Hablemos del color de la miel: ¿verde o azul?

Hace unos días, apicultores franceses notaron que sus colmenas producían miel en tonos azul y verde. ¿Es real este fenómeno? “Vamos a curiosear sobre la miel, las abejas y el por qué de esta situación”, dicen desde el Senasa.

color de la miel
Unos apicultores al noroeste de Francia comprobaron que sus abejas de repente comenzaron a producir miel azul y verde en vez de amarilla o marrón. ¿La razón? Las abejas se estaban alimentando de los colorantes para las chocolatinas M&M. Imagen: @AgBioWorld

Senasealo, es un newsletter del Servicio Nacional de Sanidad Agroalimentaria al que el organismo sanitario califica como “el buscador de curiosidades del Senasa”.

“Sabemos que como organismo sanitario estamos 24×7 los 365 días del año, de norte a sur en toda la Argentina y por eso creemos que es parte de nuestra vida, de nuestra historia, como una familia. Muchas de esas historias valen la pena ser contadas y nos imaginamos que en nuestro mundo hablamos de Senasealo, como cuando le decís a otro ‘googlealo’, acá decimos ‘senasealo’: buscalo en el Senasa. De ahí su nombre”, explican. Publicamos aquí uno de sus últimos trabajos, referidos a los colores de la miel.

Allá, calorcito

Como sabemos, Francia se encuentra en el hemisferio norte del mundo y en este momento se encuentran con temperaturas altas, a diferencia de lo que pasa por acá. El dato del tiempo es fundamental, porque por estos pagos las abejas se encuentran en el otoño invierno apícola.

COLOR DE LA MIEL
Imagen: @AgBioWorld

Eso significa que, como el campo no ofrece recursos, se quedan adentro de su casa.
La colmena está en invernada y tiende a formar un “bolo invernal”: se apelotonan en la zona central de los panales, formando un “racimo” de protección térmica. Una al lado de la otra, las abejas se friccionan entre sí para generar temperatura. Lo contrario sucede en el noreste francés, donde las abejas están en pleno trabajo.

Algo “raro” en el color

Si pensamos en el color de la miel, viene a nuestra mente el colorcito dorado, ámbar u ocre… Acá podés ver el color de un panal con el que se encontró un apicultor francés. Y así quedó la miel. ¿A qué se debe este fenómeno? ¿Es (como se dice hoy en día) una “fake news” o noticia falsa?
Luego de unos días descubrieron, gracias a una investigación en la zona, que en lugar de recoger el néctar de las flores, las abejas locales se alimentaban de restos de caramelos de colores, que se procesaban en una planta de biogás ubicada a unos 4 kilómetros.

Quien sabe, sabe

Por eso consultamos a Mauricio Rabinovich, a cargo del programa nacional de sanidad apícola del Senasa.
– ¿Puede darse este cambio de color en la miel?
– Sí, y no es un chiste. Hay registros en el mundo de que ha sucedido en otro momento, donde las abejas fueron a libar de caramelos, y por eso la miel que produjeron después tomó el color.

Mauricio nos explica también, que la miel que producen las abejas la imaginamos o asociamos al color dorado o ámbar. Sin embargo, en Argentina sí existen mieles que, dependiendo del origen floral, puede variar de color.
Las hay desde incoloras, diferentes tonos de ámbares (es lo más común) pero también hay mieles de color rojizo, marrón oscuro e incluso hasta negruzcas. Todas, son mieles naturales según el origen floral.

¿Pueden volar 4 kilómetros?

En el caso francés que te contamos, las abejitas encontraron los restos de caramelos de colores a 4 kilómetros de su colmena.
“Pueden volar esa distancia y más también, se estima que hasta 10 kilómetros. La luz del sol las ayuda a orientarse: perciben marcas en el cielo, que son como su GPS.

“Estas marcas ayudan a saber dónde se ubica su casa (colmena), también pueden medir la distancia en donde se encuentra el alimento (o cuánto es el recorrido que tienen que hacer) y poder llevar esa información a las demás”, nos cuenta Mauri.

Problema resuelto

En Francia el problema se resolvió. Confirman varias fuentes periodísticas que la planta de biogás descubrió el problema al mismo tiempo que los apicultores y limpió los contenedores exteriores o descubiertos en los que se almacenaban los residuos de caramelos, que se almacenarán en una nave cubierta.

Repasemos lo importante

Nos cuenta Fabricio Chaar Letourneau, médico veterinario de la coordinación de Agricultura Familiar del Senasa, que las abejas “nos ayudan a mantener ecosistemas en equilibrio, algo esencial para nuestro entorno y convivencia con la naturaleza. Si tenemos plantas sanas, contamos con ambientes y alimentos sanos”.

COLOR DE LA MIEL

Se estima que 100 cultivos son los responsables de alimentar al mundo de los cuales, aproximadamente 80, necesitan ser polinizados por abejas. Estos pequeños insectos tienen una relación directa e indirecta con la mayoría de los alimentos que consumimos.

Al polinizar las flores las abejas permiten obtener frutas y hortalizas, contribuyendo a producir más y de mejor calidad: café, sandía, melón, uva, frutilla, frambuesa, de carozo y pepita, naranja, almendras y cerezas, entre muchas otras. Por eso nuestra seguridad alimentaria en gran medida pasa por el trabajo de polinización que realizan. Al cuidarlas, nos cuidamos a nosotros y por eso son nuestras pequeñas heroínas.

Dato curioso: la importancia de la producción

¿Sabías que la mayor parte de la producción de miel proviene del sector de la Agricultura Familiar? Las personas aprenden de las abejas a convivir con la Naturaleza y además “hay cosas en común entre la producción familiar y el trabajo o actividades que ellas realizan: es un trabajo social, un modelo de construcción colectiva, se convive respetando el rol de las labores, se vive donde se trabaja, ambas son actividades que se integran y se desarrollan junto a otras en un mismo lugar”, nos dice Fabricio.

A raíz de esto, muchas personas productoras y consumidores aprenden a incorporar conciencia sobre conceptos de biodiversidad, ecosistemas y alimentos sanos, entre otros.

El ABC Rural

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