Co-inoculación, una práctica moderna, sustentable, que incentiva el rendimiento en soja

La edición 27ª del Congreso Aapresid fue el ámbito propicio para la difusión de los nuevos procesos tecnológicos y los modernos conceptos que se asocian con la agricultura. Una de las temáticas más novedosas fue la expuesta por el ingeniero agrónomo Martín Díaz Zorita, quien manifestó la importancia de la coinoculación en el cultivo de soja.

Martín Díaz Zorita, investigador de la Fauba.

La práctica de co-inoculación debe ser mirada por los profesionales con una visión de prospectiva. Por esa razón, en el marco del Congreso Aapresid fue novedoso el concepto expuesto por el ingeniero agrónomo Martín Díaz Zorita, especialista en fertilización de cultivos, quien dejó en claro las ventajas que tendría su adopción sobre el cultivo de soja.

Se trata de la posibilidad de Incorporar junto con rhizobium (que son las bacterias que fijan nitrógeno y se utilizan cuando se inocula y da ese 8% de la explicación de los rendimientos de los cultivos en la Argentina), otros microorganismos benéficos que ayudan a mejorar el crecimiento o sostener el desarrollo del cultivo de soja.

“Es una tecnología moderna que tiene mucho desarrollo, pero nos desafía a medir la interacción con nuestro sistema de producción”, indicó el especialista entrevistado por El ABC Rural. Según Díaz Zorita, a partir de la información que se está procesando luego de una exhaustiva investigación de campo, es una habilidad “muy promisoria” y es ahí donde la biología “está aportando el sostenimiento de mejores rendimientos en soja”.

Investigación permanente

El científico de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba), reconoció que la co-inoculación es una de las investigaciones más propicias en la búsqueda de concretar incrementos en rendimientos de soja.

“Este concepto se investigó a nivel mundial y está alineado por la información de conocer que en sistemas donde la biología es más diversa y donde el cuidado del suelo es mayor, se encuentran mejores condiciones productivas relacionadas con procesos naturales donde participan microrganismos”, explicó.

“Creemos que la combinación de muchos microorganismos naturales en el entorno de la raíz nos va a posibilitar mayor eficiencia en los rindes”

Actualmente, según el referente, “estamos en una etapa mucho más avanzada” en cuanto a la identificación de algunos de esos microorganismos, para poder incorporarlos de forma combinada con la inoculación y tratar de “reproducir las mejoras productivas”.

“Creemos que la combinación de muchos microorganismos naturales en el entorno de la raíz nos va a posibilitar mayor eficiencia en los rindes, y siempre cuidando el uso de bacterias que fijan nitrógeno que es la columna vertebral en soja”, aseguró Díaz Zorita.

La co-inoculación como prospectiva 

Como en la actualidad ningún productor de soja discute los beneficios de la práctica de inoculación en la semilla, se espera que en el futuro tampoco lo haga en relación a la asociación de micronutrientes planteada por el referente.

“Sería una muy buena noticia para el sistema si eso ocurre”, diagnosticó el especialista. Además, indicó que es una forma de acentuar “el beneficio que por suerte en soja se aprendió y se utiliza que es el valor de inocular”.

“Se trata, en definitiva, de la complementación de transformar en el momento de la siembra, un sistema artificial en un sistema lo más natural posible, de la mano de varios microorganismos a la vez”, finalizó diciendo el experto.

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