Características y control de gramón en la Región Semiárida Central

Desde el área de Producción Agrícola del INTA San Luis, el ingeniero agrónomo Jorge Garay recomienda combinar métodos culturales, mecánicos y químicos para su control y describe una experiencia en esa región.

control de gramón
Es importante aplicar un programa de Manejo Integrado (MI) para evitar o morigerar los efectos negativos del gramón sobre la productividad de los cultivos.

Toda acción, todo control, tendiente a disminuir el impacto negativo del gramón (Cynodon dactylon (L.) Pers.) dentro de un sistema productivo, debe realizarse en un contexto de Manejo Integrado (MI).

Éste pretende combinar métodos culturales, mecánicos y químicos que potencien, por efecto de interacción, la efectividad de las medidas de control para reducir en forma sostenida la densidad de la maleza (Fernández y Bedmar, 1992).

Para ello se pueden emplear métodos culturales, mecánicos o químicos.

Métodos culturales

Son los métodos que utilizan como herramientas los cultivos y sus prácticas de manejo asociadas, para procurarle a la maleza condiciones de competencia desventajosas.

Métodos mecánicos

Son métodos que promueven (ii) la eliminación de rizomas y estolones por desecación y congelamiento, y (ii) el agotamiento de las reservas acumuladas en el sistema vegetativo subterráneo, mediante la implementación de labores con maquinaria agrícola.

Estas prácticas pueden efectuarse en aquellos sitios donde no existan riesgos de erosión eólica ni hídrica, ya que requieren más de una labor para tener éxito en el control.

Métodos químicos

Los herbicidas constituyen elementos efectivos para controlar el gramón cuando son utilizados como parte de un programa de Manejo Integrado.

Experiencia en San Luis

El ingeniero Garay describe una experiencia llevada a cabo en la región semiárida de la provincia de San Luis, tendiente a evaluar la respuesta diferencial del gramón entre (i) distintas fechas de aplicación del control químico.

Características del ensayo

Según explica el técnico del INTA, se implementaron seis tratamientos: (i) sin control químico (testigo), y aplicación de herbicida a mediados de (ii) noviembre, (iii) diciembre, (iv) enero, (v) febrero, y (vi) marzo.  

Para todos los tratamientos de control químico se aplicó una dosis de 5 lt pf/ha de glifosato SL, sal isopropilamina 48%, equivalente ácido 36%, mediante una mochila a gas de presión constante.

Previo a las aplicaciones (durante el mes de octubre), en todos los tratamientos se efectuó el trozado de rizomas del gramón con el arado de discos y la rastra de doble acción.

Mediciones

Para evaluar la efectividad del control químico en cada una de las fechas de aplicación del herbicida, se registró la cobertura verde en tres momentos distintos: luego de 20, 250 y 280 días desde la última aplicación del herbicida (=fines de marzo, mediados de noviembre y mediados diciembre, respectivamente).

control de gramòn
Figura 1. Evolución del nivel de cobertura verde del gramón, controlado químicamente durante noviembre (barras amarillas), diciembre (barras rojas), enero (barras verdes), febrero (barras azules) y marzo (barras naranjas), y no controlado (barras negras). Letras distintas indican diferencias estadísticamente significativas entre tratamientos. Fuente: Garay, J. y A. Marchi, EEA INTA San Luis.

Resultados

En promedio, los controles químicos realizados durante los meses de noviembre y diciembre mostraron valores de cobertura significativamente mayores (~60%) que aquellos efectuados durante enero, febrero y marzo (~5%) (Fig. 1).

Para la mayoría de los tratamientos con control químico, la cobertura del gramón tendió a reducirse levemente a medida que transcurrió el tiempo de observación. Una tendencia opuesta se registró para el tratamiento testigo, sin control químico (Fig. 1).

Conclusiones generales

Los antecedentes descriptos ponen en relieve la importancia de coordinar un programa de Manejo Integrado tendiente a evitar o morigerar los efectos negativos del gramón sobre la productividad de los cultivos.

Así, la combinación adecuada de tácticas culturales, mecánicas, y químicas aumentan la efectividad y duración del control sobre la maleza.

De acuerdo a las experiencias aquí comentadas, una parte de la efectividad de las medidas de control químico es dependiente de la labor mecánica previa que se efectúe para trozar los rizomas del gramón.

Momento de aplicación

Otra parte de la efectividad del control químico depende del momento de su aplicación. Los mayores niveles de control del gramón se obtienen desde mediados del verano a comienzos del otoño (enero, febrero y marzo), época en la cual la biomasa de los rizomas de la maleza es mínima (=la relación parte aérea/subterránea es la más elevada), y por ende, su vulnerabilidad al herbicida es máxima.

Por lo tanto, las aplicaciones tempranas, antes de la siembra de maíz, sorgo, girasol o soja durante octubre o noviembre, lograrían un control apropiado de hojas y brotes, pero no de rizomas y estolones.

Ver el informe completo en “San Luis: características y control del gramón en la región semiárida central de argentina”

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