La fragilidad económica de las empresas condiciona la sustentabilidad de la agricultura argentina

Se considera que la sustentabilidad de cualquier actividad debe cumplirse, al mismo tiempo, en el plano económico, social y ambiental. La primera de ellas, condición necesaria para las otras dos, está colapsada en esta coyuntura de la Argentina. El análisis del ingeniero agrónomo Víctor Piñeyro.

SUSTENTABILIDAD

Desde hace algunos años, el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral publica la Encuesta sobre Necesidades del Productor Agropecuario (ENPA). Este trabajo, basado en encuestas a productores agropecuarios, se viene realizando en la Argentina desde el año 2009, con el objeto de conocer las tendencias y problemas en el sector agropecuario. (1)

En la presentación de los resultados del periodo 2021/22 hay un dato preocupante: los productores tienen en el radar los desafíos a los que se enfrentan sus negocios y dentro de estos aparecen factores clave para su supervivencia económica como los más preocupantes y prioritarios de atender: el rendimiento (29,5% de los encuestados), los costos y la competitividad y la mejorara de gestión (22,4%), tecnología, instalaciones, equipos, agricultura de precisión (14,9%), entorno de negocios (11,6%) y la escala y el crecimiento (7,8%). Recién en 6to lugar de la encuesta aparece la sustentabilidad como un desafío del negocio (4,40%).

sustentabilidad

El dato cobra especial relevancia porque la encuesta de Universidad Austral se concentra en un segmento de productores de la zona núcleo y con muy buen nivel tecnológico.

Es muy probable que las cuestiones rankeadas en los primeros lugares de este relevamiento sobre los desafíos que ven los productores, incluyan múltiples buenas prácticas y herramientas que convergen hacia la sustentabilidad ambiental y social.

Esto, seguro que es así, ya que hay muchas prácticas que en cierta medida están naturalizadas en los sistemas de producción extensivos como la siembra directa, las rotaciones, los cultivos de cobertura, el control integrado de plagas, el uso de biotecnología e, inclusive, la misma agricultura de precisión, con su impacto positivo en la optimización de insumos y procesos.

Sustentabilidad, la gran ausente

Pero lo llamativo, es que la sustentabilidad ambiental y social en sí misma no es vista como un tema desafiante por la muestra encuestada.

Ahora, si nos remitimos a la realidad configurada a partir del desorden macroeconómico y las políticas agropecuarias vigentes en el país, los resultados de la encuesta son totalmente explicables.

¿Cuál es la prioridad que tienen hoy los productores para sus empresas?: sobrevivir.

Y ese objetivo de sobrevivir no es casual, ante la anormalidad de un país donde existen impuestos a las exportaciones de los productos agropecuarios en niveles inéditos en el mundo, restricciones al comercio exterior y múltiples tipos de cambio que generan quitas sobre los precios internacionales de aproximadamente 60%/70% en soja y 40/50 % en maíz y trigo.

Después de cobrar las ventas con estas increíbles quitas, las empresas se encuentran con una estructura de impuestos asfixiante y una infraestructura y servicios cada vez más deteriorados.

Estos problemas, que ya son crónicos, no paran de agravarse. Este año la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos)[2]​ refrescó su informe de Estimación de Apoyo al Productor por País, donde la Argentina ostenta claramente el último lugar en el ranking claramente consolidada como uno de los países con peor política agropecuaria a nivel mundial, con apoyo negativo al productor.

El impacto de las retenciones

Otro documento de reciente aparición que nos ayuda en el análisis de esta nota es el libro “Agroindustria: transformaciones recientes y su papel en el desarrollo argentino” cuyos autores, Roberto Bisang, Ricardo Carciofi, Martín Piñeiro y Agustín Tejeda Rodriguez, consolidan un invalorable trabajo acerca de la realidad y potencial de la agroindustria argentina.

En el documento de Bisang y colaboradores[3] se muestra un gráfico que deja claro cómo se achica la superficie de cultivo de maíz viable económicamente, a medida que aumenta la alícuota de retenciones.

Explican los autores que “el gráfico muestra la probabilidad de cubrir costos de producción en el cultivo de maíz en las distintas regiones de la Argentina y bajo diferentes escenarios de DEX, a partir de un trabajo publicado por la Bolsa de Cereales (2019). Esta probabilidad contempla las diferencias en planteos productivos, costos de transporte y rendimientos obtenidos.

“Se observa cómo, a medida que aumentan los DEX, disminuye considerablemente la probabilidad de cubrir costos y obtener ganancias, especialmente fuera de la zona núcleo. De otra manera, en las regiones pintadas de rojo los productores deberían obtener rendimientos extraordinarios para ser rentables y por tanto salen de la producción”

Este análisis sobre solo un ejemplo, es excelente para demostrar cómo la sustentabilidad ambiental está condicionada por la sustentabilidad económica como condición necesaria.

Los productores agropecuarios argentinos siguen haciendo milagros para sostenerse en medio de esta realidad absolutamente anormal, tratan de producir al máximo mejorando sus procesos en la medida de los posible, pero está claro que con la viabilidad económica de las empresas en jaque, cualquier otra dimensión de la sustentabilidad está amenazada.

(1) Universidad Austral – Centro de Agronegocios y Alimentos – Encuesta sobre necesidades del Productor Agropecuario (ENPA) – https://www.austral.edu.ar/cienciasempresariales/wp-content/uploads/2022/11/1-Bernardo-Piazzardi-Descripcion-estudio.pdf
(2) Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos​ OECD (2022), Agricultural Policy Monitoring and Evaluation 2022 -Reforming Agricultural Policies for Climate Change Mitigation – https://www.oecd-ilibrary.org/sites/4e0e6eaf-en/index.html?itemId=/content/component/4e0e6eaf-en
(3) “Agroindustria: transformaciones recientes y su papel en el desarrollo argentino” Roberto Bisang, Ricardo Carciofi, Martín Piñeiro y Agustín Tejeda Rodriguez – Editorial Teseo, 2022

Por Victor Piñeyro, ingeniero agrónomo

Docente y director del Observatorio de Comunicación de Agronegocios

El ABC Rural

 

Docente y director del Observatorio de Comunicación de Agronegocios. Columnista de EL ABC Rural.