Jornada Agrícola en la Agencia de INTA Villa Mercedes

Más de 100 productores, técnicos y estudiantes provenientes de las provincias de San Luis, La Pampa y Córdoba, dieron marco a la primera Jornada Agrícola 2019 en San Luis.

El director de la EEA INTA San Luis destacó la articulación de distintos agentes, organizaciones y empresas agrarias.

Tuvo lugar en la Agencia de INTA Villa Mercedes, San Luis, la primera Jornada Agrícola de este año cuya apertura estuvo a cargo del director de la Estación Experimental Agropecuaria de INTA San Luis, Ricardo Sager; el jefe del grupo de Agricultura, Hugo Bernasconi y el jefe de Agencia de Extensión Rural, Claudio Saenz, quienes reiteraron en sus mensajes la oportunidad e importancia que supone la articulación de distintos agentes, organizaciones y empresas agrarias en el abordaje de los resultados y caracterizaciones de ensayos regionales.

Sager destacó que “con esta actividad reforzamos la presencia y necesidad de la Agencia en éste ámbito agrícola de la zona y realmente es muy bueno ver el tipo de interés que despiertan estas jornadas y la posibilidad de asociar organismos como el INTA con empresas privadas, asesores, profesionales y productores que encierran un círculo virtuoso”, puntualizó.

El encuentro surgió como iniciativa del grupo de Producción Agrícola de INTA San Luis acompañado por la Agencia de Extensión Rural de INTA Villa Mercedes, AFA y las empresas privadas Timac Agro y Advanta. Específicamente, la primer jornada brindó detalles y bases para lograr una buena campaña agrícola en donde se dieron algunos resultados de rendimiento, recomendaciones en fertilización según el análisis en soja y maíz, control de malezas y decisiones adaptativas para maíz y soja.

Evaluación y rendimiento de ensayos

Hugo Bernasconi de INTA San Luis junto a Gabriel Nafissi de la Cooperativa AFA, con filial en la Provincia, mostraron la evaluación de rendimientos en cultivos de soja obtenidos desde la articulación entre ambos organismos en la zona de Villa Mercedes.

La evaluación del rendimiento de tres grupos de madurez (4,5 y 6) del cultivo de soja, respecto a su comparación y condiciones climáticas en la región mostró que los grupos que mejor se adaptaron a éstas condiciones o se establecieron fueron los correspondientes al grupo 5, que son los de mayor duración en el ciclo vegetativo respecto a la madurez fisiológica del grupo 4.

De acuerdo a los expositores, la primavera y verano se caracterizaron por la falta de precipitaciones, tenido un punto histórico en febrero con 14 mm y a raíz de eso los materiales de grupos de madurez 4 pasaron parte de su ciclo reproductivo sin lluvias. En cambio los grupos de madurez 5 y 6, al tener un ciclo de cultivo más largo, pudieron aprovechar mejor las lluvias de marzo, donde las lluvias pasaron los 100 milímetros. “Este factor permitió que cerraran mejor el ciclo reproductivo los materiales pertenecientes a los grupos de madurez 5 y por lo tanto el peso de grano fue mayor por eso obtuvimos mayores rindes de la misma forma con el grupo 6”, explicó Bernasconi.

“Se caracterizó por una campaña con grupos cortos de poca respuesta, debido a las altas temperaturas y bajas precipitaciones, los grupos 5 y 6 repuntando un poco, aprovechando mejor la lluvia de fin de ciclo”, puntualizó.

Para los disertantes, la distribución de la lluvia fue el factor principal de esta campaña. “Si bien estamos en una zona semiárida, años atrás los promedios de precipitaciones eran altos y se hablaba de que estábamos en presencia de un cambio a una zona subhúmeda pero en los últimos tres años ese promedio viene en detrimento y representando a lo correspondiente a la región semiárida y su promedio histórico de 650 milímetros para la región. Éste año estuvimos alrededor de los 350 milímetros con mala distribución”, especificaron Bernasconi y Nafissi.

