La gobernanza del agua, una asignatura pendiente

Las sorpresivas lluvias que, en niveles desacostumbrados, castigan por estos días principalmente al Chaco, Corrientes, Santa Fe, Santiago del Estero y Entre Ríos, como así también a parte de La Pampa y el sur de Córdoba, resultan altamente preocupantes. Son sobrecogedoras las imágenes de campos inundados y localidades aisladas por el agua que, una vez más, llevan a la búsqueda de responsables por esa situación.

Cambio climático, monocultivo de soja, desmontes indiscriminados, ausencia de obras por parte del Estado, son las primeras causas que aparecen.

Da pena ver que tanto desde el Gobierno como por parte de muchos medios, se muestra premura por saber qué impacto tendrá el desastre climático sobre el volumen de producción de granos y la recaudación fiscal por derechos de exportación, componente importantísimo de la balanza fiscal de este año.

Pero poco se habla sobre la situación particular que deberán afrontar quienes habitan y trabajan sobre esas más de 300.000 hectáreas afectadas, cuándo recuperarán sus bienes, de qué manera recompondrán sus economías, cuánto tardará en recuperarse la productividad de los campos y las pasturas ganaderas.

En un país donde más del 50% de sus divisas provienen de la exportación de bienes agroindustriales, la cuestión del clima debería ser crucial y tomada como política de Estado de largo plazo, con una visión integral.

Porque no se trata solamente de la infraestructura, sino también el uso del suelo, los sistemas de seguros y las posibilidades productivas de cada región, por ejemplo. Pero también lo social forma parte de este entramado si se tiene en cuenta que cada desastre climático provoca emigración de aquellos lugares donde ocurren.

Vale la pena rescatar aquí algunos conceptos analizados en el año 2017, en el marco del XXV Congreso Aapresid coorganizado con la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación y Embajada de Países Bajos, sobre la Gobernanza del Agua en Argentina.

En ese sentido merece mencionarse el Principio 19 Unidad de Planificación y Gestión del Consejo Hídrico Federal (COHIFE) cuando expresa que “dado que el movimiento de las aguas no reconoce fronteras político-administrativas sino leyes físicas, las cuencas hidrográficas o los acuíferos constituyen la unidad territorial más apta para la planificación y gestión coordinada de los recursos hídricos”.

Agrega que “en línea con la perspectiva de la gestión integrada de los recursos hídricos, deben considerarse tanto los recursos hídricos superficiales como los subterráneos, con un enfoque holístico que reconozca las interacciones del ciclo hidrológico con otros recursos y ecosistemas” y menciona que “la actual situación de descoordinación, fragmentación e informalidad requiere llevar adelante un inventario de canales y obras hídricas”

Se habla de planificación integral, de las organizaciones de cuenca, de la capacitación para el manejo sustentable de la tierra y el agua, de construir confianza mediante reglas de juego claras y transparentes, etcétera, etcétera. Pero la conclusión es que las buenas intenciones siguen quedando en eso, donde poco se hace con mirada integral y que, ante hechos como los que se viven hoy día, dejan al desnudo la falta de políticas decididas para una eficaz gobernanza del agua, asignatura pendiente de gobierno tras gobierno.