La demanda china alienta a sembrar más sorgo en la Argentina

Con un precio superior al maíz en el mercado internacional, el sorgo busca reactivar su siembra en nuestro país, como consecuencia de un marcado interés de parte del país asiático. Si bien las últimas exportaciones de sorgo a China no confluyeron en buenos términos, los desafíos están establecidos y el cultivo tiene todo para resurgir y explotar su potencial.

mas sorgo
El sorgo busca volver a estar en los planes de los productores a la hora de planificar las rotaciones. En la última campaña agrícola, la 2019/20, se sembraron 750.000 hectáreas y se produjeron 2,5 millones de toneladas.

La guerra comercial entre China y Estados Unidos volvió a generar interés por el sorgo argentino, pero también es como consecuencia de la supresión de los precios mínimos de garantía en varios cultivos, utilizado como política de estado desde el 2004, donde el maíz sufrió su impacto y aumentó su precio en el país asiático.

Por ello, China comenzó a importar sorgo con la finalidad de paliar la necesidad de energía que tenía y reemplazar así al maíz.

Si bien la apertura del mercado chino a nuestro sorgo, en noviembre de 2014, había motivado muchas expectativas, los resultados fueron nulos.

“Se enviaron más de 80.000 toneladas en 2015, sin embargo, tanto los exportadores como los importadores, quedaron decepcionados de la experiencia, y el comercio se frenó”, indicó a El ABC Rural, el consultor internacional Leandro Pierbattisti.

“El sorgo no debe ser una alternativa al maíz, sino más bien un complemento para reforzar la demanda”

China utiliza el sorgo para dos mercados: el consumo forrajero, como alternativa al maíz, y el consumo industrial, mediante su destilación para el aguardiente baijiu. A este último producto destina su propia producción de sorgo y algo de lo importado, mientras que el grueso del sorgo que trae del exterior lo usa para la producción animal.

Leandro Pierbattisti, consultor internacional y ex asesor de la Federación de Acopiadores.

“Cuando vos tenés un disponible que está 20 dólares por encima del maíz y un sorgo en paridad con el maíz para el año que viene, lo mínimo que tiene que hacer el productor es sembrar más sorgo”, aconsejó a los productores el entrevistado.

Los números cierran

Nuestro país tiene una gran oportunidad de volver a ser un reconocido productor mundial de sorgo, como lo fue en la década de los años ochenta, cuando, a partir del embargo cerealero de Estados Unidos a Rusia por su invasión a Afganistán, llegó a producir ocho millones de toneladas, de los que exportaba más del 60%. Hoy, la producción es de solo 2,5 millones de toneladas, y se exporta alrededor de un 20%.

“En la Argentina solo se siembran entre 600 y 800 mil hectáreas. Esa superficie debe incrementarse ya que no podemos mirar a corto plazo cuando negociamos con China. Tenemos que empezar a ver el vaso lleno y comenzar a fundar una estrategia”, sostuvo el ex-asesor de la Federación de Acopiadores.

“Por las condiciones de mercado, los números cierran y no sería raro que los productores siembren más sorgo”.

En relación a los costos de producción del sorgo, Pierbattisti dijo que son sensiblemente menores a los de maíz (casi un 40% menos), pero no hay que buscar dicotomías. “El sorgo no debe ser una alternativa al maíz, sino más bien un complemento para reforzar la demanda”, dijo.

Además, dijo que el precio del sorgo “es excelente” porque en el peor de los casos “está en paridad con el valor de la tonelada de maíz”.

“El desafío es aumentar la producción”

Según el especialista, el principal desafío es incrementar la cantidad de hectáreas al sembrar con sorgo en el país. “Hoy las opiniones ya hablan de incrementos en las estimaciones de siembra en la Argentina. Sin embargo las estimaciones son muy difíciles de medir. No obstante, por las condiciones de mercado, los números cierran y no sería raro que los productores siembren más sorgo”, comentó.

Con la actual coyuntura de precios, sumándole un año climático no tan alentador para el cultivo de maíz, pensar en que los productores se pueden inclinar al sorgo no es en vano.

El sorgo tiene todo para resurgir en el país. Debemos encontrar con el tiempo un volumen importante para seguir manteniendo mercados como el chino, que es muy exigente al respecto”, destacó.

El protocolo firmado con China

El protocolo firmado no establece que el sorgo argentino se destine a consumo humano o siembra, sino que indica que es “para su procesamiento”. Y la Argentina no está interesada en exportar sorgo para consumo humano directo (comestible), sino para destilación de aguardiente, lo que implica un procesamiento industrial.

“El sorgo tiene libertad para ingresar a este mercado chino ya que no posee ningún posible contamínate, como sí puede ocurrir con el maíz, según lo establecido en el protocolo”, dijo Pierbatisti.

Es un cultivo que tiene un potencial enorme para crecer en la Argentina. Dos terceras partes del país son áridas y semiáridas, lo cual da oportunidad de aumentar el área sembrada con sorgo.

El incentivo para que vuelva a ser un cultivo estrella es el precio. “Al tener mayor calidad, va a haber mayor demanda, y esto va a redundar en una mayor rentabilidad. Incluso en este momento, el precio es muy atractivo y justifica su producción para abastecer mercados externos”, destacó Pierbattisti.

1 COMENTARIO

ENVIÁ TU COMENTARIO

Ingresá tu comentario
Por favor ingresá tu nombre aquí