ambiente, y ahí es donde está el problema fundamental que tiene el productor a la hora de decidir la dosis”.

En ese sentido, manifestó que “el productor generalmente siempre está por debajo del rendimiento medio de la región, entonces el desafío es aumentar esa expectativa de rendimiento”.

Gustavo Ferraris, especialista en fertilización del INTA Pergamino, mostró los ensayos en el campo experimental de la institución.

Nutrición de cultivo e impacto en rendimiento

Por otro lado, el entrevistado informó que “una buena nutrición de cultivo aporta entre 20 y 25% de su potencial máximo productivo. Por eso -lamentó- el productor está perdiendo entre 10 y 15% de rendimiento de lo que podría realmente generar”.

Sin embargo, Grasso afirmó que “con poco esfuerzo, el productor puede recuperar el 50% de la productividad, haciendo análisis de suelo, y en función de ese diagnóstico, incorporar azufre, el tercer nutriente en deficiencia de todo lo que se pierde en potencial de productividad”.

Asimismo, destacó que “conociendo el ambiente y la expectativa de rinde para la zona, se puede mejorar un 10% más del rendimiento potencial”.

Balances de nutrición del suelo

Por último, en cuanto a los balances de nutrición del suelo, el especialista recordó que “el planteo medio general del productor argentino provoca un balance negativo de fósforo”.

En el caso de la recomendación media con análisis de suelo, señaló que “si bien se ve una mejora de rendimiento, el balance de nutrientes sigue siendo negativo”.

Pero en alta producción, con muy buenos rendimientos, Grasso destacó que “recién ahí los balances nutricionales del suelo comienzan a ser positivos”.

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