Diversificación productiva con intervención familiar

La familia Prarizzi se distingue en la zona por la calidad de sus reproductores caprinos y ovinos que comercializa en una gran parte geográfica de la Argentina.

Diversificación productiva

Amanece en la localidad santafesina de Las Rosas. Alexis (15), Ayelén (17) y Fernanda Prarizzi (12) se preparan para ir a la escuela luego de una noche de mucho trabajo, ya que las cabras comenzaron a parir.

Ellos, junto a sus padres, sienten gran pasión por los animales y son los verdaderos responsables de la Cabaña Don Leopoldo, ubicada en un predio de 12 hectáreas de su propiedad, situado a pocos kilómetros de la ciudad, sobre la Ruta Nacional 178 en su intersección con la Ruta Provincial 65, carretera que se dirige a la localidad de Bouquet.

Sin embargo, a pesar del cansancio, esos jóvenes no pierden sus ganas por seguir aprendiendo en el colegio, pensando que a su regreso les espera más tareas de campo que realizarán con gusto porque son apasionados.

Alexis, es el encargado de los cerdos, junto a su padre, Gabriel, quien desarrolla la mejor genética ovina y caprina en la cabaña. Fernanda, junto a su madre Alejandra, cuida de las aves y los conejos mientras que Ayelén está a cargo de las tareas administrativas del establecimiento.

Además, maneja el cronograma de exposiciones, a las cuales deberá concurrir la familia a lo largo del año para fortalecer las ventas de reproductores y mostrar su producción a miles de productores interesados por mejorar su calidad genética.

“En cada jornada, desde la primer hora del día, hacemos nuestra actividad con pasión, mi esposa y yo con responsabilidad y mis hijos con alegría y sumando experiencia para el futuro”, indicó a El ABC Rural el titular de la cabaña Don Leopoldo, Gabriel Prarizzi, quien junto a su familia hace patria en tierra santafesina.

“No es fácil vivir con solo 12 hectáreas, sin embargo tuvimos la iniciativa de diversificar la cabaña y hoy los resultados son muy buenos”, explica este hombre sencillo de buenos modales y mirada sincera.

Una realidad para imitar

La familia se distingue en la zona por la calidad de sus reproductores caprinos y ovinos que comercializa en una gran parte geográfica de la Argentina.

Sin embargo, también destacan otros rubros, como cerdos, conejos y aves, segmento en el que se enumeran gallinas, gansos y patos.

“En ovinos hacemos las razas Hampshire y Dorper, en caprinos desarrollamos Boer y Nubia y en cerdos Spotted Poland y Landrace”, explicó el jefe de familia.

Por su parte reconoció que “en aves se trabaja con varias razas y variedad de animales”, donde se destacan los gansos, los patos y las gallinas ponedoras.

“Si bien las aves y los conejos –rubro en el que estamos incursionando este año- no es nuestro fuerte, es un ingreso más que tiene la familia para poder subsistir”, dijo Prarizzi.

La calidad de sus reproductores caprinos y ovinos que comercializa en una gran parte geográfica de la Argentina se distingue a la vista.

La mayor eficiencia en solo 12 hectáreas

Según el entrevistado, su familia trabaja aprovechando la mayor eficiencia para ahorrar dinero y tiempo a la hora de atender a los animales, pero siempre buscando generar la mejor calidad en cabras, ovejas, cerdos y aves.

“Participamos de 15 exposiciones durante todo el año, desde la Fiesta del Trigo en Leones, Córdoba, hasta la itineraria AgroActiva; es un proyecto familiar donde participamos todos los integrantes de la casa, cada uno en nuestro lugar”, explicó con satisfacción Gabriel.

Sin embargo, lo más llamativo de esta hermosa familia es que viven con tan solo 12 hectáreas que aprovechan al máximo y de manera eficiente.

“Dentro de todo vivimos bien pero trabajando continuamente. En estos últimos años se hace difícil el negocio por el aumento de la alimentación para los animales.

Al tener poca superficie y tantos animales, debemos comprar el maíz ya que no lo podemos producir”, mencionó Prarizzi, argumentando además que los números en la cabaña “dan muy justos”.

  • ¿Cómo se hace para afrontar momentos como este, donde el cereal se encarece y la inflación golpea fuerte?
  • Tratamos de buscar alternativas valiosas. Por ejemplo incursionamos en subproductos como el germen de maíz, que brinda alimentación de calidad y se consigue mucho más barato que el grano.  Este subproducto lo obtenemos de los molinos que fabrican polenta, cuya planta principal está en la localidad de Armstrong. Es una muy buena alternativa que nos da resultados no solo económicos, sino también nutricionales para los animales.
  • ¿Existe ayuda crediticia por parte del Estado para pequeños cabañeros como ustedes?
  • No es fácil para el pequeño productor conseguir créditos que nos permitan ampliar el capital de trabajo. Son muchos los requisitos que se nos piden y si bien nosotros estamos en regla, siempre nos falta algo. Tenemos la necesidad de hacer mayor infraestructura, queremos construir un galpón y no podemos hacerlo por falta de créditos. Son situaciones que lamentablemente nos entorpecen un poco, pero nos consolamos en familia y le seguimos dando para adelante. No podemos tirar la toalla ahora, hay que seguir trabajando.

Una cabaña generacional

El emprendimiento Don Leopoldo fue iniciado hace más de 55 años por el abuelo de Gabriel.

En el año 1996 éste lo heredó y comenzó con el desarrollo de razas de cerdos hasta 2004, cuando se sumaron al proyecto caprino y ovino. Siempre basado en ideales familiares, los Prarizzi impulsaron el amor por el campo en todas sus generaciones, por lo que hoy sus hijos saben de qué se habla cuando se menciona esfuerzo y sacrificio.

