La sericultura como opción para ingresos extras en el campo

En Argentina se financió un proyecto para sericultura a través del INTI, que finaliza este año, en el que participaron unos 50 productores.

Hace años que desde el Estado se promueve e impulsa la diversificación en materia agropecuaria para que en los campos, los productores de distintas actividades agreguen otras a su negocio principal para estar prevenidos ante los vaivenes del mercado. En este marco, existe una actividad que hace años tiene un desarrollo en crecimiento en Argentina, la sericultura o producción de seda a través de los gusanos.

El INTA fomenta este trabajo (hay algunos productores en la zona del Delta) pero el mayor salto se dio desde 2017 cuando el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) impulsó el Proyecto Seda: una iniciativa que busca contribuir con la reducción de la pobreza, a través del desarrollo de la sericultura desde un enfoque sustentable.

El Proyecto se extiende a otros puntos de la región. Sólo en el país, participan 50 productores provenientes de Jujuy, Salta, Misiones, La Pampa y el Delta. Muchos de ellos también son artesanos o diseñadores.

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Diferentes etapas del gusano de seda. Foto Mercedes Lanati (SLT)

Pese que sigue teniendo una cotización alta, la manufactura de la seda experimentó importantes cambios. En la actualidad, productores rurales pequeños y emprendedores de más de 20 países adoptan la sericultura para complementar sus ingresos, ya que no requiere grandes inversiones iniciales y no es contaminante, según publicó clarin.com.

El origen y el potencial de la iniciativa

En 2015, el INTI participó de una convocatoria de la Unión Europea para financiar proyectos que combatan la pobreza en América Latina y El Caribe, con énfasis en el empoderamiento femenino.

El Proyecto Seda fue uno de los ocho ganadores, de un total de 69 concursantes. A fines de 2016 se firmó el contrato de subvención, con un presupuesto total de 2.283.805 de euros.

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La propuesta -que comenzó el año siguiente y finaliza este año- involucra a Argentina, pero también a Brasil, Cuba, México, Colombia e Italia. Las instituciones beneficiarias son, entre otras, el INTI, el INTA, la Estación Experimental Indio Hatuey (Cuba) y la Universidad Estadual de Maringá (Brasil).

Las metas principales del Proyecto son el reforzamiento de centros educativos, técnicos, productivos y investigación; así como la contribución económica a productoras y productores de fibra, artesanos, organizaciones sociales y emprendedores.

El kilo de capullo seco se vende a US$ 50 y el de hilo, a US$ 100. Los capullos tienen distintos tamaños, aunque rondan los 1,5 gramos (por lo cual se necesitan cerca de 650 capullos para completar el kilo). Las familias rurales suelen fabricar en función del tiempo que tienen y del material que necesitan para sus manufacturas.

Periodista especializado en Agro de EL ABC RURAL