Fertilización azufrada en maíz, cada día más necesaria

Durante la campaña 2018/19, la Agencia INTA 9 de Julio realizó un ensayo en un lote típico de la región en un cultivo de maíz. El mismo tuvo como objetivo comparar distintas formulaciones de fertilizantes que aportaron azufre, como así también evaluar la respuesta del maíz a la adición de ese nutriente.

Fertilización azufrada en maíz
Posiblemente muchos productores estén dejando en el camino una parte importante de producción por no hacer fertilización azufrada en maíz.

La fertilización azufrada en maíz, se podría decir que es una práctica de reciente adopción, pues hace veinte años atrás prácticamente no se fertilizaba con este nutriente.

Las primeras fertilizaciones comerciales realizadas a los cultivos, brindaban respuestas productivas no muy altas y con cierta variabilidad.

Por otro lado, los incrementos en rendimiento se concentraban principalmente a dosis bajas de azufre aplicado, no más de 5 a 6 kilogramos por hectárea de azufre elemento.

Por esas épocas, a medida que el fertilizante se aplicaba en mayor cantidad, la respuesta era prácticamente la misma. Ese concepto de fertilizar los cultivos de maiz con pequeñas cantidades de azufre, permaneció casi constante hasta la actualidad.

Un nuevo enfoque

“Algo que tomó mucho impulso y se mantiene por estos días, es el uso de mezclas arrancadoras, las cuales aportan pequeñas dosis de azufre. Ahora bien, lo antedicho va a contramano de lo que ocurre con el cultivo de maiz”.

Así lo explicó el ingeniero agrónomo Luis Ventimiglia, referente de la Agencia de INTA 9 de Julio, quien reconoció que la utilización por parte del productor de otros insumos nutricionales, principalmente nitrógeno y fósforo, son mayores que hace veinte años.

“El estado nutricional de los suelos tampoco es el mismo y como bien lo explicitan algunos trabajos, el suelo se ha degradado.

“Las respuestas obtenidas son muy importantes; en el promedio de todos los tratamientos, se logró producir 11,1 % más de maíz”, aseguró Ventimiglia.

“Dentro de esta situación, un componente vital, la materia orgánica, también ha sufrido significativa disminución en su concentración y esto es clave por la multiplicidad de funciones que la misma cumple”, agregó Ventimiglia.

Una práctica imprescindible

Posiblemente muchos productores estén dejando en el camino una parte importante de producción. Cómo se comentó anteriormente, la utilización de mezclas arrancadoras en los cultivos extensivos, es una de las prácticas más difundidas.

Si bien son mezclas que involucran a diferentes nutrientes, las dosis aplicadas de las mismas son cercanas a los 100 kg/ha. “Con esas dosis los valores promedio de azufre elemento aportado estarían entre 5 – 7 kg/ha”, mencionó el especialista.

Durante la campaña 2018/19 la Agencia INTA 9 de Julio realizó un ensayo de fertilización azufrada en maíz, en un lote típico de la región .

El mismo tuvo como objetivo comparar distintas formulaciones de fertilizantes que aportaron azufre, como así también evaluar la respuesta que tenía el maíz a la adición de este nutriente.

“Las lluvias durante el ciclo del maíz fueron muy abundantes, observándose que la sumatoria total de los siete meses fue similar a la media anual.

“En consecuencia el agua nunca fue limitante para el cultivo, aunque sí pudo ser excesiva durante algunos días del ciclo, al saturar totalmente el mismo en enero”, explicó el ingeniero en relación a los resultados del ensayo.

Por otra parte, reconoció que si hubo algún factor desde el punto de vista ambiental que limitó el rendimiento, además del exceso hídrico comentado, fue la cantidad de radiación incidente que el cultivo recibió, aunque por los rendimientos obtenidos, parecería ser que esto en la experiencia no ocurrió.

La importancia de la fertilización azufrada

“El ensayo que realizamos no contempló un estudio de dosis, pero en función de los resultados obtenidos en otras experiencias, se presume que las dosis pequeñas de azufre 5–7 kg/ha ya no serían suficientes para abastecer el requerimiento de azufre que tiene el cultivo de maíz”, sentenció.

“De acuerdo a los resultados de la experiencia, no importaría tanto la fuente azufrada empleada, como la necesidad de adicionar azufre”.

Ventimiglia argumentó que es una decisión que se debe tener en cuenta, mayormente “con condiciones climáticas buenas, donde la demanda del cultivo es muy alta”.

Por lo expuesto el técnico sugirió, en primer lugar, luego de contar con los estudios necesarios, “fertilizar con azufre”.

En segundo término, exhortó realizar una fertilización, “utilizando dosis cercanas a 20 kilogramos por hectárea, que debería ir acompañada por una correcta nutrición balanceada de los demás elementos imprescindibles para el cultivo”.

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