“Nuestra idea fue siempre incorporar otras categorías de animales a la cabaña y por ellos seguimos luego con las aves. Sin ir más lejos hoy estamos pensando en sumar conejos y mi hijo quiere incursionar en ganadería bovina”, informó motivado.

  • ¿Cómo desarrolla la actividad en caprinos en su establecimiento, siendo que es una de las más importantes?
  • En cabras actualmente tenemos 25 madres. Son en la mayoría de la raza Boer y son melliceras o trilliceras. Gracias a Dios hay mucha demanda de esta raza y vendemos rápidamente toda la producción.  No solamente tenemos clientes en la provincia de Santa Fe; también llevamos animales a Santiago del Estero, Chaco, Córdoba y San Juan, entre otras provincias. Tenemos la particularidad de comercializarlos puestos en el campo y garantidos. Además contamos con ejemplares de la raza Nubia, que también tiene aceptación entre nuestros clientes.
Las aves de raza son una importante alternativa en la producción de animales de la familia, ofreciendo gran variedad y calidad de ejemplares.

Pensando en ampliar la cabaña

Desde Don Leopoldo informaron que anualmente agrandan el stock de madres en todos los rubros.

“Tratamos de no comercializar todas las hembras para incrementar el plantel. Solo las llevamos a las exposiciones. Queremos llegar a las 60 madres en cabras y 100 en ovejas”, diagnosticó con optimismo.

  • ¿Siempre estuvo presente la idea de promover una cabaña bovina en la granja?
  • Sí. Es una discusión familiar de todos los días (sonríe). Mi hijo Alexis quiere que volvamos a hacer cabaña bovina. Yo, por ahora, no. Es un dilema que esperamos resolver en poco tiempo. Mi padre hace un tiempo se había asociado a un productor y fundaron una cabaña de Hereford que se disolvió en el año 2002. Hoy por hoy creo que tenemos que impulsar las cabras y las ovejas por sobre otro rubro. Más adelante veremos, pero sin lugar a dudas Alexis será el encargado si algún día incursionamos en bovinos.
  • ¿Cómo se maneja el tema cerdos en la cabaña?
  • En cerdos la cantidad de animales que tenemos es inferior a las demás actividades. Si bien contamos con un muy buen desarrollo de reproductores son pocos, y el descarte lo utilizamos para consumo propio o venta de lechones. Creemos que el cerdo tiene futuro en tanto y en cuanto no siga abierta la importación, es decir que si el Gobierno frena esa situación, las perspectivas serán alentadoras y si eso ocurre posiblemente intentemos crecer en esta actividad.

Las gallinas también subsisten

En el emprendimiento familiar de los Prarizzi, las gallinas también ocupan un lugar destacado.

“Somos criadores de ponedoras reproductoras, lo que nos ayuda a subsistir en nuestra economía.

Si bien no es nuestro principal negocio, la rentabilidad que obtenemos con la comercialización de las aves es fundamental para cubrir los gastos que tenemos al participar de las exposiciones que visitamos todos los años con toda nuestra variedad de animales”, mencionó el jefe de la familia.

En ese sentido, dijo que durante el año 2018 logró vender varias gallinas de raza, debido a la alta demanda que tienen en el sector, ya que no se consiguen fácilmente.

“Hay muchos puesteros y gente de campo que necesita mejorar su genética en aves y apuntan a nuestro trabajo, debido a que le ofrecemos animales de excelente calidad que le van a aportar grandes ventajas a sus emprendimientos”, enfatizó.

Por otra parte, señaló que están incursionando en conejos para buscar otra alternativa de supervivencia y ofrecer una completa gama de animales para los “chacareros” que quieran mejorar su sistema.

La familia, su satisfacción

Sin dudas, el aporte que realiza toda la familia Prarizzi en su cabaña es fundamental para que el emprendimiento humilde, pero arraigado en lo más profundo de su trabajo, sea cada vez más grande.

De hecho, Gabriel se emociona cada vez que nombra a un integrante de su familia, quien está a cargo de alguna de las tantas tareas que realizan en el campo. Ellos son el puntal para llevar adelante el principal sustento de sus propias vidas.

  • “Mi esposa y mis tres hijos son el orgullo más grande que tengo. Sus ganas de progreso y su impronta de cada día me llenan de orgullo”, explicó Gabriel, sin poder evitar que una lágrima sincera recorriera su rostro.
  • – Debe sentir una gran emoción cuando piensa que sus hijos luchan a la par suya por este emprendimiento…
  • Sin dudas, es una gran satisfacción que comparto junto a mi esposa. Ver a mis hijos trabajar junto a nosotros a tan corta edad, y observar la pasión que les genera el trabajo y los animales, me llena de vida. Nuestros padres a nosotros nos criaron así y por eso entendimos que debíamos darles las mismas herramientas a nuestros hijos. Espero que la llama del trabajo siga encendida en ellos por mucho tiempo, son los herederos de este trabajo, por eso debemos ayudarlos siempre.
  • – ¿Sus hijos practican algún deporte o realizan otras actividades además de las tareas en el campo?
  • – Además de ir al colegio todos los días, ellos hacen las actividades que les gustan. No solamente trabajan en el campo junto a nosotros, mi hijo varón juega al futbol en Las Rosas, a mi hija Fernanda le gusta hacer equitación y a la más grande, Ayelén, le apasiona la escuela.
  • Por ese motivo es nuestra administradora. La verdad que ellos hacen todas las tareas con gusto y no porque se sientan obligados a hacerlo. Esto es fundamental en la crianza de los hijos, debemos impulsar que hagan lo que más le agrada, siempre diferenciando las cosas malas que ofrece el mundo.

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