Yacouba Sawadogo, el agricultor que transformó tierra estéril en bosques

El agricultor de Burkina Faso, Yacouba Sawadogo (Foto: EFE/ Mark Dodd).

“El hombre que detuvo el desierto”, el agricultor burkinés Yacouba Sawadogo, de 78 años, ganó recientemente el llamado “Nobel Alternativo” por transformar hectáreas estériles del Sahel en un frondoso bosque.

Lo logró mediante el perfeccionamiento de técnicas milenarias y contribuyó de esa manera a la seguridad alimentaria de una enorme región. Se trata de una proeza que, según confesó a la agencia periodística EFE, quiere dejar como legado a las próximas generaciones.

“Quiero que vean una tierra verde en lugar de cómo era en el pasado», dijo.

«Me alegra mucho escuchar en la radio local decir mi nombre», comenta el agricultor, quien, azada al hombro, se mueve en moto por los terrenos áridos que él ha convertido en un vergel.

«Pero eso —puntualiza— también significa que tengo que hacer más por mi gente»

El Premio Right Livelihood  fue creado en 1980 por el escritor y filatélico sueco-alemán Jakob von Uexküll, ex miembro del Parlamento Europeo, para honrar a personalidades y organizaciones que trabajan en pos de un futuro mejor para todos los habitantes del planeta.

Desde 1980 lo han recibido 170 individuos y entidades de 69 países, y le dará a Sawadogo 100.000 euros para continuar con su legado. La ceremonia tendrá lugar en Estocolmo en diciembre, algunos días antes de la entrega de los premios Nobel.

Sawadogo vive en Gourga, aldea de la región de Yatenga, en el norte de Burkina Faso y dijo que sintió la llamada de la tierra hace 45 años, cuando percibió un cambio en el clima. “Me di cuenta de que las lluvias no eran ni frecuentes ni suficientes para nuestros cultivos”, recordó.

Ya en los años 80, en un periodo de sequía severa, Sawadogo comenzó a regenerar el suelo de unas 40 hectáreas haciendo un uso innovador de técnicas de cultivo indígenas. Al día de hoy, el “pulmón verde” en pleno corazón del Sahel cuenta con cultivos tanto para pasto como alimentarios, además de áreas boscosas a las que han regresado numerosos animales y aves, en las que conviven más de 60 especies de árboles.

Agujeros “Zaï”

El éxito del “hombre que detuvo el desierto” se fundamenta en el uso de hoyos durante la pretemporada de lluvias para retener el agua y concentrar el compost (técnica conocida como “zaï” en lengua local), además de otras formas de regeneración natural.

Los agujeros Zaï tradicionalmente han sido utilizados para tratar de restaurar la tierra estéril. Yacouba introdujo la innovación al llenarlos con estiércol y otros residuos biodegradables, para proporcionar una fuente de nutrientes para la vida de la planta. 

El estiércol atrae termitas, las cuales mediante la construcción de sus túneles, ayudan a airear y romper la tierra mucho más de lo que conseguiría solo el agujero. También aumenta la medida de los agujeros ligeramente sobre los modelos tradicionales.​

Gracias a las termitas y a que Yacouba empezó a utilizar la técnica mucho antes de la siembra, estas creaban una red de túneles lo suficientemente extensa como para lograr que el agua perdurara durante más tiempo en la tierra. Esta mayor permanencia de agua en la tierra favoreció el desarrollo de las plantas.

Fue entonces cuando Yacouba pensó en plantar árboles en los límites de sus cultivos para favorecer la humedad y la baja de temperatura en las zonas donde antaño había bosques. Gracias a su método, los árboles que sembró empezaron a crecer, estos favorecían la humedad del suelo, subían el nivel de la capa freática, bajaban con su sombra la temperatura del suelo y ayudaban a regular el clima.

Poco tiempo después, el bosque de unas pocas especies que Yacouba había plantado se fue convirtiendo en un bosque cada vez más diverso, gracias a que los propios árboles mejoran la calidad del suelo y a que las aves transportan semillas.

Mediante el uso de esta técnica y gracias a que Yacouba la ha transmitido y la sigue transmitiendo por las zonas rurales de su país, se han conseguido recuperar tres millones de hectáreas que habían sido desertizadas.

“Gracias al empleo de técnicas agrícolas ancestrales, Yacouba ha mostrado el camino hacia la seguridad alimentaria no solo para sí mismo, sino para otros en el Sahel”, señaló Adama Boro, director regional de Agricultura de la Región Norte de Burkina Faso.

Hoy, Sawadogo es autosuficiente con respecto a sus necesidades básicas, y entre sus cultivos para consumo propio destacan las matas de guisantes y alubias; aparte de cereales milenarios como el sorgo.

Asimismo, este campesino ha capacitado a lo largo de estos años a decenas de miles de agricultores de Burkina Faso, Níger, Mali y Senegal, consiguiendo que numerosas hectáreas de tierra vuelvan a ser fértiles.

Sus técnicas permiten a los agricultores obtener cosechas en años de sequía, ser autosuficientes, alimentar a su ganado con forraje y, gracias a todo ello, adaptarse al cambio climático, reducir la pobreza rural y prevenir conflictos relacionados con los recursos.

(Fuente: Agencia EFE).

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