El campo, punto y banca del juego político

Algunas reflexiones sobre costos dolarizados, falta de insumos importados, alta carga tributaria, son algunos de los escollos que debe superar el hombre de campo. A pesar de todo, siempre seguirá haciendo lo que sabe: producir.

el campo
Imagen: mendozaonline

Desde la tranquera, Juan José despedía a su asesor luego de la habitual visita a su establecimiento. Recorrieron lotes de trigo, revisaron estado y analizaron los pasos a seguir; fertilización y tratamientos típicos de un planteo agronómico para un cultivo “forrajero de invierno”…

Entre potrero y tranquerones, Juan le comentaba a su asesor sobre los costos de los insumos -siempre dolarizados y no precisamente la mayoría al dólar conveniente, para no entrar en detalles- y los malabares necesarios para poder hacerse de algunos repuestos muy complicados de conseguir por el cepo cambiario y el torbellino de la espiral inflacionaria que ya comenzó a dejar estragos en los débiles números de la macroeconomía pandémica.

Del monto pirateado por el fisco tan ineficiente como todo lo que toca el Estado, solo un poco más de $5 van a la vapuleada salud pública.

Desde negociar los canjes a cosecha hasta el mismo tema de todos los años: las tarifas de las cargas y el precio del gasoil, que por ahora se sostiene pero que siempre representa una variable muy definitoria en la estructura del costo y margen agropecuario.

Sistema tributario voraz

Según FADA, más o menos de cada $100 tan devaluados como la palabra del “capitán beto”, el retorcido sistema tributario se queda con casi $60… Del monto pirateado por el fisco tan ineficiente como todo lo que toca el Estado, solo un poco más de $5 van a la vapuleada salud pública. El resto se reparte entre tributos y tasas municipales, provinciales y como si fuera poco “el típico tipo de cambio” con retenciones y el “diferencial indiferente”…

La cuestión es que de ahí y de muchas heridas más, emana abundante sangre que se derrama en nuestra tierra campera para nutrir a estos vampiros de la política en la peor cueva: el mal Congreso donde todos comen del esfuerzo de cada pobre argentino que con su trabajo -escaseado- sea desde la campaña o desde la violenta urbe, sigue aportando al festín de los mercenarios que nuevamente se alistan para el saqueo electoral.

Producir “a cualquier precio”

Miles de Juan José, siguen haciendo lo que mejor pueden. Producir y producir “a cualquier precio”, pero cada vez más se suman al reclamo de la única salida donde se alimenta la oportunidad de tratar de equilibrar tanta desidia y demagogia; la “cajita feliz” de un pobre cartón, pero con una voracidad de alimentarse con un voto que arrojará luz sobre tanta oscuridad parlamentaria.

Hasta la próxima.

Gustavo Andrés Manfredi

agronomomanfredi@gmail.com