Intersiembra de gruesa en fina: un sistema complementario que asoma

Durante la primera jornada del Congreso Aapresid que se lleva a cabo en la ciudad de Rosario, uno de los temas que impulsa la "siembra en verde", es claramente la intersiembra de cultivos. En ese sentido, el ingeniero agr{onomo Pablo Abbate, expuso en una charla a sala completa y explic{o las ventajas de este novedoso sistema en diálogo con El ABC Rural.

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La intersiembra de cultivos fue uno de los temas sobresalientes de la primera jornada del Congreso Aapresid.

La intersiembra de soja en trigo es una propuesta que nació con la finalidad de atenuar la reducción del rendimiento de la soja sembrada luego de la cosecha de trigo (“soja de segunda”), a causa del retraso en la fecha de siembra. Este sistema supone combinar los dos cultivos mediante arreglos de surcos, con la intención de maximizar la producción total (física o económica).

“La intersiembra de gruesa en fina (soja en trigo principalmente) es una práctica complementaria a las otras”, dijo el ingeniero agrónomo Pablo Abbate, investigador de la Unidad Integrada INTA Balcarce.

El especialista, expuso sobre el sistema durante la primera jornada del 30º Congreso Aapresid. “Es un sistema que se piensa al sembrar una soja de primera, y luego se implanta la intersiembra, de forma tal que al cosechar el cultivo de trigo, se lo realiza con una soja implantada con un crecimiento normal”, informó Abbate en diálogo con El ABC Rural.

En ese sentido, dijo que con un esquema así, “la intersiembra puede convertirse en un sistema que abarque una buena superficie de la soja nacional“.

¿Se pueden involucrar más cultivos?

En muchas zonas, según el referente, se puede pensar en una intersiembra de gramineas como maíz y sorgo. Además, destacó que respecto a los cultivos de invierno, este no necesariamente tiene que ser trigo. “Podemos utilizar cebada sin ningún problema”, manifestó Abbate.

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El ingeniero agrónomo del INTA Balcarce, Pablo Abbate, habló sobre la intersiembra soja-trigo, como una alternativa viable.

En cuanto a zonas de ejecución de esta técnica, el reconocido profesional advirtió que el entusiasmo nació en el sur de la provincia de Buenos Aires, pero después se fueron contragiando otras regiones. “En el año 1993 comenzamos con experiencias y ensayos en el sur, pero luego se expandió a otros territorios. Fue exitoso hasta que en el año 2008, con la ley de desabastecimiento que derribó el potencial del trigo, el área fue bajando”, indicó.

Además, reconoció que la intersiembra brinda una mayor cobertura del cultivo y la posibilidad de diversificar la fecha de siembra. También dijo que el aporte de rastrojo “es igual al de otras conbinaciones de cultivos y en margen bruto es superior”.

Un sistema rico

En un cultivo de trigo creciendo en zona semiárida, la práctica de incrementar el espaciamiento entre surcos en siembra directa, manteniendo el entresurco con altos niveles de cobertura de rastrojo y libre de malezas, podría disminuir el consumo temprano de agua, dejando más agua disponible para ser utilizada en las etapas reproductivas.

A su vez, la siembra de trigo con surcos espaciados es compatible con la intersiembra de sorgo, dada su alta tolerancia a la oferta hídrica limitada. “El sistema trigo-sorgo podría generar mayor producción de grano y rastrojo, elevando el margen bruto, respecto del cultivo de trigo puro”, indicó el entrevistado.

Para ello en el INTA Manfredi se condujeron dos experimentos en parcelas divididas, donde las parcelas principales fueron: secano con “rastrojo simple”, secano con “rastrojo doble”, y riego con “rastrojo simple”, y las subparcelas fueron trigo con: surcos espaciados a 17 cm, 35 cm y 70 cm con sorgo intersembrado.

El ABC Rural