La Pampa-San Luis /Alternativas para el control del Yuyo colorado en San Luis

Yuyo colorado

El Yuyo colorado (Amaranthus palmeri), es una maleza que se ha instalado y expandido en gran parte de la provincia de San Luis desde hace aproximadamente cinco años.

Es una especie nativa de regiones desérticas del sur-oeste de Estados Unidos y norte de México. Posee una tasa de crecimiento muy elevada; en la zona de Villa Mercedes, San Luis, se han medido crecimientos en altura de hasta 3 cm/día (enero 2016), lo que le permite alcanzar durante un ciclo de crecimiento anual, hasta dos metros.

Es una maleza resistente a glifosato y a herbicidas inhibidores de ALS (acetolactato sintetasa), entre otros, lo cual complica y encarece su control.

Además, puede hibridarse con otras especies de Amaranthus, pudiendo transferir genes de resistencia hacia otras especies emparentadas.

Cada planta de Amaranthus palmeri puede producir hasta 100.000 semillas cuando se encuentra en competencia con un cultivo y cerca de 500.000 en escenarios sin competencia.

Asociada a esta altísima producción, presenta la posibilidad de producir múltiples flujos de emergencia, comenzando en el mes de octubre y finalizando en marzo-abril en la zona de Villa Mercedes, San Luis, mientras las temperaturas permitan su germinación.

En la actual temporada en el campo experimental del INTA San Luis, ya se han observado nacimientos de esta maleza (al 11 de octubre último).

Con el objetivo de cuantificar el grado de invasión de esta maleza en el centro provincial, alrededor de la localidad de Fraga, la doctora Ruth Rauber y un equipo de colaboradores del INTA San Luis, realizaron muestreos de vegetación en 35 sitios agrícolas entre marzo de 2014 y marzo del 2016.

En cada sitio estudiado se registró la cobertura de todas las especies presentes en ambas fechas. El área total cubierta fue de aproximadamente 560 km2, y representa una de las zonas agrícolas más importantes de la provincia.

El resultado más impactante observado fue el aumento de la frecuencia y la abundancia de Amaranthus palmeri entre ambas fechas analizadas. En 2014 la especie solo fue observada en 1 de los 35 sitios visitados (frecuencia=0,06), con una cobertura media de 0,01 ± 0,01%.

En 2016 se la observó en 19 de los 35 sitios visitados (frecuencia= 0,54), con una cobertura media de 2,52 ± 0,99 %, mostrando un aumento de 504% en cobertura en un período de dos años.

El fuerte incremento registrado no fue espacialmente homogéneo y se observó una marcada diferencia de invasión entre lotes. Algunos de ellos presentaron valores de cobertura que alcanzaron el 30%, mientras que otros lotes estaban completamente libres de la maleza.

Las diferencias observadas pueden relacionarse con las prácticas agrícolas realizadas o con que el proceso de invasión a escala regional se encuentra en sus primeros estadíos.

De todas maneras, se debe tener en cuenta que el Yuyo colorado nunca se encuentra solo en los lotes compitiendo con los cultivos, sino que hay que prestar atención a otras malezas que lo “acompañan”, generalmente gramíneas, como pasto cuaresma, capín, pata de ganso, roseta, sorgo de Alepo, gramilla, cortadera chica, entre otras, las que compiten también de manera importante con los cereales y oleaginosas.

Recomendaciones


Para controlar esta maleza, se recomienda tener en cuenta la implementación del manejo integrado, donde el control químico es una alternativa más, que debe ir acompañada de otras como la rotación de cultivos, siembra de cultivos de cobertura invernales (centeno, triticale, cebada y vicia) para controlar el primer flujo de emergencia de octubre (las experiencias del INTA en Buena Esperanza y Villa Mercedes así lo corroboran), siembras tardías de maíz cuando sea factible por ejemplo a principios de diciembre, para “escapar” a la tasa más elevada de emergencia que suele ocurrir entre mediados de octubre y fines de noviembre.

También poder aplicar estrategias oportunas y eficaces, como limpieza de máquinas cosechadoras y medios de transporte (camiones y trenes), rotación de herbicidas de diferentes modo de acción, control de plantas en banquinas y caminos, control mecánico o manual para evitar su diseminación, lo que se debe hacer con aquellas plantas que quedan en los lotes sin controlar antes de la cosecha del cultivo estival, y utilizar semillas libres de la maleza

En el caso de utilizar el control químico, la aplicación de herbicidas residuales tiene un papel fundamental.

En los ensayos mencionados realizados en el campo experimental del INTA San Luis durante cinco campañas agrícolas, mezclas de productos como Sulfentrazone + S-Metolacloro, Flumioxazin + S-Metolacloro, Metribuzin + S-Metolacloro , Fomesafen + S Metolacloro , aplicados en presiembra funcionaron muy bien en el cultivo de soja con elevados controles de la maleza, superiores al 90%, hasta los 60 días de la aplicación, en la mayoría de los experimentos.

Estos herbicidas, además de controlar las plantas al aplicarlos, aportan residualidad sobre nuevos nacimientos.

Por otra parte, el S-Metolacloro además de controlar Amaranthus tiene residualidad sobre gramíneas anuales como Digitaria, Cenchrus, Eleusine y Chloris.

Para que estos productos residuales sean eficientes y actúen sobre el suelo, es necesario que no haya cobertura verde viva al momento de aplicar, si hubiese cobertura verde superior al 30%, se deberá usar Paraquat, Glufosinato de amonio, Saflufenacil u hormonales y posteriormente aplicar los residuales.

En posemergencia con plantas pequeñas de yuyo colorado (2-4 hojas) y la soja en V2-V4, para controlar escapes recomendamos utilizar Fomesafen en mezcla con Benazolin. Otra posibilidad es aplicar Lactofen, si bien con las mezclas hay un retraso en el crecimiento, el cultivo se recupera en la mayoría de los casos sin verse afectado el rendimiento.

En maíz recomendamos -en presiembra y preemergencia- el uso de Atrazina con S-Metolacloro. También funciona muy bien Mesotrione con Atrazina y Biciclopirone. En posemergencia los hormonales como 2,4D, Dicamba y Picloran son otra opción a tener en cuenta.

“Hoy no se puede hablar de un solo producto para control de malezas, sino de una combinación de ellos (diferentes modo de acción) y con residualidad. Normalmente los que controlan muy bien AMA no son eficientes en otras malezas.

También cada zona tendrá su estrategia de control por tipo de suelo, rotación, etcétera.
No caben dudas que el control preemergente juega un rol importantísimo para lograr eficiencia en los controles a largo plazo ya que los postemergentes tienen un momento muy limitado para su uso, (tamaño de malezas-condiciones ambientales)”.

Dicen los técnicos del INTA San Luis que otro factor a tener en cuenta para el éxito del control de las malezas, será monitorear los equipos de aplicación. No todos los herbicidas que hoy se comercializan requieren una misma calidad de aplicación.

Para lograr controlar las malezas y tener producción sustentable se deberá planificar, monitorear malezas antes de la cosecha, conocer los herbicidas para hacer la combinación acertada, monitorear equipos, evaluar resultados y así poder hacer correcciones.