Importancia del agua en la nutrición del caballo

Siendo de vital importancia para la salud del caballo, el agua no siempre es debidamente valorada a la hora de su provisión. Forma de brindarla, consejos y recomendaciones.

agua y caballos

El agua es un componente de importancia en la vida de los caballos. Cerca de las dos terceras partes de su organismo está compuesto por este indispensable elemento. Forma parte, junto a proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas y minerales, de los elementos indispensables para una correcta alimentación.

Aunque lamentablemente, su presencia es a veces poco valorada o subestimada, es esencial para la salud del caballo y esa cualidad se hace extensiva a la mayoría de los animales, incluido el hombre.

Su deficiencia origina una serie de cambios en el cuerpo, realizados con la finalidad de adaptarse a las circunstancias adversas, aunque su absoluta privación durante unos días es incompatible con la vida.

En la vida de un animal existe un balance o equilibrio entre el ingreso y la salida de agua del cuerpo, que es crucial mantener. La ingestión está regulada por el centro de la sed (sistema nervioso) y la mayor cantidad de agua ingresa diariamente a través de la bebida.

Pero también existen otras dos fuentes hídricas: los alimentos consumidos, y el agua metabólica que es generada por la degradación de las grasas, las proteínas y los hidratos de carbono. Las pérdidas de agua se producen principalmente a través de la orina, sudor, piel, pulmones y las heces.

Necesidades y limitaciones

La necesidad de agua por día y por animal, fluctúa entre 20 y 60 litros, requiriendo que sea limpia y de buena calidad, sin contaminantes físicos, químicos o microbiológicos.

Las posibilidades de un consumo menor al expresado anteriormente, está relacionada con ciertas ocurrencias como:

  • Bebederos poco accesibles,
  • Superficies congeladas del bebedero (por las bajas temperaturas ambientales) o demasiado calientes,
  • Un producto de mala calidad.

El consumo diario de agua varía de un animal a otro (inclusive en el mismo animal), dependiendo de un conjunto de factores como los siguientes:

  1. Contenido de humedad de los alimentos ingeridos
  2. Temperatura ambiente
  3. Ejercicio o trabajo realizado
  4. Lactancia
  5. Talla y edad del animal
  6. Naturaleza de la ración

¿Cómo recibe el agua?

El balde individual y los bebederos de material que se encuentran en algunos boxes, deben estar limpios y ser controlados varias veces al día para reponer el agua consumida.

En el caso del balde, éste es conveniente que se encuentre a una cierta distancia del piso para evitar que se ensucie, o pueda ser derramado por el caballo.

Los bebederos comunes, que se encuentran en el campo deben estar construidos con elementos que no se oxiden, se aconseja su asidua inspección para que permanezcan funcionales y limpios. En invierno, deben ser observados diariamente para verificar  que no estén congeladas su superficie o  las tuberías.

El balde individual y los bebederos de material, deben estar limpios y ser controlados varias veces al día para reponer el agua consumida.

Las fuentes naturales de agua, como arroyos y lagunas, deben suministrar agua de buena calidad, tener fácil acceso y un piso firme para que los animales puedan ir a beber.

Los bebederos automáticos individuales que cuentan algunos boxes son ideales, porque suministran líquido en todo momento y permiten beber de acuerdo a las necesidades de cada individuo y a la ración consumida.

Efectos negativos

Cuando el caballo se encuentra privado de agua, recurre a un conjunto de mecanismos fisiológicos de compensación, con la finalidad de adaptarse internamente y disminuir la  salida  de líquido por parte de su organismo. Estos mecanismos son:

  1. Disminuir las pérdidas por orina.
  2. Disminuir las pérdidas por materia fecal.
  3. Disminuir la cantidad de líquido de los tejidos.
  4. Aumentar la viscosidad de la sangre, pudiendo llegar a una insuficiencia circulatoria.
  5. Efectuar la destrucción de grasas, proteínas e hidratos de carbono.

Todas estas “compensaciones” realizadas para mantener un equilibrio en sus líquidos si perduran pueden acarrear efectos negativos para la salud, como: consecuencias circulatorias, renales, pérdida del estado general, disminución de peso, debilidad, falta de apetito, materia fecal más compacta, orina concentrada o la muerte son solo algunas de ellas.

La necesidad de agua por día y por animal, fluctúa entre 20 y 60 litros, requiriendo que sea limpia y de buena calidad, sin contaminantes físicos, químicos o microbiológicos.

Consejos para tener en cuenta

Si el caballo está suelto en el campo, controle y limpie regularmente los bebederos. El mal estado general o la pérdida de peso de los animales, pueden estar relacionados con el menor ingreso de agua.

Recuerde que:

1) no descuide las condiciones que demandan una mayor necesidad de agua, como el deporte, trabajo, lactación, clima, etc.

2) la sed es un mecanismo fisiológico y en el momento que se desencadena este reflejo, el caballo precisa tomar agua, ese vital líquido debe estar siempre disponible,

3) evitemos la deshidratación del animal y

4) el agua no puede faltar en calidad y cantidad junto a los animales; es esencial para la vida de los seres vivos.

Dr. Jorge M. Genoud

Médico Veterinario

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