Las vacas de cría ante un nuevo concepto productivo

vacas de cría

Los sistemas productivos de la Cuenca del Salado bonaerense lograron adoptar diferentes estrategias que incorporan los silajes de planta entera de maíz y sorgos, en especial, y la suplementación estratégica mediante el suministro de granos de cereal y subproductos de la agroindustria.

El silo de maíz en particular es un alimento que combina una fuente de forraje con un aporte de energía vía el grano contenido en el mismo, que lo hace un alimento muy completo.

Para que el mismo tenga un valor nutricional alto, el momento de picado, la técnica aplicada (largo teórico de corte, procesado del grano, compactación, entre otros aspectos), son centrales para obtener un alimento de calidad. Luego, el correcto uso de estos materiales permitirá obtener mejoras en carga animal por hectárea, así como en producción individual y aumento de peso.

“En dietas con alta participación de silo, será necesario balancear cuidadosamente el aporte proteico de la ración ofrecida, prestando especial atención a la categoría animal a suplementar, el objetivo de ganancia de peso deseado, así como al tiempo esperado que dure la suplementación”, sostuvo el ingeniero agrónomo Mariano Cicchino del INTA Cuenca del Salado.

El profesional, indicó también que “como hablamos de forrajes conservados, el buen manejo de los mismos referido a su extracción y entrega en los comederos, minimizará las pérdidas de material haciendo que el resultado económico de la técnica sea maximizado”, enumeró.

Oferta forrajera

Uno de los problemas más grandes que afronta un establecimiento ganadero, es la falta de alimento debido a la estacionalidad de la oferta forrajera durante el año, que puede verse agravado por adversidades climáticas.

Por eso, debido a su amplia difusión en los planteos ganaderos de la zona de influencia del INTA Cuenca del Salado, el recurso de intensificar el maíz de silaje para vacas de cría es materia de estudio y motivo de ensayos para los técnicos de la Experimental.

“El silaje de maíz se utiliza principalmente como base de la dieta de vacas lecheras y novillos de engorde a corral, y para cubrir deficiencias de forraje invernal o para suplementar pasturas con desbalances nutricionales.

La conversión del alimento está afectada por la digestibilidad del forraje, la cantidad consumida y la eficiencia en su utilización.

Estos factores están interrelacionados y todos a su vez, condicionados por las características del animal y de la planta”, explicó.

Por otra parte, Cicchino asegura que “se analizan las alternativas para la utilización de estos silajes en sistemas intensivos de cría con distinta carga animal; o como los de invernada base pastoril con suplementación estratégica desarrollados en la Chacra Experimental Integrada Chascomús”.

Ganancia de peso

Existen pastizales en varias regiones ganaderas del país que alternan un período invernal con un bache pronunciado en la oferta forrajera, con un período estival con alta producción de forraje, constituyendo un problema en la planificación de la carga animal y el manejo del rodeo de cría.

Una solución, es programar la conservación de forraje, para diferir el alimento para épocas con escasez y utilizarlo estratégicamente en un sistema de cría, en épocas de restricciones.

En este caso, el objetivo es determinar la ganancia de peso de terneros cola de parición, que se alimentaron con ensilaje de planta entera de maíz, con la finalidad de destetar el ternero temprano, para que los vientres aprovechen la producción otoñal del pastizal y así mejorar la condición corporal antes del parto y su próximo servicio.

“El ensilaje de maíz posibilita el uso estratégico en el sistema de cría de nuestra zona. Esta técnica permitió destetar al ternero de parición tardía en febrero, para que las madres recuperen su condición corporal para el próximo servicio”, insistió Cicchino.

El manejo del lote se simplifica mucho con el sistema de autoconsumo, ya que los 240 terneros fueron manejados por un solo personal, teniendo que correr diariamente la reja 30 cm hacia la zona de la comida y suministrando el pellet en bateas.

También permitió una muy buena ganancia de peso, en un período corto de corral, posibilitando vender el ternero con mayor peso y valor que al momento de destete.