Caminar los lotes para prevenir daños de bicho torito

El cultivo de trigo, intentará en la actual temporada cumplir un rol muy protagónico desde lo productivo, basándose en conceptos agronómicos óptimos.

En la campaña pasada, el rinde nacional fue de 32 quintales por hectárea, con una leve baja interanual, mientras que en la 2018/19 se llegaría a las 6,1 millones de hectáreas de trigo, la máxima en 17 campañas.

Esto se debe a la conveniente relación insumo/producto, la buena humedad y la creciente tendencia de apostar por la  rotación.

Sin embargo, siempre hay limitantes que introducen un manto de incertidumbre a la cuestión. Las pérdidas por acción de plagas, siempre son una amenaza para el cereal.

Durante los meses de verano, en la zona agrícola del centro de la provincia de Córdoba se detectó una importante actividad de adultos de Diloboderus abderus, conocido comúnmente como bicho torito.

A partir de este antecedente, un grupo de investigadores del INTA advierte que podrían existir larvas de este insecto en lotes destinados a la siembra de trigo y brindan indicaciones de manejo para tener en cuenta.

En la región pampeana el cultivo de trigo es afectado fundamentalmente por cuatro  complejos de insectos plaga: gusanos blanco, pulgones y orugas y chinches.

Cada uno de estos complejos causa daño en diferentes etapas fenológicas del trigo y su incidencia dependerá de los niveles de abundancia que desarrollen.

Sin embargo no son las únicas. El bicho torito se coloca en el ojo de la tormenta y se advierten estrategias de control.

Alta voracidad

Esta plaga presenta una alta voracidad y puede provocar daños severos en los cuadros implantados, debido a que sus larvas se desarrollan durante gran parte del ciclo del cultivo de trigo.

“Las larvas de este insecto pueden dañar el cultivo de trigo durante todo su ciclo, consumiendo desde semillas en germinación, raíces, plántulas hasta plantas”, explicó a raíz de una investigación, el ingeniero agrónomo Fernando Fava, investigador del INTA Manfredi, quien enfatizó:

“Poblaciones de 20 larvas de bicho torito por metro cuadrado provocan un nivel de disminución del stand de plantas que puede llevar a la resiembra del lote”, informó el especialista cordobés.

Incluso, remarcó que “las poblaciones de este insecto pueden pasar desapercibidas inicialmente, debido a que el monitoreo es poco frecuente al tratarse de una plaga subterránea y de aparición esporádica en la zona”. Además de afectar al trigo, puede causar importantes daños en cultivos de maíz y alfalfa.

Pensando en la actual campaña

En el caso del trigo próximo a la implantación, Fava aseguró que “el muestreo de los lotes previo a la siembra resulta indispensable para tomar decisiones de manejo culturales y químicas basadas en el conocimiento de la densidad poblacional de la plaga y, de esta manera, evitar o disminuir los daños en el cultivo”.

Las larvas de bicho torito tienen hábitos subterráneos y viven en galerías hechas en el suelo comunicadas hacia el exterior a través de un orificio que, normalmente, aparece tapado con un montículo de tierra.

“Estos montículos son el primer indicador de que hay actividad de las larvas en el lote”, graficó el técnico con preocupación, aconsejando encender un plan de monitoreo a los productores, no solo de eta región de Córdoba, sino también de toda la zona núcleo.

En este sentido, alentó a que “los productores salgan a caminar los lotes” para observar el estado del campo y recomendó hacer un monitoreo exhaustivo antes de la siembra, a partir de la toma de muestras que permitan estimar la cantidad de insectos en el lote.

Las muestras

Para tomar la muestra, debe realizarse un pozo de 25 por 50 centímetros, con una profundidad aproximada de 30 centímetros, siendo este el máximo nivel al que pueden llegar las galerías.

En general, esta tarea ocupa a dos personas y consiste en que, mientras una persona cava, la otra desarma los terrones de tierra y cuenta las larvas de bicho torito.

Las larvas pueden medir hasta seis centímetros de largo, tienen cabeza rojiza y, a diferencia de otras especies con las que suelen confundirse, no poseen pelos.

“Si se registran cinco larvas de bichos torito por metro cuadrado, la mejor alternativa de control es la aplicación de un insecticida curasemilla”, puntualizó el ingeniero.

Por último, el técnico advirtió que, “cuando el monitoreo no se realiza o se demora, el control de esta plaga se dificulta, ya que la aplicación de insecticidas de cobertura total tiene controles erráticos y poco satisfactorios”.