Valle del Conlara

Para la zona del Valle del Conlara el ingeniero agrónomo Marcelo Bongiovanni planteó algunos datos de rendimiento de soja correspondientes al relevamiento de 35 productores que abarcan unas 18.600 hectáreas.

En el caso de la soja, la distribución del rendimiento puede correlacionarse con la distribución de las precipitaciones en la zona y el manejo.

Bongiovanni mostró la caracterización climática recopilando los datos de esta campaña, comparándolos con las medias normales tanto en temperaturas como en precipitaciones y la distribución de esa lluvia a lo largo de la campaña y como afectó el rendimiento de los cultivos.

“Si bien la cantidad de agua caída en la zona fue buena, hubo una mala distribución con períodos en donde faltó el agua coincidentes con los requerimientos y definición del cultivo, entonces hubo problemas por falta de agua y altas temperaturas”, afirmó Bongiovanni, quien además especificó que el mes de febrero fue el determinante ya que “la mayoría de los cultivos estaban en su etapa crítica tanto en maíz como soja y tuvimos alrededor de 20 días con falta de agua y altas temperaturas que hicieron resentir el rendimiento que se esperaba debido a la inclemencia climática”.

La reducción de rendimiento de soja por la combinación de bajas precipitaciones y altas temperaturas en la primera etapa del llenado de granos dio como resultado la pérdida de 5 a 10 qq/ha siendo las más afectadas las siembras tempranas previas al 10 de noviembre de 2018.

Bases para mejorar la campaña agrícola

Para la problemática de malezas en cultivo de soja y maíz y sorgo, el ingeniero agrónomo Jorge Garay, de INTA San Luis, planteó desarrollar el manejo integrado de malezas (MIM). Si bien el especialista el control químico forma parte de la batería de opciones no se puede depender únicamente de él.

En este sentido, Garay sostuvo que “el empleo de cultivos de cobertura o cultivos de servicio como centeno, triticale, trigo y avena resultan beneficiosos de acuerdo a las pruebas de ensayos experimentales en INTA San Luis. También propuso el manejo de técnicas de labranza debido a que hay tipo de malezas resistentes a herbicidas; para ello es importante la combinación de técnicas de control y evitar la dispersión de semillas a partir del traslado de maquinaria, entre otros factores. A su vez, la rotación de cultivos maiz-soja constituye uno de los aliados en el manejo y control de malezas.

Fertilización

Entre las recomendaciones de fertilización de soja y maíz el doctor Juan Cruz Colazo, de INTA San Luis, enfatizó la importancia de un adecuado diagnóstico. En un primer momento de su exposición realizó una breve revisión de los últimos avances en la temática a nivel nacional e internacional. Luego compartió resultados de ensayos locales referidos a la relación del rendimiento de maíz y soja con diferentes parámetros de fertilidad de suelos. Por último, realizó un repaso de los parámetros más importantes de un análisis de suelo y como se relacionan entre ellos. Entre los conceptos más importantes destacó el efecto de la inclusión de cultivos de cobertura, la importancia de la materia orgánica de suelos y la alta respuesta al agregado de micronutrientes, como el zinc en el cultivo de maíz.

Finalmente, Jorge Mercau planteó las principales decisiones adaptativas a tomar en una secuencia de soja–maíz en el centro-este de San Luis, procurando aumentar la producción, moderar el riesgo de sequía y el de pérdidas de agua por drenaje profundo. En este sentido Mercau explicó que “la adaptación de estrategias agrícolas a la variabilidad ambiental en el tiempo y el espacio requiere de una combinación de un buen monitoreo, de probar nuevas variantes y reflexionar sobre sus efectos”.

Al cierre de la jornada se planteó desarrollar un nuevo encuentro en el mes de septiembre en donde se contemplarán temáticas orientadas al ciclo de cultivos, enfermedades o inoculación en cultivos, entre otros temas.

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