Maíz: efectos del cultivo antecesor y densidad de siembra en un campo cordobés

El ingeniero agrónomo Ricardo Héctor Maich publicó los resultados de un estudio que midió el efecto del antecesor y de la densidad de siembra, sobre el comportamiento agronómico en un híbrido de maíz en el Campo Escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) - región central semiárida cordobesa- durante la campaña agrícola 2019-2020.

maíz
Maíz sobre vicia. El mayor aporte de la leguminosa es su capacidad de fijar nitrógeno de la atmósfera y aportarlo a la rizósfera.

Mucho antes de implantar un cultivo de maíz, el productor toma nota de que el lote elegido debe resultar amigable, tanto para el cereal como para el ambiente. Es aquí donde entran en escena los cultivos de servicio con la intención de atenuar el impacto del barbecho químico sobre el ambiente.

Si bien su denominador común es mantener a raya el crecimiento y el desarrollo de las malezas invernales, privándolas de luz y espacio, también proveen al suelo de una cobertura homogénea que, entre otros beneficios, atenúa el efecto desecante del viento, canalizando la pérdida de agua de una manera sustancialmente más útil a través del secuestro de carbono.

Entre los cultivos de servicio se destacan tanto cereales de invierno (centeno o avena) como leguminosas anuales (Vicia spp). Entre las especies del género Vicia se destacan Vicia sativa L. (vicia común) y Vicia villosa Roth (vicia villosa o velluda).

El mayor aporte de estas leguminosas es su capacidad de fijar nitrógeno de la atmósfera y aportarlo a la rizósfera. A la fijación biológica de nitrógeno debemos sumar el nitrógeno de nitratos disponible a la siembra y el nitrógeno que se irá mineralizando durante el ciclo de cultivo.

Esta perspectiva no debe desembocar en una excesiva simplificación sobre el manejo del maíz, en el que se deja de lado el papel que juega el clima (precipitaciones, radiación y temperatura) y otras prácticas de manejo (densidad y fecha de siembra) sobre la expresión de un carácter tan complejo como es el rendimiento en grano.

El objetivo del informe que se publica, fue medir el efecto del antecesor y de la densidad de siembra sobre el comportamiento agronómico en un híbrido de maíz en la región central semiárida de Córdoba.

Materiales y métodos

El ensayo comparativo de rendimiento en maíz se realizó durante la campaña agrícola 2019-2020 en el Área Experimental del Campo Escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de Córdoba (UNC).

Las fuentes de variación al momento de evaluar el híbrido P 2089 fueron dos: cultivo antecesor y densidad de siembra. Se dispuso de un lote que fue subdividido en dos franjas de 10 m de ancho (dieciocho surcos distanciados por 52 cm) y 30 m de longitud.}

“Circunscribiendo el análisis de los resultados del ensayo de un híbrido de maíz al barbecho prolongado y a la vicia como cultivo de servicio, la diferencia en mm de agua almacenada a favor del primero fue de 139.4 mm.”

En una de las franjas el antecesor fue maíz cultivado durante la campaña 2018-2019. En la franja colindante, sin cultivo estival 2018-2019, se intercalaron seis parcelas de 50 m2 (10 m x 5 m) con (Vicia villosa) y sin (barbecho químico) cultivo de servicio.

La siembra del cultivo de servicio aconteció el 23 de mayo de 2019 y su secado dio inicio el 20 de octubre de 2019. Al momento de sembrar la vicia, como así también posterior a su secado, se procedió a determinar la cantidad de N de nitratos en el suelo (0-20, 20-40 y 40-60 cm).

Al sembrar el maíz (10 de diciembre de 2019), cada franja de 10 m de ancho se subdividió en dos franjas de cinco metros dada una, regulándose la sembradora tal de lograr en cada una de ellas una densidad de siembra de 5 o 9 plantas m-2.

maíz 2020/2021

Se midió la cantidad de agua útil almacenada en el suelo al momento de la siembra del maíz hasta los 120 cm de profundidad. Al momento de la cosecha se tomaron tres muestras de un metro cuadrado por combinación de tratamientos.

Las variables agronómicas medidas o estimadas fueron las siguientes: rendimiento en grano al 0% de humedad (kg ha-1), peso de mil granos al 0 % de humedad (g) y número de granos por metro cuadrado. Se analizaron los datos con el software para análisis estadísticos de aplicación general Infostat.

Resultados

En la tabla 1 se presentan los valores correspondientes al agua útil (mm) almacenada en el suelo al momento de sembrar el maíz, como así también la cantidad de N de nitratos (ppm) en dos instancias, antes y después del barbecho/vicia.

Si se retiene a la cantidad de agua almacenada en los primeros 120 cm de profundidad en el lote proveniente del barbecho prolongado (estival e invernal) o en el lote con rastrojo de maíz igual al 100 %, el porcentaje en el lote que tuvo como antecesor a la vicia fue del 6.2 %.

La cantidad de N de nitratos (0-60cm) previo a la siembra del maíz resultó un 67% superior en lote con antecesor vicia (50 ppm) respecto al que se mantuvo con barbecho químico (30 ppm).

Para el rendimiento en grano y el número de granos m-2, no se observaron diferencias estadísticamente significativas entre las medias del maíz cultivado sobre rastrojo de maíz o sobre barbecho, distinguiéndose ambos valores medios respecto a los observados cuando el maíz se cultivó sobre antecesor vicia (Tabla 2).

