Los precios de la hacienda continúan con tendencia firme

Tras transitar el último trimestre del año pasado con fuertes subas en el precio de la hacienda, enero pareció abrir una suerte de impase para la readecuación de valores. Sin embargo, poco tardó el mercado en volver a retomar el rumbo trazado a fines de 2020.

precios de la hacienda
Mirar con mayor perspectiva el valor promedio de la hacienda en dólares (IGML) permite ver claramente estos momentos en los cuales el mercado absorbe, de algún modo, factores exógenos a la mera dinámica generada por oferta y demanda.

Estacionalmente la oferta de hacienda tiende a ser reducida en estos meses. Con una mayor escasez de vacas tras los refugos asociados al último servicio, aun sin gran salida de invernada y una limitada oferta de gordos dado el vaciamiento natural que realizan los feedlots previo al inicio de zafra.

En consecuencia, durante este período que usualmente se extiende desde diciembre a marzo, los precios tienden a subir. Sin embargo, existe otro factor subyacente que genera tensión adicional en el mercado y es precisamente el contexto macroeconómico que, lejos de haber despejado incertidumbre, continúa demandando protección.

Mirar con mayor perspectiva el valor promedio de la hacienda en dólares (IGML) permite ver claramente estos momentos en los cuales el mercado absorbe, de algún modo, factores exógenos a la mera dinámica generada por oferta y demanda.

Recuperación notoria

Tras la gran liquidación del stock ganadero de los años 2008 a 2010, según Rosgan, el sector ha transitado un escenario de escasez estructural que llevó a un incremento significativo del valor de la hacienda en pie. Esto, en un contexto de atraso cambiario como el que tuvimos hasta mediados del 2017, mantuvo los valores en dólares en niveles elevados.

Todo indica que nos aproximamos a un escenario de invernada sostenida, con muchas manos pujando por hacerse de terneros para recriar y pocos criadores dispuestos a vender, ante la alternativa de extender sus propias recrías.

Si consideramos la variación en dólares registradades de inicios del 2017 hasta mediados de 2018, el valor de la hacienda en dólares pierde casi un 40%. Es por la fuerte corrección sobre el tipo de cambio registrada durante esos meses, al pasar de un dólar (referencia mayorista) de 15 a 38 pesos.

A partir del segundo semestre de 2018 y durante todo 2019, Argentina inició un creciente proceso inflacionario que condujo a los típicos ajustes escalonados del valor de la hacienda. A través de ellos se logra corregir temporalmente los retrasos para luego quedar nuevamente desfazados, en relación a las variables de referencia, sea dólar o inflación.

precios de la hacienda
Todo indica que nos aproximamos a un escenario de invernada sostenida, con muchas manos pujando por hacerse de terneros para recriar y pocos criadores dispuestos a vender, ante la alternativa de extender sus propias recrías.

Pero sin dudas, el año 2020 trazó un escenario totalmente atípico, condicionado -claro está- por los efectos de la pandemia, pero fuertemente sesgado por los desbalances estructurales que viene arrastrando nuestra economía. En este contexto, la hacienda pasó a ser un bien de refugio altamente demandado por el sector.

Corto plazo para la ganadería

Ahora bien, haciendo foco en el contexto inmediato, las lluvias que se vienen registrando desde inicios de febrero, sumado al alivio registrado desde punto de vista térmico, están dando paso a una importante recuperación de muchos campos de cría.

Muchos de ellos hasta entonces, veían como única alternativa la liberación de la carga. Alternativa no compatible con la necesidad mantener resguardo en este activo y evitar un posicionamiento en pesos.

Las lluvias que se vienen registrando desde inicios de febrero, sumado al alivio registrado desde punto de vista térmico, están dando paso a una importante recuperación de muchos campos de cría.

Éste, sin duda alguna, también es un factor determinante al momento de definir las decisiones de venta. Algo que, hasta un mes atrás, se veía como una venta obligada con la consecuente anticipación de destetes y una recría de estos terneros mucho más costosa por la necesidad de suplementación, hoy muestra un escenario distinto para el criador o invernador pastoril.

Una caja de ahorro segura

Muy probablemente, volvamos a ver este año una zafra de terneros más prolongada, incluso más lenta que el año pasado y con terneros saliendo de los campos con más kilos.

Todo indica que nos aproximamos a un escenario de invernada sostenida, con muchas manos pujando por hacerse de terneros para recriar y pocos criadores dispuestos a vender, ante la alternativa de extender sus propias recrías.

Definitivamente, el factor que subyace a esta puja es la posibilidad de tener una caja de ahorro segura, la cual ya ha logrado demostrar su rendimiento como activo de resguardo.

El ABC Rural

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