Carbunclo: “Hay más casos de los que llegamos a registrar”

El carbunclo bacteriano es una enfermedad zoonótica que afecta a los rumiantes. Es de denuncia obligatoria por parte del productor ante su posible aparición. Sin embargo no siempre se da a conocer, con lo cual provoca un peligro inminente. “En Senasa estamos preparados para recibir denuncias de productores con rodeos afectados y proceder con las acciones establecidas”, indicó María Laura Fortuny, especialista del Senasa.

Carbunclo
En Argentina es conocida desde la época colonial. Se denominaban “campos malditos” aquellos establecimientos en que la enfermedad se presentaba recurrentemente a través de los años.

María Laura Fortuny, es veterinaria de la oficina del Senasa de San Pedro. La especialista, forma parte del Centro Regional Buenos Aires Norte del organismo como referente en enfermedades zoonóticas, en cuyo nivel de importancia el carbunclo ocupa una destacada participación.

“Se trata de una enfermedad que si bien es de denuncia obligatoria ante una sospecha, muchos productores no lo hacen, ya sea por omisión o falta de conocimiento”, indicó la profesional en diálogo con El ABC Rural.

Esto significa un riesgo importante dado que el carbunclo es generado por una bacteria, que cuando entra en contacto con el oxígeno, forma una espora que la convierte en resistente a las condiciones climáticas severas y que le permite sobrevivir en el medio ambiente.

“Es fundamental hacer la denuncia correspondiente para atacar el foco como corresponde”

“Los bacilos contenidos en los líquidos que emergen de los cadáveres o post apertura de los mismos por parte de animales predadores o por acción del hombre, esporulan y permanecen en el suelo, perpetuando así la enfermedad en campos y regiones”, insistió Fortuny.

Carbunclo
Doctora María Laura Fortuny, especialista en enfermedades zoonóticas del Centro Regional Buenos Aires Norte del Senasa.

Por ese motivo, es fundamental que ante una sospecha, el propietario del animal se comunique con el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, para que sus técnicos desarrollen los manejos necesarios en él, con la finalidad de evitar su propagación.

“La vacuna es fundamental”

Como método de prevención, “la vacunación es fundamental”, explicó la especialista del Senasa. “Se trata de una vacunación anual de bovinos de 6 meses a 2 años de edad, en la primavera, que luego se debe repetir anualmente. La inmunidad se da después de 10 ó 14 días”, informó.

Según dijo la entrevistada, en los establecimientos con antecedentes de carbunclo, y ante la detección de casos de esta enfermedad, se recomienda la vacunación sistemática del ganado y la eliminación mediante el procedimiento correspondiente de los animales muertos y del material contaminado.

Carbunclo
La vía mas frecuente de infección en rumiantes es la digestiva. Los esporos ingresan a través de pastos, concentrados o harinas de hueso contaminados. Una vez dentro del organismo los esporos “germinan” y comienzan a invadir los diferentes tejidos del organismo hasta producir la muerte.

“El carbunclo se encuentra dentro del grupo de enfermedades de denuncia obligatoria por lo que ante la sospecha o confirmación de algún caso en animales recomendamos contactarse con el Senasa para notificarla”, insistió.

Vale aclarar que en la provincia de Buenos Aires la vacuna contra el Carbunclo es obligatoria para animales mayores de 8 meses de vida. “Esta obligatoriedad hizo reducir notoriamente la enfermedad en el territorio bonaerense dejando a las claras su importancia”, dijo Fortuny.

“Avisá al Senasa”

En el marco de la campaña “Avisá al Senasa”, sobre prevención y notificación de enfermedades de los animales, el Senasa informa a veterinarios, productores y público general sobre el carbunclo bacteriano, carbunclo o ántrax.

“Es una enfermedad infecciosa altamente contagiosa, que afecta preferentemente a los rumiantes y es transmisible a otros animales y a las personas”, expresó la referente del organismo.

Al recibir una denuncia sobre presunta detección de la enfermedad, los especialistas del Senasa acuden al establecimiento denunciante para comprobar si realmente se trata de carbunclo. “En caso de confirmar la zoonosis se realiza una actuación sobre el foco”, sostuvo.

Por otra parte, la entrevistada recomienda a los productores no quemar ni abrir los animales sospechados, porque eso aumentaría el riesgo de propagación. “Ante la sospecha de la enfermedad en un animal muerto no hay que quemarlo ni faenarlo. Solamente comunicarse con la oficina más cercana de Senasa que actuará de manera inmediata”, sostuvo.

Abrir un animal pone el riesgo a la persona que lo hace y también a las pasturas que se encuentran en el lugar, ya que las bacterias podrán sobrevivir allí por muchísimos años. “Cuando se detecta la enfermedad se recomienda enterrar el animal para que las bacterias no se activen”, dijo la entrevistada.

“Difícil de detectar síntomas”

La especialista dijo que el principal signo de carbunclo en los bovinos es la muerte súbita con sangre sin coagular en los orificios naturales (boca, nariz y ano), en los cuales se encuentra la bacteria que la produce. “No se logra observar los inicios de la sintomatología debido a que es una enfermedad de presentación muy aguda”, comentó.

En el caso de los caballos, es posible observar signos clínicos como edemas en cuello y abdomen, así como trastornos digestivos, cólicos y fiebre. En los porcinos también se da una evolución más lenta, con edemas en la zona del cuello.

“Ante la sospecha de muerte por carbunclo, no cuerear ni mover los animales, es preciso llamar al veterinario para hacer un buen diagnóstico”, concluyó la medica veterinaria.

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