El secado del cultivo de maíz cuestiona el margen bruto

Los maíces tardíos continúan generando estabilidad en las secuencias. Pero hay un tema que surge como dilema en el sector: secar o no secar, esa es la cuestión en la búsqueda de rentabilidad.

Desde la introducción de híbridos con eventos biotecnológicos para la protección contra lepidópteros, el área destinada al cultivo de maíz tardío se incrementó progresivamente. Por ello, en la actualidad, la superficie se consolidó a lo largo de todo el país y, según estimaciones recientes, ocupa más del 50% del área nacional destinada a la siembra de maíz.

Una de las principales razones de la expansión del maíz tardío es la reducción de los riesgos ambientales que supone esta estrategia. Los maíces de fecha tardía tienen menos probabilidad de sufrir golpes de calor y la oferta hídrica durante el período crítico es más estable comparado con maíz de primera. No obstante, durante el período vegetativo y reproductivo temprano se encuentran expuestos a mayor presión de insectos  y las condiciones de altas temperatura y lluvias frecuentes generan un ambiente propicio para enfermedades foliares y de espiga.

La cosecha y su incidencia en las ganancias

Según un informe oficial, elaborado por especialistas del INTA Oliveros, explican que un aspecto siempre problemático en maíz de fechas tardía es definir la humedad de grano a la cual se va a realizar la operación. La práctica más difundida, entre productores y asesores, es dejar el cultivo en pie durante todo el invierno a la espera que el grano alcance un porcentaje de humedad lo más cercano posible al valor de entrega (14,5%). Los que sustentan esta práctica aducen que el objetivo es minimizar el impacto de la merma física y el costo de secada sobre el margen bruto (MB) del cultivo.

Sin embargo, en un trabajo donde se recopiló experiencias empíricas a lo largo de 4 campañas consecutivas en este tipo de cultivares, indicó que secar a campo no siempre implica obtener mayor margen bruto, sobre todo si se tiene en cuenta los costos de control de malezas que se trasladan al cultivo estival siguiente. Adicionalmente, la permanencia prolongada del cultivo en el campo produce un aumento del porcentaje de plantas volcadas, la disminución de la calidad comercial y, debido a la presencia de hongos que colonizan progresivamente las espigas, aumentan los niveles de micotoxinas en los granos, incluso a niveles que inhabilitan su consumo.

Buscando mejores resultados

El maíz de fecha tardía cada año toma más relevancia en la Argentina; sus ventajas agronómicas justifican que así sea, razón por la cual el manejo debe seguir ajustándose para lograr los mejores resultados, tanto agronómicos como económicos. Adelantar la cosecha de maíz tardío permite desocupar antes el lote y realizar controles oportunos de malezas problema, disminuye el deterioro de calidad e inocuidad del grano y evita entrar en el mercado cuando los precios reciben la fuerza bajista de la gran cosecha de maíz safriña en Brasil. El conocimiento de los puntos críticos durante la cosecha, secada y almacenamiento de maíz tardío, son esenciales para generar estrategias eficientes de conservación en la calidad comercial y la prevención de contaminación con micotoxinas. Mientras no acortemos el período de permanencia del grano a campo, es esperable que en algún momento los embarques argentinos de maíz tengan inconvenientes derivados de su inocuidad. En base a la bibliografía internacional y los trabajos generados localmente, mayormente por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, se cree que a la pregunta “¿Secar o no secar?” que los técnicos del organismo reciben de parte de asesores y productores debería cambiarse a “¿Cuándo secar?” ya que las ventajas de una cosecha temprana se demuestra claramente desde el punto de vista agronómico, económico, comercial y de salud humana y animal.

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