Cuidados del equino en verano

El médico veterinario doctor Jorge Genoud brinda recomendaciones para el cuidado de los equinos en la época estival.

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Las altas temperaturas, la incidencia del sol y otros factores ambientales como la dureza del suelo, la sequedad natural del casco en esta época, los molestos insectos, sumado a ciertos factores predisponentes como el esfuerzo físico, obesidad, alteraciones en la piel, falta de circulación de aire y otros, son comunes durante el verano y afectan en menor o mayor grado al equino que lo padece.

La posibilidad de sufrir las condiciones desfavorables que ofrece el período estival, la sobrelleva el caballo que está en el campo, en un potrero o encerrado en un box y causan un conjunto de alteraciones en la especie equina.

El sol del verano

El sol es muy bien aceptado por el equino, pero cuando la incidencia de los rayos solares aumenta, suele buscar reparo y colocarse debajo de una sombra. En días calurosos puede verse cómo el animal que está suelto en un potrero se ubica bajo la protección de un árbol u otro elemento que le sirva de reparo de los rayos y de las altas temperaturas.

Boxes

El equino que vive dentro de un box, no está exento del calor y también lo debe soportar. Se agravará, si la construcción está mal orientada o si tiene mala ventilación de modo que su interior tendrá alta temperatura y el animal lo sentirá.

El calor excesivo, la humedad elevada y la falta de ventilación, en el caso de los caballos estabulados o en aquellos que son transportados en tiempos calurosos, pueden ser el causante del golpe de calor.

Sombra y agua

Es trascendental insistir en la vital importancia que poseen los árboles u otros elementos que sean de utilidad para proporcionar sombra y también reparo contra el calor o rayos solares.

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El agua, por su parte, constituye un elemento insustituible; la pérdida de líquido por medio del sudor y por el calor reinante, desencadena fisiológicamente un aumento en el consumo diario de agua limpia y fresca que no puede estar ausente.

El animal que traspira por el intenso calor o porque realiza un trabajo o un ejercicio, suele perder no solo líquido sino también minerales y pueden ocurrir los famosos desequilibrios sumados a problemas musculares o a la fatiga por ese acaloramiento.

Actividades en horarios adecuados

El trabajo o el ejercicio deben realizarse en horas donde el calor y la humedad sean menores y, por otro lado, su intensidad debe ser inferior a la usual.

Se debe recordar que es beneficioso que el caballo sea refrescado en estas oportunidades y al final del mismo se aconseja que sea lavado para hacer descender la temperatura, eliminando los restos de sudor de su cuerpo para favorecer la salud de su piel y pelaje.

Una alimentación equilibrada para un caballo deportivo debe ser valorada en estos momentos, donde permita aportar no solo las calorías necesarias sino también los electrolitos y sales perdidas durante la sudoración.

Los días de intenso sol contribuyen a establecer una neta dureza del suelo, el casco se deshidrata y se torna más quebradizo. Es una posible causa para la aparición de claudicaciones del aparato locomotor.

Recomendaciones

El verano es un momento del año donde los cuidados y la atención son cruciales. El caballo debe soportar estas épocas de diferentes formas, a veces con consecuencias visibles y otras no.

Dr. Jorge M. Genoud

Médico Veterinario

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