El cooperativismo y sus desafíos

El pasado sábado 7 de julio fue conmemorado en todo el mundo el 96º Día Internacional de las Cooperativas y 24º Día Internacional de las Cooperativas de Naciones Unidas, bajo el lema “Sociedades sostenibles gracias a la cooperación”.

Nuestro país no fue una excepción y en la mayoría de las localidades del interior se reafirmó con diversos actos que el desarrollo sostenible y la cooperación son compatibles, afines y se potencian cuando las organizaciones cooperativas se basan en los principios y valores y a su vez articulan y se comprometen con sus comunidades.

Es que las cooperativas agrícolas argentinas son ampliamente reconocidas como instituciones claves para el desarrollo económico local, pues por sus características e historia tienen un enorme protagonismo en el desarrollo de los territorios rurales.

Sin embargo, en las últimas décadas vienen transitando un proceso de reestructuración y cambio debido a la transformación del modelo productivo agropecuario, lo cual las ha llevado a cumplir roles y funciones mucho más cercanas a las de la agroindustria que a la de organizaciones cooperativas en el sentido clásico del término.

Por eso adquiere relevancia la reflexión del licenciado Eduardo H. Fontenla, integrante del directorio del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social, cuando expresa que “hoy día cada cooperativa afronta el desafío de adaptarse a los cambios producidos aceleradamente y saber elegir la opción de desarrollo correcta, reformulando las estrategias y los procesos de gestión, pero pensando en una urgente vuelta a la esencia, valores y principios, es decir, un repaso integral de las lecciones de identidad e historia de cada cooperativa.

Esto es, aumentar la coherencia entre los lineamientos y postulados orientadores que alumbran la acción”.

Reconoce Fontenla que, por un lado, se deben corregir los desvíos, aprovechamiento y uso indebido de la figura cooperativa y, por otro, se debe eliminar de raíz la corrupción que tanto daño ha hecho en las organizaciones solidarias y en las comunidades.

Al mismo tiempo se debe renovar y encontrar nuevas formas de relacionamiento entre el asociado y la cooperativa de forma de fortalecer la identidad cooperativa; que el asociado se sienta verdadero dueño de su organización y ejerza un fuerte control sobre el funcionamiento de la misma.

En ese sentido vincula las nuevas situaciones que el sector debe resolver, con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU con el pensamiento y la acción cooperativa acelerando su implementación, que son:

Fin de la Pobreza, Hambre Cero, Salud y Bienestar, Educación y Calidad, Igualdad de Género, Agua Limpia y Saneamiento, Energía Asequible y no Contaminante, Trabajo decente y crecimiento económico, Industria Innovación e Infraestructura, Reducción de las Desigualdades, Ciudades y Comunidades Sostenibles, Producción y Consumo Responsables, Acción del Clima, Vida Submarina, Vida de Ecosistemas Terrestres, Paz, Justicia e Instituciones sólidas, Alianzas para lograr los objetivos.

Esta conmemoración del 96º Día Internacional de la Cooperación se vincula más que nunca con la gran responsabilidad que tiene ese movimiento de buscar con inteligencia y trabajo en equipo, “la construcción y desarrollo de sociedades sostenibles y resilientes a través de la cooperación”.

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