¿Fideicomiso o sociedad para un emprendimiento agropecuario?

La gobernanza societaria de un emprendimiento es clave para su posterior performance. El autor hace una distinción entre una sociedad y un fideicomiso y analiza las fortalezas de éste.

fideicomiso
Foto AgenHoy.

Ante el nacimiento de un emprendimiento, una de las tantas variables a considerar (fecha de cierre de ejercicio; lugar de radicación del negocio para el aprovechamiento de beneficios impositivos provinciales y /o nacionales; monto del capital a aportar) es definir, si el proyecto se va a realizar por medio de una sociedad regular, por ejemplo una sociedad anónima o una de responsabilidad limitada o analizar la posibilidad de formalizar un contrato de Fideicomiso Ordinario (no financiero).

A modo de resumen, se mencionan algunos conceptos del Fideicomiso Ordinario. En primer término, hay que hacer el distingo entre sociedades y fideicomisos. Un Fideicomiso es un contrato y no una sociedad.

Terminología propia

Al redactar un contrato de Fideicomiso, nos encontraremos con una terminología que debemos conocer ya que cada una identifica roles distintos: Fiduciante, Fiduciario, Beneficiario y Fideicomisario.

Los partícipes que aportan (dinero, bienes, etcétera) al Fondo Fiduciario, son denominados Fiduciantes. Estos Fiduciantes, a su vez pueden ser Beneficiarios, es decir van a obtener el resultado de Fondo Fiduciario y a su vez pueden ser Fideicomisarios, es decir al concluir el plazo por el cual se creó el Fideicomiso, recibirán el capital existente a ese momento.

La figura del Fiduciario es la que cumple el rol de administrar el Fondo Fiduciario. Vale aclarar que el Fiduciario podrá ser una persona humana o una persona jurídica (SA, SRL).

Fortalezas del Fideicomiso

  • El aporte que realicen los Fiduciantes al Fideicomiso, quedan protegidos en el sentido que pasan a titularidad en fiducia del Fondo Fiduciario, excluyéndose del patrimonio propio del aportante. Con lo cual, quedan protegidos frente a contingencias personales de los aportantes. En cambio, las acciones (en el caso de sociedades) pueden embargarse.
  • Les otorga seguridad a los inversores sobre la utilización de los aportes (bienes; dinero) entregados al Fondo, ya que los mismos solamente podrán ser utilizados para dar cumplimiento del objeto del contrato.
  • Es más atractivo para el inversor que las sociedades en cuanto a que en estas últimas, las decisiones se concretan en las asambleas, donde los accionistas o cuotapartistas (SA o SRL, respectivamente) minoritarios, son los más perjudicados por aquellos que tienen más cantidad de votos (más acciones o cuotapartes).
  • En el contrato de Fideicomiso se determinan todos y cada uno de los derechos que tiene el Fiduciario en su función. El mismo no podrá realizar otro acto que no sea el previsto en el contrato y determinado por los Fiduciantes. En una sociedad Anónima, si bien el Director debe actuar cumpliendo la Ley, tiene cierta flexibilidad. Es decir, no queda acotado por el Acta societaria en forma tan precisa como la del Fiduciario. Esto da mayor seguridad al inversor.
  • Las sociedades tienen plazo máximo de integración de los aportes de dos años. En el Fideicomiso no existe esta limitante.

Conclusión

No hay una receta que establezca qué es conveniente en cuanto a la elección de desarrollar la actividad por medio de una sociedad o de un Fideicomiso.

Tal vez, como regla general, en emprendimientos a largo plazo, donde es fundamental el afecctio societatis, parece más interesante la constitución de sociedades que de Fideicomisos, porque van a permanecer (o eso se espera) por muchas décadas en el tiempo. Caso contrario sería recomendable el Fondo Fiduciario que tiene un plazo corto de vida de 30 años.

CPN Alejandro Larroudé

Socio de BL&Cia – Barrero Larroudé – www.blycia.com.ar

CPN Alejandro H. Larroudé Socio de BL y Cia. - Barrero & Larroudé