La implementación de caminos rurales sustentables es un hecho en Santa Fe

Varias localidades de la provincia de Santa Fe ya adoptaron el innovador sistema de reacondicionamiento de caminos rurales con excelente performance demostrada en los hechos. “Es un sistema basado esencialmente en un cambio de gestión en el manejo de la red de caminos”, explicó el ingeniero civil Carlos Casali.

caminos rurales
No sólo es importante aplicar el Manejo Sustentable a las rutas provinciales de tierra en Santa Fe, sino también en los caminos comunales, dado que son muchísimos más kilómetros en este territorio.

Las remociones frecuentes, masivas y rutinarias -con discos y hojas niveladoras- de cuneta a cuneta, con suelos sin cobertura vegetal y pendientes pronunciadas, son las causas primordiales de la pérdida del nivel de rasante de los caminos rurales.

El agua y el viento son los vehículos que transportan suelos movidos sin cobertura vegetal. La primera arrastra hacia las cunetas sedimentando una parte y el resto se pierde con el agua. El segundo por acción directa y/o tránsito.

En ese sentido, desde hace varios meses, el ingeniero civil Carlos Casali, siendo jefe de Zona 6 Rosario de la Dirección Provincial de Vialidad de Santa Fe, planteó la necesidad de incursionar en un sistema sustentable cuyo fin sea la obtención de caminos rurales sólidos y transitables.

 

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La calidad del manejo de los caminos será valorada por la cuantía de la cobertura vegetal que tengan las banquinas y cunetas.

“El ahuellamiento de los caminos se produce, fundamentalmente, porque se remueven las calzadas, alcanzando la profundidad de esa remoción; salvo en presencia de napas cercanas”, comenta el profesional en diálogo con El ABC Rural.

Por ello, el proyecto presentado por Casali, junto a otras autoridades, ya fue adoptado en varias localidades de la provincia de Santa Fe. Allí demostró un beneficio importante en las distintas carreteras rurales y los cinco departamentos de la provincia ya tienen algún camino bajo esta modalidad.

Se trata de un trabajo elaborado por el ingeniero agrónomo Daniel Costas, quien luego de años de investigación presentó la propuesta a la Dirección de Vialidad que no dudó en llevarlo a cabo.

La sustentabilidad como meta

Ante la falta de caminos en buen estado, Casali planteó la implementación de un sistema para el control de erosiones basado en la cobertura vegetal “bioasfalto”.

Se basa en cortes oportunos de pasto, en banquinas y cunetas, al tiempo que se efectúan correcciones puntuales de huellas, y se agregan gradualmente materiales para la estabilización de baches y bajos prioritarios.

“Las veredas -entre cunetas y alambrados- son transformadas en corredores de vegetación espontánea para promover biodiversidad, con intervenciones puntuales necesarias”, manifestó el profesional.

El ancho de calzada lo determina la intensidad del tránsito, que lo va compactando a su paso. Aumenta la densidad del suelo disminuyendo la infiltración (secado rápido) y la densidad de tierra suelta por el viento y/o tránsito (mayor seguridad vial).

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En algunos casos bastará con pasos de rastras y agregado de materiales (escombros, piedras, escorias), que al mezclarse con las partículas de suelo aumentarán la compactación.

“De este modo se sustituyen gastos millonarios en maquinarias y combustibles”, explicó el entrevistado. Además se reemplazan huellas de carbono por materiales para agregar y cortadoras de pastos fundamentalmente, con captura de carbono y promoción de biodiversidad.

“El manejo sustentable y estabilización de caminos rurales encarna un cambio radical de prospectiva, al reemplazar la transitabilidad instantánea insustentable por una estabilización de calzadas con dos materiales: pétreos/escorias, y bioasfalto espontáneo en parte de calzadas y banquinas”, indicó Casali.

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