Intercultivo de soja en trigo: una alternativa válida para el sur bonaerense

Esté método, donde los cultivos de trigo y soja conviven durante aproximadamente 20 días, tuvo mucha difusión en los años 2000, pero luego cayó en utilización al mismo tiempo que se redujo la siembra de trigo por factores comerciales en 2008. “Hay productores que hicieron intercultivo soja en trigo y es alentador para las próximas campañas”, destacó Pablo Abbate, especialista del INTA Balcarce.

intercultivo de soja en trigo

La siembra de soja inmediatamente después de la cosecha de trigo (secuencia conocida como “trigo-soja de segunda”) está bien establecida al norte de los 34° de latitud sur de la región pampeana argentina.

Más al sur, sin embargo, el retraso que implica sembrar la soja inmediatamente luego de la cosecha del trigo, restringe severamente el rendimiento de la oleaginosa, por lo que el intercultivo soja en trigo es una alternativa.

Esto se debe al acortamiento del ciclo y por la caída en temperatura, radiación y fotoperiodo durante los estados reproductivos.

Un alternativa a la secuencia trigo-soja de segunda es la intersiembra de soja en trigo, es decir, la siembra de soja antes de la cosecha de trigo (durante el llenado del grano), con lo que se adelanta la fecha de siembra de la soja.

En general, la soja intersembrada produce rendimientos más bajos que los del cultivo puro sembrado en la misma fecha debido a la competencia del trigo, pero mayores que los de soja de segunda.

“Cuando se puede garantizar una buena disponibilidad hídrica por medio del riego, la reducción del entresurco de la soja intersembrada de 70 a 52 centímetros mejoraría la intercepción de la radiación.

“Ésta incide sobre el cultivo y con ella la tasa de crecimiento en las etapas reproductivas criticas para la determinación del rendimiento”, explicó a El ABC Rural, el ingeniero agrónomo Pablo Abbate.

El especialista del INTA Balcarce, realiza desde hace tiempo ensayos similares, incluso en alguno de ellos utilizando otro cultivo de verano. “Un entresurco de soja más angosto implica un menor número de surcos de trigo por unidad de área, lo que desfavorece su rendimiento”, alertó Abbate.

Aspectos técnicos

Según el investigador, no es conveniente que la convivencia de la soja en el trigo supere los 20 días. “Aproximadamente deberíamos implantar la oleaginosa a mediados de noviembre, como una fecha óptima”, referenció Abbate.

Ingeniero agrónomo Pablo Abbate, especialista del INTA Balcarce. Investigador de intersiembra de cultivos, con varios trabajos hechos en trigo-soja.

Si bien el rendimiento de trigo será inferior al de un cultivo normal, el de la oleaginosa de segunda estará sensiblemente por encima de la media normal, siempre y cuando las condiciones del clima acompañen.

“El trigo se siembra a la distancia convencional (15, 17 y 20 centímetros), pero se dejan sin sembrar algunos surcos donde irá la línea de siembra del cultivo de soja”, dijo el entrevistado.

“Lo óptimo es dejar un surco libre de trigo cada tres implantados si hay riego en el lote (la soja se sembraría a 70 centímetros) o dos surcos libres cada dos si la producción la hacemos en secano”, agregó. En este último caso la oleaginosa quedaría implantada a una distancia menor.

Otra de las ventajas que el intercultivo soja en trigo tiene, es mantener el campo siempre productivo, enfocándose bajo el lema “siempre verde”.  “Es una práctica que contiene la proliferación de malezas debido a que el suelo se mantiene ocupado produciendo y el cultivo le gana la competencia”, abordó.

Los ensayos de fertilización

Es sabido que el intercultivo soja en trigo tiene bajo crecimiento inicial, lo cual podría afectar negativamente la formación de nódulos fijadores de nitrógeno (N) y limitar el crecimiento de la soja luego de la cosecha del trigo.

A través de dos ensayos en lotes de producción, se logró demostrar que existieron respuestas significativas en el rendimiento de soja intersembrada en trigo a la fertilización nitrogenada.

Además, se pudo establecer como dosis óptima aquella igual a 1/4 (51 kg N/ha) de la dosis de indiferencia. Esto permite sugerir que una baja dosis de N sería adecuada para incrementar el rendimiento en planteos de intersiembra trigo-soja con riego.

Tipos de distanciamiento según aspectos de secano o riego. Imagen del INTA Balcarce. ABBATE.

“El nitrógeno aplicado, además de aumentar el rendimiento, generó un incremento en el aporte de biomasa y rastrojo al sistema”, apuntó el profesional del INTA Balcarce.

Una cosecha tradicional

Si bien cosechar el cultivo de trigo es un laboreo clásico, con la soja emergida se deben tener en consideración algunas cuestiones técnicas.

“La cosecha de trigo debe implementar un corte más alto o al menos no ir abajo innecesariamente”, explicó el ingeniero Abbate. Además, señaló que conviene que la cosecha “sea recolectada al sesgo para no pisotear surcos enteros de soja”.

En ese sentido, aseguró que es conveniente que el trigo que se implante no sea de baja altura, porque puede incidir negativamente a la hora de cosecharlo. “Siempre conviene utilizar variedades de crecimiento intermedio a alto y no tan macollador porque vamos a estar favoreciendo más el rinde de trigo que de soja”, dijo.

Una historia de trabajo

El ingeniero agrónomo comenzó con los estudios de esta alternativa viable en el año 1997, con el apoyo de varias empresas y organismos. “Con el intercultivo soja en trigo, los productores del sur bonaerense anticipan la siembra de la soja.

“Esto brinda la posibilidad de obtener un trigo que se puede deprimir en rendimiento un 10% de promedio pero logrará una soja que rendirá entre una de primera y una de segunda”, indicó.

Por su parte, el estrés no hídrico inducido por el trigo sobre la soja intersembrada en ensayos, fue muy marcado hasta la cosecha del trigo y luego redujo su intensidad. Sin riego, el estrés hídrico tuvo mayor efecto depresor del rendimiento de la soja intersembrada que en estrés no hídrico.

En tal situación, Abbate recomendó reducir la distancia entre surcos de 70 a 52.5, ya que permite aumentar el rendimiento de soja intersembrada 23% sin afectar el rendimiento del trigo.

“Esta alternativa tiene una importante ventaja en el sur bonaerense, ya que la fecha de siembra óptima de la soja es anterior a la cosecha del trigo, incidiendo sobre el margen bruto de la actividad”, manifestó. Esta situación no ocurre en el norte bonaerense, por ejemplo, porque las condiciones son diferentes.

Sin embargo en el resto de la región núcleo existen ejemplos de intercultivos, donde los resultados comienzan a dar respuesta a los ensayos.

“En Córdoba ensayamos un intercultivo de sorgo en trigo, y obtuvimos cobertura de suelo durante un tiempo promisorio, mejorando la producción total de biomasa”, ejemplificó Abatte.

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