Para ambas variables agronómicas la merma promedio del maíz sobre vicia fluctuó entre el 32 % (rendimiento en grano) y el 29.4% (número de granos m-2).

Como puede observarse en la tabla 3, cuando el maíz se cultivó con una densidad de 50 mil plantas ha-1 los valores medios para el rendimiento en grano y el peso de mil granos resultaron significativamente superiores a los logrados con 90 mil plantas ha-1.

Discusión

En ocasión de la publicación editada por Álvarez C., Quiroga A, Santos D. & M. Bodrero (2013) con el título “Contribución de los cultivos de cobertura a la sostenibilidad de los sistemas de producción”, se dieron a conocer una serie de resultados (Basanta et al., Capurro et al., Caviglia et al., Carzola et al., Restovich & Andriulo).

Los mismos se sintetizan de la siguiente manera:

1) La irregularidad de las precipitaciones primaverales se convierten en la principal limitante de la inclusión de cultivos de servicios invernales en los sistemas de producción de la región central de Córdoba.

2) En ambientes más húmedos el maíz rinde significativamente más sobre vicia que sobre el resto de los tratamientos de cobertura.

3) En condiciones de fertilización la utilización de cultivos de servicio no presenta beneficios sobre el rendimiento de maíz.

4) Cuando se mantuvo la fecha de aplicación del herbicida dentro de los últimos 10 días de septiembre, la reducción de agua total en el perfil por los cultivos de servicio no superó los 45mm.

5) Los rendimientos del cultivo de maíz con antecesor trigo o vicia se redujeron cuando el maíz se sembró en septiembre. Finalmente los resultados obtenidos por Marchesotti et al. (2017) le ponen número a la merma del rendimiento en maíz luego de vicia, 1604 kg ha-1.

Se retiene oportuno hacer mención a las conclusiones del trabajo de Piñeiro et al. (2019) donde se pone énfasis en el consumo de agua por parte de los cultivos de servicio, en el momento de la supresión y en el régimen pluviométrico regional.

Resulta imperioso coordinar esfuerzos tal de contar con una base técnica-científica sólida que nos ayude a echar luz sobre qué y para qué cultivar una especie invernal cuyo fin último es servir al prójimo.

Entre el inicio del secado de la vicia y la siembra del maíz transcurrieron cincuenta días en los que se registraron precipitaciones del orden de los 127 mm.

Aun así, la diferencia en cuanto a la cantidad de agua almacenada (0-120 cm) a favor de los lotes provenientes de barbecho prolongado (148.4 mm) o rastrojo de maíz (140.2 mm) respecto al lote con antecesor Vicia villosa (9.0 mm), fue en promedio de 135. 3 mm.

A la luz del conocimiento actual, haber pospuesto el secado de la vicia un mes (octubre) respecto a septiembre como sugerido por Caviglia et al. (2013) resultó contraproducente para el cultivo de maíz.

Otro aspecto no menor es que el secado de la vicia requirió más de un tratamiento, por lo que la senescencia no fue inmediata y el cultivo continuó consumiendo agua (Bertolotto y Marzetti, 2017).

Circunscribiendo el análisis de los resultados al barbecho prolongado y a la vicia como cultivo de servicio, la diferencia en mm de agua almacenada a favor del primero fue de 139.4 mm.

En base a una eficiencia en el uso del agua (EUA) de 25.4 kg de grano mm-1 ha-1 obtenida por Maich (2020) durante la misma campaña y fecha de siembra, se lograrían 3540 kg de grano ha-1 más con el maíz sembrado sobre el lote barbechado químicamente.

Ahora, si comparamos la diferencia entre el rendimiento estimado en base a la EUA y el observado entre lote de maíz sobre barbecho respecto al maíz sobre vicia (3191 kg ha-1), se deduce que de “nada” sirvieron las 20 ppm de N de nitratos adicionales que el cultivo de vicia le dejó al cultivo de maíz, que en kilos de N ha-1 se corresponden con cien kilos de urea.

La merma significativa en el rendimiento del maíz cuando cultivado sobre vicia, al margen de la densidad de siembra usada y con un plus de N de nitratos nada despreciable, se asentaría en el déficit hídrico a nivel del agua almacenada en el suelo al momento de la siembra del maíz.

Oportuna resulta la comunicación personal de Ariel Masgrau, “el nitrógeno si no está se compra, el agua sino se dispone de riego… viene de arriba”. Valga la siguiente salvedad, lo discutido hasta el momento giró en torno a una de las especies que se usa como cultivos de servicio, Vicia sativa, quizás ambientalmente exigente.

En la región centro norte de la provincia de Córdoba ha tomado impulso la siembra aérea del centeno con los mismos objetivos de todo cultivo de servicio, más uno regionalmente relevante, “calzar” el rastrojo de maíz tal de que no sea arrastrado por el viento durante todo el invierno y principio de la primavera (comunicación personal de Juan Julián Godoy).

Finalmente, la balanza en cuanto a la respuesta agronómica del maíz ante la variación en la densidad de siembra se inclinó a favor de las 50 mil plantas ha-1.

Conclusiones

Resulta imperioso coordinar esfuerzos tal de contar con una base técnica-científica sólida que nos ayude a echar luz sobre qué y para qué cultivar una especie invernal cuyo fin último es servir al prójimo.

Ingeniero agrónomo Ricardo Héctor Maich

Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC)