Las lluvias ante un cambio de comportamiento

Las precipitaciones del 19 al 21 de enero fueron diferentes a las anteriores. Fue la primera tormenta que se trasladó de norte a sur y rompió con el patrón del clima de los últimos seis meses. El resultado fue de lluvias más generalizadas y grandes registros en zonas marginadas como La Pampa, oeste de Buenos Aires y norte argentino.

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A pesar de las grandes dificultades con la que empezó la siembra de granos gruesos, otra semana de lluvia y cambios que van favor de los pronósticos de tormentas afianzan un escenario de alta productividad en semanas claves de la campaña gruesa argentina.

El informe GEA (Guía Estratégica para el Agro) de la Bolsa de Comercio de Rosario, emitido el 22 de enero, analiza el comportamiento de la última tormenta generalizada en la región núcleo. Hubo un cambio y fue la primera tormenta que se trasladó de norte a sur, rompiendo con el patrón del clima de los últimos seis meses. El resultado fue de lluvias más generalizadas y grandes registros en zonas marginadas como La Pampa, oeste de Buenos Aires y a lo ancho del norte argentino.

Quinta semana consecutiva de lluvias importantes

Las lluvias del 19 al 21 de enero fueron distintas a las anteriores: se desarrollaron de norte a sur. Esta vez, se formó un frente activo de una gran anchura.

El traslado de aire húmedo y caliente del Atlántico y la Amazonia fue mucho más importante que en otras ocasiones y se impuso a las limitaciones de las circulaciones frías del sur de Argentina.

El resultado fue de lluvias con registros que superaron los 100 mm y que llegaron a lugares que aún seguían necesitando agua, como el norte de Córdoba, oeste bonaerense y este de La Pampa.

El comportamiento del frente benefició a los sectores más marginados

En el norte y sur del país, las lluvias abrazaron áreas claves. Gran parte del sur de Corrientes y norte de Entre Ríos recibieron lluvias de más de 50 mm formando una lengua que atraviesa el centro de Santa Fe con marcas notables.

En Sunchales se acumularon 146 mm y en Rafaela 88 mm. Ese núcleo fuerte de lluvias alcanzó al noreste cordobés, allí se destaca la localidad Villa María del Río Seco con 85 mm o Pozo del Molle con 80 mm.

Al fin llegó el auxilio para la soja y el maíz que mostraban evidentes signos de falta de agua. También las lluvias se extendieron hacia el sur de Santiago de Estero, en cuya ciudad capital se totalizaron 35 mm.

Chaco tampoco quedó fuera con un foco más estrecho de lluvias justo en el centro de la provincia. De todas maneras hubo registros importantes: Roque Sáenz Peña con 90 mm, Resistencia con 58 mm y 66 mm para Las Breñas.

Salta recibió algunas lluvias que sumaron entre 10 y 30 mm. El centro del país esta vez recibió solo el coletazo de esta gran tormenta. Pero las descargas siguieron más al sur, aportando milímetros muy importantes al oeste bonaerense y este de La Pampa.

En esta última zona se destacan registros de 105 mm en General Pico o los 98 mm de General Campos. En la zona bonaerense, Saladillo acumuló 75 mm, Daireaux 45 mm y Pehuajó 53 mm. La recuperación del sur pampeano sigue activa. Ahora el área pendiente de lluvias es el sureste bonaerense.

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Se fortalece el flujo de humedad desde el norte

El verano de noches y mañanas frescas puede haber llegado a su fin con este nuevo comportamiento que manifestaron las precipitaciones en Argentina. Tras las lluvias, ya no existe el alivio de las altas temperaturas, pero para los cultivos es una gran noticia.

El transporte de humedad que llega a Argentina a través de las costas del Atlántico desde el sur de Brasil y Amazonia al fin mostró ser más fuerte que la barrera que le imponían las circulaciones frías del sur de Argentina.

Y si esta tendencia se fortalece, los cultivos de las distintas regiones de Argentina tienen mejores chances de recibir lluvias más frecuentes y de montos mayores.

Escenario de alta productividad

Esto cobra gran importancia en un año neutro, dónde la actividad del Océano Pacífico no suma humedad y aún siguen quedando regiones que no se recobraron de la falta de agua que dominó durante medio año.

A pesar de las grandes dificultades con la que empezó la siembra de granos gruesos, otra semana de lluvia y cambios que van favor de los pronósticos de tormentas afianzan un escenario de alta productividad en semanas claves de la campaña gruesa argentina.

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