Fertilización maíz, aplicación de nitrógeno, fecha de siembra y fertilización complementaria

maíz tardío
Para poder aumentar su productividad manteniendo la estabilidad, el cultivo de maíz tardío exige ajustes en el manejo con respecto a maíces de siembra temprana.

El maíz es un cultivo con elevados requerimientos y capacidad de respuesta a la fertilización. Fueron ampliamente reportados incrementos de rendimiento por el agregado de nitrógeno (N), fósforo (P) y azufre (S) en la región pampeana argentina. Sin embargo, existen otros nutrientes con potencial para mejorar la productividad del cultivo. Uno de los elementos cuyo efecto favorable ha sido mencionado reiteradamente es el zinc (Zn).

Uno de los elementos distintivos de la fertilización foliar es la rápida absorción de los nutrientes aplicados. Sin embargo, la absorción y traslocación de los mismos podría optimizarse aún más si se utiliza como acompañante un medio que mejore las propiedades químicas de la solución, baje el pH, tenga un efecto tensioactivo e incremente la movilidad del nutriente.

En este contexto, el agregado de urea foliar de bajo biuret podría afectar favorablemente a cultivos de gramíneas, ya sea a través de un efecto directo por el suministro de pequeñas dosis de N en un momento estratégico del ciclo, o indirectamente favoreciendo el ingreso y metabolización de otros nutrientes aplicados en forma conjunta.

Para sumarle importancia a la fertilización complementaria, durante la campaña 2017/18, el ingeniero agrónomo Luis Ventimiglia, especialista del INTA 9 de Julio, llevó a cabo un ensayo junto con sus pares, Lisandro Torres Baudrix y Valeria Selva, de la misma agencia de extensión, para exhibir el efecto del nitrógeno, la fecha de siembra y la fertilización complementaria en maíz.

Objetivos del trabajo

Los suelos de la región pampeana se encuentran en gran parte con deterioros importantes en sus propiedades químicas. Tal afirmación proviene de los análisis de suelo que anualmente se realizan.

“Si se comparan estos con los que disponía un suelo virgen de la misma región, se encuentra que en algunos parámetros hay una disminución del 1000 % respecto a la situación original”, expresó Ventimiglia, al tiempo que coincidió con sus pares que “esta información es sumamente grave, para un país donde la producción agropecuaria es su motor”.

Los ensayos de fertilización que se realizan habitualmente dan resultados positivos, tanto física como económicamente. El tema está en ver la posibilidad que el productor fertilice con mayores cantidades de nutrientes.

Por otro lado existe suficiente información para aplicar, como complemento de las fertilizaciones clásicas, tales como son las colaboraciones nutricionales complementarias, las cuales pueden ayudar a mejorar los rendimientos.

Por ello, durante la campaña 2017/18, la Agencia INTA 9 de Julio realizó dos experiencias en maíz, una de ellas en siembra temprana y otra en siembra demorada y previamente a la siembra se realizó un análisis de suelo donde se demostró la carencia de nutrientes.

Resultados preliminares

“Los efectos alcanzados muestran algunas cosas interesantes”, según advierten los profesionales. En principio todos los tratamientos que se sembraron temprano alcanzaron un rendimiento superior al sembrado tardío. La dosis de nitrógeno fue muy importante, principalmente en el maíz temprano.

“Estadísticamente los tratamientos con mayor aporte de nitrógeno rindieron más que aquellos tratamientos que llevaron la dosis menor. Esta tendencia se aprecia en menor medida en la siembra tardía, aquí cobraron mayor importancia la nutrición adicional recibida por el maíz”, expuso el trabajo del INTA.

En este caso se aprecia que para la dosis de 50 kg/ha de N, los tratamientos con Stimulate y Nitroplus 18, no se diferenciaron estadísticamente de las dosis de 100 kg/ha de N.
Tomando las dosis que llevaron nitrógeno, el promedio de los tres tratamientos alcanzados por este nutriente, obtuvieron 1.669 kg/ha más en la siembra temprana que en la tardía, en tanto que para la dosis de 50 kg/ha de N, el incremento de los mismos tratamientos respecto a la siembra tardía fue de 384 kg/ha.

Claramente se observó una gran respuesta que se obtiene al adicionar nitrógeno. Esto es factible debido a la poca disponibilidad inicial que presentaba el suelo (menos de 45 kg/ha de nitrógeno), presentándose una respuesta creciente a medida que la dosis de nitrógeno se incrementó”, mencionó Ventimiglia.